—No tenemos una evaluación técnica y completa de la temporada de verano porque todavía no terminó. Estamos trabajando en varios procesos de mejora de la gestión del ministerio, como en el procesamiento de información estadística, para ver si podemos mejorar no solo los datos gruesos (como la cantidad de visitantes que informa Migraciones) sino tenerlos más desagregados (definir visitantes y turistas, y poder distinguir más que el origen).
—Eso en las encuestas de los puntos de entrada y de salida ya se hacía.
—Sí, pero vamos a mejorar. Por la cantidad de visitantes, las reservas que hubo en la hotelería y el sector gastronómico, que trabajó muy bien, podemos decir que, hasta fines de enero, hubo un buen comienzo de recuperación. No llega ni cerca a ser lo que fue en la etapa prepandemia. A su vez, hay subsectores que no han comenzado su recuperación y siguen bastante mal, como las agencias de viajes y el transporte turístico. Y hay algunos que se desarrollaron en la pandemia.
—¿Esperaba que la recuperación fuera mayor?
—En algunos sectores, sí. De cualquier manera hay bastante conformidad del final de diciembre y la primera quincena de enero. El sector todavía necesita de algunas ayudas para seguir sosteniéndose y que continúe en este 2022 su recuperación y se consolide en 2023. Es lo que además algunos estudios dicen. Hubo una pérdida importante (en el turismo), que se ha sostenido con la gran resiliencia de los operadores privados y con el aporte que hizo la sociedad a través de las medidas de apoyo que definió el gobierno.
—Otros países definieron más apoyos estatales al turismo interno. ¿Acá había margen para algo similar?
—Siempre es posible. Si le ponemos imaginación podemos decir que hay ideas para dar mayores estímulos, lo que siempre tiene sus costos. El gobierno hace un balance, porque no es solo un sector al que tiene que apoyar. La actuación fue justa. Fueron contempladas todas las medidas que las cámaras plantearon en su momento.
—Falta el IVA cero.
—Faltaría el IVA cero para el turista uruguayo, que nos parece una medida importante que se la hemos planteado y reiterado a la ministra de Economía. Sobre todo para un mes de febrero tan débil, incluso con el clima. Sería un premio para el turista uruguayo, que aun con las fronteras abiertas siguió optando por hacer sus vacaciones en Uruguay.
—Se concesionaron aeropuertos en el interior, ¿hay planes para mejorar la conectividad interna?
—Es fundamental para el desarrollo del país. El interior debe tener conectividad aérea, que en Uruguay ha sido intermitente. En el mundo no existe que distancias de 500 kilómetros terrestres no tengan también una oferta aérea. Es claro que no es fácil porque tenemos un mercado interno muy pequeño, pero creo que desarrollar y sostener líneas de cabotaje debe ser una política de Estado. Este paso de concesionar aeropuertos en el interior es una medida apropiada que puede tener buenos resultados, porque el concesionario —que va a hacer una inversión importante, que comienza con dos aeropuertos— tendrá que hacerlo rendir, para lo que tendrá que llevar vuelos. El turismo interno y algunas conexiones con países vecinos van a ser importantes. Por ejemplo, con Río Grande del Sur: ahí tenemos un mercado potencial para crecer muchísimo.
—Dijo que el mercado es muy chico. ¿Es negocio para las empresas? ¿Hay un público que pueda pagar los costos de ir en avión?
—Sí, hay un público. Al principio tal vez sea difícil de sostener. Eso es lo que nos muestra la experiencia. Hubo varias empresas que hicieron el intento. Creo que debe haber incentivos desde el gobierno, una política de Estado para impulsar y sostener, como lo hay en casi todo el mundo. Sostener los vuelos internos se da generalmente con algunos estímulos en el combustible o asegurando un número de asientos. Es necesario, es importante. Un inversor del extranjero llega en un vuelo de Estados Unidos de nueve horas y ¿después tiene que subirse siete u ocho horas a un ómnibus y no tiene una opción de vuelo? Es imprescindible y debe haber una política de incentivos.
—Decidió hacer una investigación administrativa por la cuenta de Drive del Grupo Roma y en el software Sizmek, al que tenía acceso el asesor honorario Elbio Rodríguez. ¿Qué busca saber?
—Me enteré de la existencia de ese Google Drive por un pedido de informes. Un documento de Google Drive no es oficial, lo abre cualquiera. Supongo que era un documento que lo abrieron quienes entonces estaban en la gestión, para facilitar el trabajo. Y ahí podría ir información. Pero en el propio pedido de informes dice que sigue existiendo. Quiero que se investigue y me informen, porque eso sí, no sé —porque hay gente a la que puedo preguntarle y tener respuestas, pero hay otros que no están más— si la administración conoce si sigue funcionando.
—Google Drive no es una parte interna del ministerio pero el acceso al software Sizmek, sí. Rodríguez, sin un vínculo contractual con la cartera, accedía allí a información. ¿Cómo ve la situación?
—Eso es lo que la investigación va a arrojar. Trato de no ser omiso en nada, de tener conocimiento cabal de las cosas para tomar decisiones.
—¿Y usted cree que hay una situación irregular ahí?
—Si lo creyera no hacía la investigación, pero vamos a hacerla y ver qué me informan sobre esto, y tomar las medidas correspondientes. Esas investigaciones son para cuando no hay una situación clara y no podemos tomar una decisión o hacer un sumario. Si no, se va directamente a la medida.
—Cuando asumió optó por no prejuzgar la gestión de su antecesor, Germán Cardoso. A seis meses de haber asumido, ¿cómo la califica?
—No la califico. Acá había en marcha una cantidad de proyectos, incluso con financiación. Había planes y estrategias fijadas que fueron trabajadas, evaluadas y que continúan. El ministerio estaba en marcha en una situación especialísima, por toda la pandemia. Fuimos evaluando caso a caso los proyectos, y continuamos la mayoría de ellos porque estaban muy bien. Por lo demás no tengo otra evaluación.
—En esa evaluación, usted decidió desmontar un Comité de Marketing que se había tomado en la gestión anterior. ¿Por qué tomó esa definición?
—Lo que pasa es que lo que se vivía entre el ministro y el director de Turismo (Pérez Banchero) llevó a que se conformara una coordinación técnica, que suplió o intentó superar esa situación puntual. Con un nuevo ministro y director nacional, ya no tenía objeto esa estructura y volvimos a funcionar con la dirección general, las direcciones, las unidades ejecutoras y todo el personal técnico del ministerio.
—¿Comparte la posición que tomó el Parlamento por mayoría de considerar que a priori no se observaron irregularidades en la gestión de Cardoso?
—Sí, a ver, ilegalidades… Las ilegalidades las va a definir la Justicia, que es la única que lo puede hacer. Pero en definitiva, por lo que pude leer, no lograron probarse más allá de lo que pueden ser usos y costumbres por las necesidades que tiene toda la administración pública, pero particularmente este ministerio. Ahí están en juego, por ejemplo, las compras directas. No es que las compras directas sean ilegales o irregulares. Están previstas. Lo mismo que el tratamiento de las observaciones del Tribunal de Cuentas. Después va en la gestión de cada uno juzgar algunas prioridades. Todos quienes hemos sido administradores públicos nos enfrentamos en algún momento ante una situación de urgencia o especial, que obliga a, más allá del procedimiento, insistir por el gasto ante una observación. Decidí no ver este tema ni emitir un juicio propio. Voy a esperar a que termine la etapa judicial.
—También se denunciaron facturas por cerca de $ 19 millones que la empresa de cartelería Netcom le reclamaba al ministerio, y cuyo gasto no había sido aprobado por ninguna autoridad. Usted había dicho que mandó a analizar la situación a la División Jurídica. ¿Qué pasó con eso?
—Algunas ya tienen informes. En algunas el procedimiento administrativo no estaba terminado, y por lo tanto no lo continuamos. Algunas se están pagando y otras están en proceso.
—Usted ha dicho que la coalición debe institucionalizarse de cara a 2025. ¿Qué pasos debe de dar para lograrlo?
—Los resultados que está teniendo son buenos y este acuerdo para gobernar tiene que perdurar. Es una necesidad y una oportunidad para darle continuidad a los cambios a los que nos hemos comprometido. Y en ese sentido, es necesario que la coalición evolucione, como en su momento evolucionó el Frente Amplio, y que además tenga reglas claras. Para eso debemos avanzar en la institucionalización, en la formulación de órganos de funcionamiento y de trabajo. Habíamos propuesto una mesa política en un principio, pero eso no está escrito. Tenemos que tener espacios de trabajo, y en esos espacios analizar entre otras cosas el futuro de la propia coalición. En principio está preasumido que vamos a continuar con el acuerdo electoral: que en la primera vuelta cada uno vaya con sus candidatos a presidente, que sigamos un acuerdo programático, con un plan de gobierno que sustente votar juntos en la segunda vuelta. Pero tenemos que definir cosas como qué va a pasar en las elecciones departamentales, donde a mi entender también tiene que estar habilitada la coalición. Allí no tenemos segunda vuelta, por lo tanto creo que deberíamos ir a las elecciones departamentales en los 19 departamentos con hasta tres candidatos del partido pero con un lema en común.
—¿Es viable que el sector Batllistas se presente en 2024 de la misma forma que está hoy?
—Creo que el Partido Colorado va a ser muy diferente en su interna a lo que fue en la última elección, está claro. Sin la presencia de (Ernesto) Talvi, que nucleaba a Ciudadanos, sin la candidatura de Julio María Sanguinetti y con posibles nuevos candidatos.
—No parece haber un candidato natural como sí lo hay en otros partidos, ¿eso es una preocupación?
—Sí, sin duda. No es fundamental en este momento, y creo que no hay que apresurarse porque los candidatos no se inventan. Mucho menos los líderes. Por lo tanto hay que dejar que esto fluya. Es momento de gobernar. Nosotros somos parte de un gobierno y tenemos responsabilidades de gobierno. Hay un tiempo para cada cosa. Hoy la interna está muy bien, es agradable. El partido está funcionando y el Comité Ejecutivo trabaja semanalmente. Los candidatos son importantes en determinado momento, y ya lo vamos a definir, pero no es lo que hoy más nos preocupa. Hemos tenido problemas claramente en la renovación partidaria. Y no porque no hubo renovación. La hubo, pero no se sostuvo en el tiempo. Cuando Pedro Bordaberry ganó la elección interna parecía que teníamos allí un nuevo líder en el partido, pero lamentablemente, después de dos elecciones, decidió retirarse. La historia de Talvi se conoce. El partido, además de tener que renovar líderes tan fuertes como Sanguinetti y Jorge Batlle, tuvo esa mala suerte de que no hubo continuidad en la renovación. Creo que hay varios posibles candidatos. Tenemos que ver cuál está mejor. Y con los que estén mejor vamos a ir a la elección.
—Y ahora que mencionó a Bordaberry, ¿estaría dispuesto a apoyar su precandidatura?
—Yo prefiero primero que aparezca y después lo podamos analizar. ¡Lo que quiero es que vuelva! Independientemente de lo que vaya a hacer Batllistas, soy muy orgánico en ese sentido, pero quiero a todos trabajando.
—Hablaba de incluir a todos dentro del partido. El secretario general de la OEA, Luis Almagro, ha manifestado que le gustaría integrar filas coloradas. ¿Puede ser un eventual dirigente?
—Si termina de tomar esa decisión, que venga, que se afilie al partido y que se ponga a trabajar. Para trabajar está abierto el partido. Para él y para cualquiera que no tenga tachas personales o de índole grave, como judiciales, en ese sentido está abierto el partido. Para venir, afiliarse y ponerse a trabajar, a las órdenes.
- Recuadro de la entrevista
Cipriani “puede hacer lo que quiera” en el predio del San Rafael