¿Puede la música incitar a la violencia?
Los estudios al respecto no son concluyentes. En 2017 un artículo de la BBC fue en busca de esa respuesta y recabó testimonios de especialistas que dan vuelta el argumento de que la música de contenido agresivo conduce a la agresión. Por el contrario, afirman que puede actuar como moderadora de impulsos violentos en quienes la escuchan. Sería algo así como una catarsis.
Incluso en sus experimentos en grupos con géneros musicales variados, detectaron que los temas que hacen más complacientes y manipulables a las personas son los más optimistas, como I Feel Good, de James Brown, los villancicos, la suave melodía de los shoppings o la alegre de los comerciales.
Más recientes son los datos de un artículo de 2024 que analiza a través de cuatro experimentos el impacto de las letras y los tonos musicales de varias canciones tanto en la conducta agresiva como en la más solidaria o benevolente, que denominan “prosocial”. En sus hallazgos, los investigadores encontraron mayor influencia de la música agresiva en el estado emocional de los escuchas, pero sus efectos reales sobre el comportamiento violento fueron menos consistentes.
Entonces las preguntas siguen abiertas. ¿Hay géneros musicales peligrosos? ¿Se deberían prohibir o censurar? ¿Por qué cantantes jóvenes que sufrieron violencia de género componen temas de contenido sexista?
Mi nombre es Silvana Tanzi, y esta es una nueva entrega de Algo que quiero contarte, newsletter de temas culturales. Si querés escribirme con comentarios o sugerencias, podés hacerlo a [email protected].
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En estos días estuve escuchando y leyendo sobre canciones y estilos musicales que nunca había frecuentado, como los narcocorridos o la llamada “música urbana” (una mezcla de reguetón y cumbia villera). Creo que empecé a prestarles atención por escuchar con un escalofrío una y otra vez en las noticias la palabra narco y su deriva: narcocultura.
También regresé a algunas letras de tangos de la década del 30. ¿Qué tienen que ver con los narcos? Nada. Con contenido violento, bastante.
Vi un documental que ya tiene más de una década, pero transmite el mismo horror que el noticiero de ayer. Se titula Narco cultura (2013) y su realizador es el fotógrafo y cineasta israelí Shaul Schwarz. Él filmó la cotidianidad de dos hombres que viven (o vivían, en este tema conjugar los verbos es difícil) distintas dimensiones del narcotráfico.
Uno es Richi Soto, un perito forense de Ciudad Juárez que trabaja hundido, literalmente, en la sangre. Todos los días viaja de un punto a otro de la ciudad juntando cadáveres, en general baleados, pero también decapitados o descuartizados, los lleva a su laboratorio y los analiza. Richie siente que su trabajo no sirve de mucho porque después de que él entrega sus informes son mínimos los casos que se investigan. En su unidad han matado a algunos de sus compañeros, él vive nervioso y alerta, pero ama su ciudad y no quiere abandonarla.
Embed - Tráiler de "Narco Cultura", de Shaul Schwarz en Ambulante 2014 | Reflector
El otro protagonista es Edgar Quintero. Compositor y cantante de narcocorridos que integra el grupo Buknas de Culiacán. Pero hasta que Schwarz filmó el documental nunca había estado en Culiacán, capital de Sinaloa, hoy la ciudad más peligrosa de México. Edgar vive en Los Ángeles con su familia y recibe pedidos de narcos para que les componga corridos que los tengan como héroes. Él los hace, los canta con alegría y tiene éxito. Pero nunca se mudaría a México.
En Ciudad Juárez los habitantes viven aterrorizados, pero de noche van a bailar y a corear los narcocorridos que, con una música festiva de acordeones y vientos, les cantan a quienes mataron a sus vecinos.
“Me gustaría ser la novia de un narco porque es una forma de vida. No es nada malo. Bueno, sí lo es, pero es una forma de vida”, dice una adolescente en la puerta de su colegio. “Tienen muchos años en nuestro México. Es parte de nuestra cultura”, agrega otra liceal a la que le encantan los narcocorridos y no ve en ellos ninguna amenaza.
Entre esas contradicciones se desarrolla el documental. La realidad que muestra no ha variado mucho, más bien se extendió hacia otras ciudades y estados y hoy son 10 los que han prohibido los narcocorridos por apología del delito.
¿Sirve la prohibición? Este año son varios los grupos de narcocorridos que no actuarán en ferias y espectáculos. Si lo hacen, pueden enfrentar multas millonarias o incluso la cárcel. La pregunta es cuánto afecta la prohibición a la narcoultura desde hace años instalada y que no solo abarca las canciones.
Lo de ennoviarse con alguien vinculado al delito me lleva a Argentina.
La Joaqui
Se llama Joaquina Lerena de la Riva, pero su público la conoce como La Joaqui. Nació en Mar del Plata en 1994, vivió en Costa Rica, donde fue una adolescente rebelde cuya madre no podía controlar y por eso la envió de nuevo a Argentina con su abuela. En Mar del Plata se involucró con la cultura del rap y empezó a tener problemas serios con el consumo de drogas.
La Joaqui fue una pionera como mujer en el freestyle, competiciones de rap improvisado, una especie de payadores urbanos que deben crear en el momento versos que superen al contrincante. La Joaqui fue pareja del rapero Coqeéin Montana, con quien tuvo una hija. Después tuvo otra hija con otra pareja de la que huyó por violencia de género.
Con el tiempo La Joaqui hizo un proceso de sanación de las drogas y de la violencia y se fue ganando un espacio en la música urbana. Hoy es una de las figuras femeninas más exitosas del RKT, un estilo musical que derivó de la cumbia villera e incorporó ritmos del reguetón y del trap. Además está incorporada a los programas de celebridades argentinas, fue jurado en Got Talent y está compitiendo en la nueva edición de Masterchef.
¿Por qué te cuento tanto sobre La Joaqui? Porque veo en ella grandes contradicciones. Por un lado, es un ejemplo de superación; por el otro, en sus letras y videos le canta a todo lo que le hizo daño desde adolescente, con un tono festivo y unas letras que invitan a vivir asociada al delito. Ella misma se pasa aclarando sus canciones:
“Soy sensible al mundo desde que nací. Por eso creé a La Joaqui, es mi traje de bombero para caminar por el fuego y que mi cuerpo aguante. Mi música no es lugar para pensar. Sé que no son obras de amor mis letras, ni emotividades supremas, y también sé que eso genera controversia”.
¿Por qué explica esto La Joaqui? Por ejemplo, por su canción Butakera, uno de sus éxitos que grabó con El Noba, rapero que murió en un accidente de moto.
Vos decime butakera.
Me subo a tu nave, te rolo.
Te pongo los tema' que vos má' quieras.
La verdadera.
Escondemo' los fierros en la guantera.
Entro en un chanteo bien fina, bien guacha,
bien turra, bien facha, me gusta tu hacha.
Con to' los vago' en la chata, bien ancha.
Me sorprendió lo extendida que está la música de La Joaqui. Por ejemplo, vi varios videos de clases de zumba con esta canción de fondo y unas escenas un poco penosas: mujeres de edades variadas tratando de doblar sus rodillas para irse agachando mientras suena el estribillo:
Bu-bu-butakera, ponete la' bucaneras.
Picame lo que tengo en la billetera.
A ese cogollo cortalo con tijera.
(Butakera, ponete la' bucaneras).
(Butakera, ponete la' bucaneras).
Este año, La Joaqui ganó dos premios Gardel: uno por San Turrona, como Mejor canción de RKT, y otro por Tu patrona de lujo, en la categoría Mejor álbum de música tropical.
Acá te dejo San Turrona.
Embed - LA JOAQUI - San Turrona (Video Oficial)
Al recibir los premios, La Joaqui otra vez tuvo que explicarse: “Primero me quiero adelantar a la respuesta que va a tener el afuera para esto y decirles que tienen razón, lo que yo hago no es música. Es un espacio de contención, es la forma que encontramos para romantizar esa manera en la que nos hemos sentido presos yo y muchos de mis colegas”.
Me rechina el verbo romantizar, traducción de romanticize (“idealizar”), en cualquier circunstancia que se use: romantizar la pobreza, romantizar el matrimonio, romantizar el delito.
Como no quiero caer en el estereotipo de señora que se agarra los ruleros y dice “¿cómo pueden permitir esa música?”, te cuento mi propia contradicción: no soporto lo que canta La Joaqui, nunca bailaría zumba con sus canciones, pero la he escuchado en entrevistas y me genera empatía. Además vi un programa en el que apareció cantando Se dice de mí y me hubiera gustado seguirla escuchando.
Embed - Se dice de mí – La Joaqui (con Mex Urtizberea) | Sesiones ¡FA!
¿Qué dice este muchacho?
Entiendo la rabia con la que cantan los raperos, como entiendo la furia de otros géneros musicales. Hay muchos motivos para sentirla, y la música, como el arte en general, es la mejor forma de expresarla.
Lo que no entiendo es lo que cantan algunos raperos, no entiendo el léxico y no ayuda su estilo “para adentro”, como si se tragaran las palabras. Eso me pasa con Anuel, rapero puertorriqueño, como también me sucede con La Joaqui. Necesitaría un glosario para comprender el sentido de sus canciones.
¿Quién es Anuel? A lo mejor te acordás de él porque salió en las noticias locales. Se lo considera el pionero del trap latino, un subgénero del hip hop, que tiene ritmos lentos y espesos. Usa mucho sintetizador, mucho autotune. Anuel comenzó su carrera musical en la cárcel de la que salió en 2018. En ese momento lanzó su álbum Real hasta la muerte y colaboró con artistas como Daddy Yankee.
Anuel fue noticia en Uruguay dos veces. En 2023 agotó las entradas en el Antel Arena, pero nunca vino a Montevideo. Esa vez, avisó con tiempo. La revancha para sus seguidores fue en octubre del 2024 en el Velódromo. El público estaba esperándolo en la cancha, ya había escuchado al telonero Joaco de Piedras Blancas, pero Anuel no aparecía. Y nunca salió a dar el concierto, aparentemente por un problema repentino de salud. Hubo desmanes del público y una denuncia en Fiscalía de la Intendencia de Montevideo contra la productora.
Él le canta a la vida delictiva, no sé si la quiere “romantizar” o simplemente describir con un tono lúgubre. Así lo hace en su tema Narcos. Te la dejo acá con la letra. No me parece apta para el zumba, pero podés ir pensando por qué tantos jóvenes lo siguen.
Embed - Anuel AA - Narcos LETRA
¿Y el tango?
Si escuchaste a Anuel y te agarraste la cabeza con espanto, recordá que en todas las épocas hubo canciones de contenido cuestionable. Por ejemplo, en el tango que ensalzaba al malevo, al cuchillero, al macho bien macho. Lo recordaba Jorge Luis Borges en su poema Tango:
¿Dónde estará —repito— el malevaje
que fundó en polvorientos callejones,
de tierra o en perdidas poblaciones
la secta del cuchillo y del coraje?
De aquellos malevos derivó Amablemente (1930), una milonga con música de Edmundo Rivero y Letra de Iván Diez sobre un hombre que termina matando con una saña de psicópata a su mujer cuando la encuentra con otro. Vendría a ser el Si te agarro con otro te mato, de Cacho Castaña, pero de los años 30.
La encontró en el bulín y en otros brazos…
Sin embargo, canchero y sin cabrearse,
le dijo al gavilán: “Puede rajarse,
el choma no es culpable en estos casos”.
Rivero la cantaba casi recitando con su voz potente de gran tanguero. Diría que con sentimiento. Acá te dejo una actuación en vivo. La gente aplaude con ganas cuando llega al final:
Y luego, besuqueándole la frente,
con toda educación, amablemente,
le fajó treinta y cuatro puñaladas.
Embed - Edmundo Rivero - Amablemente (Vivo - Viejo Almacén 4)
Una versión diferente es la de Daniel Melingo, otro grande de la música argentina, con su trayectoria en el rock y después un vuelco hacia el tango. Se podría pensar que Melingo, con su voz arrabalera, les abrió las puertas del género a las nuevas generaciones. Esperemos que no con esta milonga. Aquí está su Amablemente:
Un tango que regresó en estos días envuelto en el horror es Dicen que dicen (1930), con música de Enrique Delfino y letra de Alberto Ballestero. Este tango se ha relacionado con Pablo Laurta, el doble femicida uruguayo que asesinó en Córdoba a su expareja, a su exsuegra y a un remisero. Laurta fue atrapado en Gualeguaychú, cuando intentaba huir con su hijo de cinco años, al que había secuestrado.
La letra de este tango habla de un hombre que mata a su mujer, y en un momento el protagonista se califica como “taura manso”. En el lunfardo, un “taura” es un bravucón, un pendenciero. La cuestión es que los medios argentinos descubrieron que el seudónimo que había adoptado Laurta en la red X era, justamente, Taura Manso.
Dice el tango en una parte:
Pero una noche
que pa' un laburo
el taura manso
se había ausentao,
prendida de otros
amores perros
la mina aquella
se le había alzao.
Aquí te dejo el tango cantado por Julio Sosa.
Laurta no se convirtió en un asesino salvaje por el tango Dicen que dicen, aunque su letra parece compuesta para él, como tampoco la canción Helter Skelter de los Beatles motivó a que los integrantes de la secta de Charles Manson cometieran una masacre en 1969.
No creo que las señoras que bailan zumba con Butakera quieran la vida que describe para sus hijas o nietas ni que los jóvenes que fueron a escuchar a Anuel se conviertan en narcos ni que a las vecinas que corean narcocorridos les guste la realidad brutal que las rodea. Entiendo que hay un delito en quienes componen y cantan este género al ser financiados por el narcotráfico, pero la narcocultura no se termina eliminando a los cantantes.
En definitiva, no creo que la música incite a la violencia, sino que la expone, la expresa en varios géneros que recogen parte del sentir de una época y las tensiones con otras concepciones artísticas. Hay canciones que me parecen un espanto en lo musical y en sus líricas, sin embargo, nunca estaría a favor de que las cancelaran o censuraran.
La censura siempre genera más censura y empeora lo que supuestamente quiere solucionar. El mejor tamiz para el arte es el tiempo. Dejemos hablar al tiempo.
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Antes de despedirme, y a propósito de música y comentarios polémicos, te dejo esta entrevista que le hizo Javier Alfonso a Tabaré Rivero; además te aviso que el miércoles 26 de noviembre en el ciclo Desayunos Búsqueda, el entrevistado será el presidente Yamandú Orsi. Se hará a las 9 de la mañana en el Hyatt Centric Montevideo (Rambla República del Perú 1479), con entrada gratuita previa inscripción. Si querés ir, escribime a [email protected].