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Los actores Matt Damon y Tom Cruise compartieron una cena en Londres 10 años atrás. Damon, como tantos, admiraba las acrobacias dementes con las que Cruise cimentó su carrera como héroe de acción. Mientras cenaban, no pudo contener su curiosidad y arrinconó al actor de Misión imposible para indagar cómo es que las lograba. Cruise le contó que una vez había “soñado con una toma durante 15 años” y le consultó a un experto en seguridad cómo diseñar la secuencia que visualizaba. Cuando este le dijo que la idea era “demasiado peligrosa”, Cruise no bajó los brazos. Buscó a otro experto en seguridad.
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¿Qué cree Tom Cruise que pasa cuando llega la hora de la gran siesta? El actor, devoto cienciólogo, vive bajo una paradoja: su religión niega el valor de la muerte física, pero su carrera la convierte en espectáculo. ¿Son sus acrobacias un rito para probar su dominio sobre la materia? Misión imposible: sentencia final podría ser el clímax de esta contradicción. Matar al héroe para liberar el alma.
En Sentencia final, presentada por el estudio Paramount como “la última película de la saga”, se intensifica la relación entre el actor, su fe y la mortalidad en pantalla. El propio Cruise ha descrito este filme como la “culminación” de lo que, bajo las órdenes de Brian De Palma, comenzó hace 30 años: la transformación de una serie de televisión en una franquicia de espionaje liderada por una estrella. Pero el Ethan Hunt original, aquel que presenciaba cómo su equipo de confianza desaparecía tras una traición inesperada, poco tiene que ver con el de esta octava entrega.
Embed - Misión: Imposible – La Sentencia Final | Tráiler Oficial (SUBTITULADO) - Tom Cruise
La figura de Hunt como protagonista mesiánico alcanza su punto más alto en esta película desproporcionada y entreverada, en la que el director Christopher McQuarrie retoma el control de las riendas. El personaje tiene que salvar a la humanidad una vez más del apocalipsis —es “el único hombre capaz de detener el fin del mundo”, se repite de diversas formas—, amenaza que, desde la película anterior, encarna una inteligencia artificial llamada la Entidad. En paralelo, Cruise proyecta esta narrativa salvadora en su vida real: no solo sostiene, desde su fe, la convicción de poseer habilidades para ayudar a otros, sino que se ha proclamado como el salvador del cine contemporáneo.
Steven Spielberg se lo dijo directamente a Cruise durante los Premios Oscar 2023, mientras el actor celebraba el éxito arrollador de Top Gun: Maverick, otra franquicia que resucitó. El momento no podría haber sido más oportuno. Desde que veinte años atrás se mostró, saltando en un sillón del programa de Oprah, locamente enamorado Katie Holmes, al actor solo un discurso parece interesarle: el del trabajo y la experiencia cinematográfica en pantalla grande.
Cruise logró estrenar su película en Cannes acompañado de un homenaje a su figura, y se considera el único garante del cine de acción hollywoodense real, por ser un actor que no depende enteramente de los efectos especiales. Su compromiso con las escenas de riesgo es parte central de su identidad pública y de la promoción de la película. Si Cruise desafía la muerte, entonces Sentencia final debe valer la pena.
Es cierto que, entre toda la imaginería religiosa (desde la llave con forma de cruz hasta los diálogos que parecen sermones), las explicaciones paso a paso de cada misión, los guiños forzados al pasado y el reciclaje constante de imágenes de las películas anteriores, como si intentaran recuperar la atención de un espectador que la ha perdido, las acrobacias cumplen. Impresionan, arrancan aplausos y obligan a preguntarse cómo es que las hicieron. Pero el camino está lleno de torpezas y la película, tan enterrada en su propio barro narrativo que lo que Cruise plantea como un nuevo comienzo termina por ahogarse en su ambición.
El próximo proyecto del actor lo reunirá con el cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu. Se titula, por ahora, Judy, y parece reforzar la idea mesiánica del actor: interpretará a un poderoso líder global empeñado en convencer al mundo de que es su salvador, precisamente cuando las consecuencias catastróficas de sus propios actos amenazan con destruirlo todo. Filmada en Londres durante siete meses y con un elenco que incluye a Sandra Hüller, Jesse Plemons y John Goodman, la premisa demuestra que Cruise se muestra, por lo menos, interesado en reintroducir algo de peso dramático a su filmografía.
Pero con una secuela de Top Gun: Maverick en proceso, otra de Días de trueno en camino, e incluso una película espacial con la NASA y SpaceX en la que literalmente orbitará la Tierra, Cruise no solo persiste en su obsesión por superar límites físicos, sino que los lleva al espacio exterior. El inminente Oscar a Mejores acrobacias, que se hará oficial a partir de 2028, sería su Santo Grial, un premio que perseguirá a toda costa. Para que resurja el Cruise actor, primero debe morir el Cruise acróbata, pero cada nuevo proyecto demuestra que este mesías del cine no está dispuesto aún a la resurrección.