Siglos después de su expansión, esta misma planta, convertida en un poderoso negocio, se enfrentaría a un pequeño país en una batalla legal histórica que trascendió fronteras y que ahora es explorada, en detalle, en un nuevo libro de origen nacional.
El humo, la patria o la tumba, del periodista Emiliano Zecca y editado por el sello Literatura Random House, reconstruye el juicio que la empresa tabacalera Philip Morris inició en 2010 contra el Estado uruguayo, en una corte internacional, tras la implementación de las políticas antitabaco durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez. El conflicto entre la salud pública y los intereses corporativos es la columna vertebral de una historia minuciosa sobre el tabaco y, especialmente, sobre su portavoz por excelencia: el cigarrillo.
El libro no solo narra el caso judicial, sino que también explora las estrategias utilizadas y los desafíos que enfrentaron los uruguayos para defender la decisión de proteger la salud de sus ciudadanos. Así es que aparecen los múltiples protagonistas de esta historia: políticos de renombre, abogados, expertos en salud pública y hasta figuras menos conocidas a nivel público, como el cardiólogo Eduardo Bianco, cuya lucha contra el tabaco resulta parte fundamental del libro. Todo es contado a través de una narrativa que evoca pulsiones cinematográficas, tejida en colaboración con la guionista y escritora Inés Bortagaray, quien ofició de editora.
El humo, la patria o la tumba también propone un recorrido por el lugar que el cigarrillo ha tenido como ícono del siglo XX y enemigo, en reconversión constante, del siglo XXI. Uno de sus primeros capítulos, El canario o la mina, narra cómo las azafatas estadounidenses, al denunciar a Philip Morris por las consecuencias del humo de segunda mano, se convirtieron en pioneras en la lucha contra el tabaquismo. Su valentía impulsó investigaciones cruciales que, años más tarde, ayudarían a entender el tabaco como principal causante de cáncer pulmonar y otras enfermedades respiratorias.
Dividido en tres secciones y por una apuesta al capítulo breve, el nuevo libro de Zecca, autor de Ángeles de la muerte (Debate, 2020), se lee en pitadas breves y con la inmediata sensación de querer apelar a la lectura de un nuevo tramo del libro. Con recursos narrativos como dejar la trama en suspenso, retroceder y avanzar en el tiempo, así como tomar algunos desvíos para reconstruir, por ejemplo, la muerte de Vázquez a causa de cáncer de pulmón, el autor logra una crónica rica y cautivadora, creando un efecto adictivo en la lectura.
Embed - Penguin Uruguay on Instagram: "La historia del juicio de Philip Morris contra Uruguay por su leyes anti tabaco. Podría leerse como el relato épico de David contra Goliat, pero este libro es mucho más que eso: es una aproximación.... Encontralo disponible en librerías del país "
De nuevo en las pantallas
La obra de Zecca no solo es un recorrido por la lucha antitabaco en Uruguay, sino que también funciona como un punto de partida para reflexionar sobre el papel actual del cigarrillo en la cultura, donde sigue siendo un elemento presente en el imaginario colectivo, a pesar de las campañas preventivas en su contra.
Truth Initiative es una organización sin fines de lucro de Estados Unidos dedicada a reducir el consumo de tabaco, especialmente entre jóvenes. Desde 2018, ha estado rastreando la imagen del tabaco en el entretenimiento más popular entre este grupo. En marzo, la organización publicó el informe Lights, camera, tobacco (Luces, cámara, tabaco), que revela un aumento significativo en la exposición de jóvenes estadounidenses (15-24 años) a imágenes relacionadas con el tabaco, a través de diversos medios de entretenimiento como series de televisión (vistas en streaming), videos musicales y películas orientadas a un público juvenil.
Según el informe, las representaciones del tabaco en las series más populares entre los jóvenes aumentaron un 110% entre 2021 y 2022, pasando de 425 a 890. Entre esos programas con contenido de tabaco se encuentran Dahmer (Netflix), Euphoria (HBO), Los Simpson (Disney+), Stranger Things (Netflix), The Walking Dead (AMC) y Padre de familia (Disney+). Esto expuso a un estimado de 25 millones de jóvenes a imágenes de tabaco, según la organización.
El informe, de publicación anual, también señala que la presencia del tabaco en los videos musicales aumentó significativamente. Y reveló que el doble de videos musicales de las canciones más populares, según las listas de la publicación Billboard, mostraron tabaco en 2022 en comparación con 2021, acumulando casi 7.000 millones de visualizaciones en YouTube hasta octubre de 2023.
El cigarrillo también se coló en casi todas las películas de los Oscar 2024. De las diez nominadas, solo Barbie escapa a esta tendencia. En Anatomía de un caída, Ficción estadounidense, La zona de interés, Los asesinos de la luna, Los que se quedan, Maestro, Oppenheimer, Pobres criaturas y Vidas pasadas, se aborda el acto de fumar como un lenguaje visual que proporciona pistas sobre los personajes y el entorno en el que se encuentran, lo que desafía ciertas tendencias dentro del propio Hollywood.
Como resultado de la presión de grupos antitabaco y regulaciones de clasificación por edades dentro de esa industria, a partir de los 2000 los estudios empezaron poco a poco a evitar activamente representar el consumo de tabaco en pantalla. Anteriormente, fumar era visto como un sustituto de conceptos como el sexo, la intimidad, el peligro, la ayuda, la amistad o algún tipo de conexión entre los protagonistas. Fumar servía como un claro marcador de estatus social, asociándose con la idea de ser cool.
¿Puede el cigarrillo recuperar ese lugar de privilegio en la cultura popular, a pesar de los esfuerzos por desmitificarlo? Rincones virtuales como Cigfluencers, que aplauden a celebridades que fuman, sugieren que el deseo de asociar el acto de fumar con la sofisticación y el atractivo sigue latente. La cuenta de Instagram, de 50.000 seguidores y llevada adelante por el canadiense Jared Oviatt, es una oda al cruce entre el estrellato y el hábito de fumar. Su descripción dice, en inglés: “Gente atractiva manteniendo vivo el arte de fumar y ser cool”.
Embed - Cigfluencers en Instagram: "ROMANCE ISN’T DEAD! SEE: Jeremy Allen White lighting a cigarette for Rosalia in Paris"
Recorrerla es toparse con una colección de famosos y sus cigarrillos. En primera línea están la cantante Rosalía y el actor Jeremy Allen White, protagonista de El oso, quienes parecen haber iniciado su romance entre pitadas. Varias fotos de los paparazzi los capturan compartiendo un cigarrillo en escenarios poco románticos de Los Ángeles, como callejones y estacionamientos.
La cantante británica Dua Lipa; el irlandés Paul Mescal vestido de gladiador durante el rodaje de su próxima película; la actriz estadounidense del momento Cailee Spaeny, próximamente en la nueva Alien del uruguayo Fede Álvarez; Timothée Chalamet vestido como Bob Dylan y muchos más completan la lista. La propuesta es directa: todos ellos se ven cool fumando.
Dentro de la industria del espectáculo, el cine está más atado que nunca al cigarrillo. Y todo es gracias a un meme. En enero de 2021, el actor danés Mads Mikkelsen se encontraba en una videoconferencia para promocionar su película Otra ronda. La entrevista virtual, un encuentro en la plataforma Zoom entre Mikkelsen, el director Thomas Vinterberg y la crítica Katie Walsh, se transformó en un momento icónico de la cultura de internet. Con una Coca-Cola en mano, un cigarrillo entre los dedos y perfilando su rostro izquierdo hacia la cámara, el actor danés entregó una postura que, luego, a fuerza de repetición y diseño gráfico rudimentario, se viralizaría. La imagen, simple en su composición pero poderosa en su impacto, disparó un vínculo: el cigarrillo sería ahora un símbolo para hablar de cine. La tendencia virtual, mejor representada hoy en la conjunción de la palabra cine, el emoji del cigarrillo y cualquier video, cinematográfico o no, persiste.
Esta nueva asociación entre cine y cigarrillo, impulsada por la cultura digital, refleja un cambio en la percepción del tabaco en la sociedad. La decisión de incluir una advertencia sobre el consumo de tabaco representado en una película al inicio de Pobres criaturas, vista en plataformas como Disney+, por ejemplo, va más allá de un simple requisito. El hecho de que ahora se considere necesario alertar sobre los riesgos del tabaco en una película de ese calibre muestra cómo la conciencia sobre los efectos negativos de ciertas prácticas aún busca abrirse su camino. El humo, la patria o la tumba lo deja bien en claro: el cigarrillo, como objeto cotidiano, sigue siendo un símbolo de contradicciones. Algo fiel a nuestros tiempos.