El documental NAZA, dirigido por los realizadores israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, obtuvo el Premio Especial del Jurado en el último Festival Internacional de Cine de Venecia y desencadenó una polémica política.
Dirigida por Yuval Abraham y Rachel Szor, la película NAZA expone el uso de inteligencia artificial en la selección de objetivos militares en Gaza, en una investigación que derivó en acusaciones oficiales de traición hacia los cineastas
El documental NAZA, dirigido por los realizadores israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, obtuvo el Premio Especial del Jurado en el último Festival Internacional de Cine de Venecia y desencadenó una polémica política.
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El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa producción, que cuenta con la participación ejecutiva del cineasta Jonathan Glazer, director de La zona de interés, reúne a parte del equipo creativo detrás de No Other Land, el largometraje sobre la ocupación israelí en Cisjordania galardonado con el premio Oscar en 2025.
El título remite a la jerga militar y de inteligencia israelí para referirse al Nezek Agavi, término técnico con el que se calcula la estimación de “daño colateral” o número de víctimas civiles admisibles en un operativo de combate.
Rodada durante la noche desde azoteas en Tel Aviv, la película adopta una perspectiva centrada en la distancia y la vigilancia tecnológica al analizar el funcionamiento de los programas de inteligencia artificial empleados en la selección de objetivos militares.
La investigación recoge el testimonio de 24 miembros del ejército y los servicios de inteligencia de Israel, cuyas identidades y voces fueron modificadas digitalmente para proteger sus identidades. En sus declaraciones, los informantes describen los mecanismos internos y los criterios burocráticos con los que se determinan las operaciones en la Franja de Gaza.
Tras el fallo del jurado en Venecia, el ministro de Cultura de Israel, Miki Zohar, calificó el largometraje como una “traición” y solicitó evaluar la revocación de la ciudadanía de los directores. Por su parte, las Fuerzas Armadas israelíes rechazaron el contenido del documental, cuestionaron la validez de los testimonios anónimos y sostuvieron que la toma de decisiones recae en personal militar y no en procesos automatizados.
Sin fechas de estreno aún en plataformas de streaming, la película continuará su exhibición en festivales internacionales.