En el Teatro Gran Tlachco del Parque Xcaret, donde el sábado 9 de mayo se entregaron los XIII Premios Platino, la silla reservada para Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid y anfitriona oficial de la próxima edición de los galardones, quedó vacía.
Horas después, el grupo Xcaret desmintió por escrito haber recibido amenazas y se adjudicó ser quien pidió a la organización retirar la invitación a Ayuso por sus “desafortunadas declaraciones”.
Todo empezó el lunes anterior, 4 de mayo, cuando Ayuso aterrizó en Ciudad de México para una gira política de 10 días que incluyó un homenaje público a Hernán Cortés, con declaraciones provocativas sobre la conquista y reuniones con la oposición mexicana. El destino final era la gala de los Platino, donde Ayuso era algo más que una invitada. La Comunidad de Madrid es uno de los financiadores principales del galardón y la sede anunciada para la edición XIV, en 2027.
Los Premios Platino son una construcción industrial sostenida por Egeda —la entidad española de gestión de derechos de productores audiovisuales—, Fipca (Federación Iberoamericana de Producción Cinematográfica y Audiovisual) y Fiacine (Federación Iberoamericana de Academias de Artes y Ciencias Cinematográficas).
Detrás y delante de ello está Enrique Cerezo, empresario y productor cinematográfico, presidente de Egeda, de los Premios Platino y del Atlético de Madrid. Cerezo habló varias veces durante la semana en Xcaret. Lo hizo siempre con un discurso leído, en tono robótico, y agradeció de forma simétrica al estado de Quintana Roo, a la Riviera Maya, al Grupo Xcaret, a la Comunidad de Madrid y al Ayuntamiento de Madrid.
En aquel homenaje al conquistador español, la presidenta madrileña Ayuso defendió el mestizaje y cargó contra quienes, según ella, “quieran vivir del odio para rehuir del presente y de sus obligaciones”. En sus declaraciones, la dirigente deseó que “nunca la libertad pida perdón por ser libertad” y, en referencia a quienes exigen disculpas por la conquista, sentenció: “Habría que ser muy zotes (ignorantes) para odiarnos y compartir los apellidos”.
Embed - Guillermo Francella en la Alfombra Roja de los Premios Platino®
La rueda de prensa de Francella, el viernes 8, transcurrió ajena a aquel conflicto. No hubo tampoco lugar más que para un par de preguntas de la prensa y ninguno tocó la situación del audiovisual en Argentina o el fenómeno generado por Homo Argentum, la taquillera película de Gastón Duprat y Mariano Cohn que le valió la nominación a Mejor actor y que provocó fuertes debates en su país por sus retratos del argentino medio. Francella, con un discurso preparado, pero entregado con una naturalidad total, habló de tomar riesgos y de una pasión que “no garantiza el éxito, pero le da sentido al camino”. La rueda la moderó Axel Kuschevatzky, viejo aliado del actor.
El Platino de Honor se lo entregó Cerezo en el escenario del Tlachco la noche siguiente. Francella, ya con dos Platino previos —uno por la serie El encargado en 2023—, parafraseó a su personaje de El secreto de sus ojos (“si algo me sostuvo en pie fue la pasión”) y dijo que el premio era “una pausa para mirar hacia atrás y agradecer de verdad, porque nada llega solo nunca”.
Que el cine brasileño haya resultado ganador no es una sorpresa luego del éxito internacional reciente que han logrado sus películas. El agente secreto se llevó cuatro premios Platino esa noche —Película iberoamericana, Dirección, Guion e Interpretación masculina para Wagner Moura—, sumándose a los tres que ya había conseguido el jueves en una ceremonia previa (Música original, Dirección de montaje, Dirección de arte).
Mendonça Filho, que viene filmando a su ciudad de Recife como un personaje propio desde El sonido alrededor (2012), recibió sus premios con la sobriedad que lo caracteriza. Al recibir el premio a Mejor guion, reflexionó sobre la importancia del relato en la actualidad: “Es un momento donde la verdad está siempre disputada y manipulada; de hecho, es un momento de mentiras en el mundo. El cine es un instrumento poderoso con historias llenas de poesía, de aventura, historias fantásticas y con la verdad del drama humano, de las historias de amor y de afecto. La unión de todo esto es la mejor versión de la expresión artística con mucha verdad y honestidad social, humana y política”.
El cine brasileño también se llevó el Platino a Mejor documental con Apocalipsis en los trópicos, de Petra Costa, sobre el avance evangélico en la política brasileña.
Argentina fue el otro gran país ganador. El Eternauta, la adaptación de Stagnaro del cómic de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López, terminó la edición con ocho premios Platino, incluidos los obtenidos el jueves: Mejor miniserie cinematográfica, Mejor creador para Stagnaro, Mejor interpretación masculina para Ricardo Darín, cuatro premios técnicos y los premios de reparto para Troncoso y Andrea Pietra como Mejor interpretación femenina de reparto. Si bien no se anunció el rodaje de la segunda temporada, Stagnaro comunicó durante la alfombra roja del evento que están terminando los guiones y esperan comenzar la filmación pronto.
Los uruguayos
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César Troncoso recibió el premio a Mejor actor secundario en miniserie.
Premios Platino
En 2024, La sociedad de la nieve, una película española, le dio dos premios Platino a uruguayos: Enzo Vogrincic como Mejor actor y Pedro Luque como Mejor director de fotografía. Este año, ninguna película nacional ganó, pero sí hubo uruguayos en escena, además de Troncoso, quien pasó por la alfombra roja del sábado en bloque con sus compañeros de elenco de El Eternauta.
Por su lado, sin el premio, pero con la nominación, también participaron de los Platino el cineasta y actor Daniel Hendler y la productora Micaela Solè por Un cabo suelto, la coproducción uruguayo-argentino-española que Hendler dirigió en 2024 y que compitió a Mejor comedia iberoamericana de ficción. La estatuilla se la llevó La cena, del español Manuel Gómez Pereira, un relato situado la noche del 1 de abril de 1939 durante la celebración franquista del fin de la guerra civil.
En total fueron 36 categorías de premios, 12 nuevas respecto al año pasado, un crecimiento que responde al peso cada vez mayor de las series y a una estrategia clara: consolidar al Platino como alternativa completa a los Premios Goya y, por qué no, a los propios Oscar.
Los Platino son una infraestructura montada sobre el dinero público madrileño y la plata privada mexicana. Y se celebran en Xcaret, un parque temático donde lo mexicano llega masticado y sin aristas. A ese escenario, justamente, Ayuso trajo el pasado a un lugar diseñado para que este no moleste.
Cuando se apagaron las luces del Teatro Gran Tlachco, la noche dejó, por lo pronto, una certeza. México, el anfitrión, intentó desprenderse de su legado español mientras que el audiovisual de la región se afirmó también en lo suyo, su territorio y sus historias, sin pedir disculpas ni rendir pleitesía.