En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
La histórica puja entre frigoríficos y ganaderos por el precio del ganado llegó a su punto más alto este año cuando los valores entraron en picada al igual que la faena, lo que aumentó la desconfianza entre esos sectores. Ese tema acaparó las discusiones en la Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes (Inac), donde hasta ahora participan representantes de dos gremiales de productores (la Asociación y la Federación Rural) y dos de los frigoríficos (la Cámara y la Asociación de la Industria Frigorífica).
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Pero esa instancia se ampliará con el ingreso de delegados de otras agrupaciones de productores: la Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR) y las Cooperativas Agrarias Federadas (CAF), además de los representantes de la Asociación de Plantas de Faena para el Mercado Interno, según lo establecido por una ley promulgada en 2013. Está previsto que eso ocurra en marzo del año próximo, cuando asuma el nuevo gobierno.
El agrónomo y ganadero minuano José Mesa, integrante de la Sociedad de Fomento Rural de Ortiz, fue propuesto por la CNFR al Poder Ejecutivo para integrarse a la Junta del Inac.
En conversación con Campo, Mesa advirtió el impacto “muy fuerte” y las “señales negativas” para la pecuaria local por la disminución de los precios del ganado.
“Molesta que no existen causas para bajar el precio de un producto que da mucho trabajo e implica un alto riesgo, y que se juega con la plata de la gente de un país en el que los productores son un capital social”, se lamentó. Consideró que eso “es como un boomerang; te dicen: producí, pero esa producción adicional que se genera atenta contra los precios al aumentar la oferta de ganado”.
“Gran parte de la culpa es de los propios productores, por no tener la capacidad de organizarnos para plantear un negocio diferente”, reconoció. Y opinó que el gobierno no puede interceder en un negocio entre privados pero sí ayudar a agruparse”.
“Una Conaprole de la carne sería fantástico”, dijo.
Un resumen de la entrevista.
—¿Qué impacto tuvo la baja en los precios del ganado y de la faena este año?
—En este último ejercicio (cerrado en julio) el impacto fue muy fuerte. Con una caída de más de 30% en la rentabilidad de algunos establecimientos en Lavalleja. Eso significa una disminución de U$S 10.000 anuales en los ingresos de empresas con hasta 200 hectáreas. Hubo productores que por la venta de cada vaca entorada recibieron U$S 120 menos, en comparación con el ejercicio anterior. Hay productores que tienen mayores posibilidades de enfrentar esa situación porque supieron capitalizar el momento de mejores precios frente a otros que no lo han sabido aprovechar. Entonces, cuando llega este tipo de situaciones algunos están mejor armados y son menos vulnerables. Lo que complica es la falta de señales claras de los que están en el sector cárnico. Si el precio de la carne no baja a escala mundial y en el mercado interno se mantienen los valores, molesta mucho cuando se dan estas situaciones de que se ponen de acuerdo para bajar (el precio) del ganado. Para el productor, al que siempre se lo motiva para que produzca más, tecnifique su producción, se esfuerce y arriesgue más, estas cosas son muy desmotivantes. Los productores reciben, por un lado, señales de darle para adelante, de llegar a los 3 millones de terneros, y por otro, se dilapidan los esfuerzos. Es como un boomerang; te dicen producí, pero esa producción adicional que se genera atenta contra los precios al aumentar la oferta de ganado.
—¿Las señales para producir más y llegar a los 3 millones de terneros vienen del gobierno?
—Vienen de todo el sector, no solamente del gobierno, que no puede interceder en un negocio entre terceros. A la industria frigorífica también le interesa tener más ganado para faenar más.
—¿Y al mismo tiempo son los frigoríficos los que dan señales negativas con la baja en los precios?
—Obvio; esto es una señal claramente negativa de la industria, sin lugar a dudas. Está bien, es un negocio y esto es por plata. Pero vemos que no hay mucha claridad en la cascada de utilidades que se tiene que dar. En ese sentido, el Inac ha jugado un rol importante en clarificar y poner transparencia en los negocios. Como dice su presidente (Alfredo Fratti), no existe una cadena cárnica; existen eslabones que no están juntos. Pero, por ejemplo, sí existe una cadena láctea, en donde la industria cuando obtiene los precios por la venta de sus productos en el exterior los distribuye entre los productores de leche. No pasa lo mismo en el sector cárnico. Y no hay que tener miedo de decirlo. Para los que estamos en la producción, molesta que no existan causas para bajar el precio de un producto que da mucho trabajo, que implica un alto riesgo y se juega con la plata de la gente de un país en el que los productores son un capital social. ¿Qué pasaría si todos los productores deciden vender su tierra e irse a vivir a las ciudades? Para el gobierno uruguayo sería un problema. Y Uruguay dejaría de producir alimentos cuando existe una oportunidad en el mundo, por la calidad que tienen nuestros productos. Esas son cosas que le preocupan a nuestra gremial. Mantener un capital social, pero tener un país que produzca alimentos y que además esa tarea que hacen los productores se pague como se merece.La industria debe tener la tranquilidad de contar con la materia prima y los productores tener la seguridad de que el ganado producido será faenado. El ganado no lo puedo almacenar como al grano; cuando está gordo lo tengo que vender para poder vivir y cumplir con el presupuesto del establecimiento. A los precios que haya. A veces se puede aguantar, pero no eternamente. Hoy los precios mejoraron.
—De los valores de la hacienda, que divulgan el Inac y la Asociación de Consignatarios de Ganado, ¿cuánto le llega al productor considerando la participación de diversos intermediarios en el mercado?
—En un camión se llevan unos 35 vacunos y hay ganaderos que tienen 10, 15 o 20 bovinos para vender. Por eso, una de las cosas que el gobierno tiene que hacer para solucionar en parte esto, es generar políticas para que los productores se agrupen. Esa es la única manera, porque el gobierno no puede interceder en un negocio entre privados pero sí ayudar a agruparse. Los productores grandes tienen mayor poder de negociación. Y los ganaderos chicos tienen que juntarse para tener volumen. Gran parte de la culpa es de los propios productores, por no tener la capacidad de organizarnos para plantear un negocio diferente para nosotros.
—Hace ya algunos años existen planes de respaldo del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), destinados a productores pequeños y medianos en los que se priorizan los grupos de ganaderos. ¿Qué opina de eso?
—Hay políticas públicas a través de determinados proyectos financiados con fondos públicos y de organismos internacionales, que propenden a que los productores se agrupen y tengan asistencia técnica, entre otros objetivos. Hay ejemplos exitosos de agrupaciones de productores que han tenido la capacidad para negociar diferente con los compradores de ganado y que siempre obtienen algunos centavos más que el resto. También hay que tener calidad en el producto que se ofrece. Generalmente, es muy difícil que los productores chicos accedan a los precios de punta. En la CNFR estamos haciendo esfuerzos para juntarnos y tener más fuerza de negociación. No hay vuelta.
—Una de las tareas pendientes que el presidente de la República, José Mujica, reconoció que le quedó, es la de generar una cooperativa de ganaderos similar a Conaprole. ¿Usted cómo evalúa esa posibilidad?
—El gobierno puede dar apoyos y señales pero el que tiene jugar es el sector de los productores, que tiene que estar involucrado. Conaprole logró el éxito porque los productores tomaron la cooperativa como suya y son los principales comprometidos, porque saben los beneficios que tienen. Si se pudiera hacer una Conaprole de la carne, sería fantástico.
—¿Hay algún proyecto relacionado con ese tema presentado al Fondo para el Desarrollo (Fondes) por una cooperativa de trabajadores?
—Sí, es un proyecto en Pando, que fue presentado en la CNFR. Ojalá que ese tipo de planes puedan funcionar y cumplir con el objetivo principal de trasladar el mejor precio al productor, pero que además las empresas sean sustentables en el tiempo y no tengan que ser asistidas permanentemente por el Estado.