Como a muchos compatriotas suyos, en particular empresarios, al banquero argentino Juan Ignacio Nápoli le gusta Uruguay. “Veraneé toda mi vida, he ido mucho y cada vez más tiempo. Me encanta”, dice. Ahora que deberá ocuparse de Valores Administradora de Fondos de Inversión y Fideicomisos S.A., que acaba de ser autorizada por el Banco Central uruguayo, parece deleitarlo la idea de tener que “estar bastante más” por Montevideo. Incluso, reconoce que “por eso no podría ser terminante” al descartar, en el futuro, mudar su residencia.
Como hombre de negocios le atraen de Uruguay las “reglas de juego claras”, que se contraponen con lo errático de su país. “Por suerte, quizás, no fue una victoria demasiado estrepitosa que podría haber tenido un impacto muy fuerte en el gobierno e influido en la gobernabilidad. Al día de hoy, después de la elección, Argentina está en relativa calma, que ya es muchísimo para nosotros”, afirma sobre la votación del domingo 14 para renovar parte del Congreso en la que el oficialismo perdió la mayoría en el Senado, aunque se mantuvo fuerte en el norte del país y en el Gran Buenos Aires.
Lo que sigue es una síntesis de la conversación telefónica que el presidente del Banco de Valores de Argentina y titular de Valores Afisa de Uruguay mantuvo con Búsqueda.
—Es la oportunidad de iniciar un proceso de regionalización. El mejor lugar para hacerlo era Uruguay por la cercanía, las cosas en común, la cantidad de compatriotas viviendo y, sobre todo, por el potencial que vemos de desarrollo de mercado. Está poco desarrollado y estamos convencidos de que podemos contribuir a desarrollarlo.
—¿De qué forma?, ¿con qué productos?
—La manera es haciéndolo crecer en las actividades que normalmente hacemos en Argentina, que es estructurar fideicomisos y custodiar fondos comunes de inversión.
En estructuración hay mucho para desarrollar en especial en infraestructura, pero también para colocar. Y en fondos de inversión ya tenemos algunos previstos para lanzar allá, focalizados en Uruguay más que en activos internacionales. Puede haber una demanda interesante de estos productos.
—¿Qué precisa el mercado para despegar?
—En Argentina somos el principal fiduciario y no veo en Uruguay una figura similar. En muchos casos los fiduciarios son estudios de abogados, no bancos que se dedican a estructuraciones. Esa es una de las situaciones que he advertido; no digo que está mal sino que es distinto, es una escala diferente y no es un actividad más. Desde ese lugar, en este año en que hemos estado yendo y viniendo para ser autorizados, vemos que al mercado le falta desarrollo y que tiene todas las condiciones. En ese sentido, queremos aprovechar una oportunidad y, al mismo tiempo, contribuir al desarrollo del mercado.
Otro ejemplo es que ustedes tienen AFAP, que nosotros no tenemos porque fueron corridas de Argentina. Y tienen al BPS.
También hay mucho argentino radicado, probablemente con necesidad de productos originados en Uruguay y hechos por argentinos allá.
—Habló del potencial que le ven al mercado. ¿Qué proyecciones de negocio manejan?
—No puedo dar números de escala. Pero, de hecho, desde que tuvimos la aprobación, recibimos llamados incesantes para preguntarnos qué estamos viendo, pidiéndonos para reunirse con nuestra gente en Montevideo. Es interés de diversas partes: el que tiene activos para estructurar, el que tiene pesos uruguayos para invertir.
—¿Hay temas regulatorios o tributarios para mejorar en el mercado uruguayo?
—Prefiero no responder a eso, sin siquiera estar instalados. Nosotros vamos para contribuir al desarrollo. Insisto: veo mucho potencial. Hay muchos productos que son de absoluto desconocimiento, como los fondos de Letras.
—Dijo que la decisión es hacer en Uruguay lo que el Banco de Valores hace en Argentina. ¿Tener una filial que ofrezca servicios bancarios más tradicionales es una posibilidad a futuro?
—Este banco nació como el banco de los agentes de valores de Argentina. Después, con la desmutualización del BYMA (Bolsas y Mercados Argentinos), otro de los aspectos interesantes es que todo el capital del banco flota allí. El banco liquida las operaciones de los agentes, y las actividades de fiduciario y de custodio de fondos son las principales. En su momento también era un banco de inversión, pero ahora no tenemos mercado de ese estilo en Argentina. Tenemos la limitación de que Uruguay tampoco aprueba bancos argentinos, por eso entramos con esta figura de Afisa, que en realidad es nuestra actividad principal.
—¿Intentaron instalarse como banco en Uruguay y no fueron autorizados por el Banco Central?
—No hicimos el intento, pero según me habían informado Uruguay no estaba aprobando bancos argentinos. Y teníamos esta vía, que no fue buscar un atajo sino que claramente cuadrábamos en esa clasificación de Afisa.
—Otras instituciones argentinas se radicaron recientemente en Uruguay. En el caso de ustedes, además del potencial de mercado, ¿qué les atrajo del país?
—Reglas de juego claras, estabilidad, muchos proyectos para estructurar y mucha plata que se puede destinar a esos proyectos. Y nosotros unimos las dos partes.
Creemos que están dadas todas las condiciones. Somos en Argentina el único banco que tiene por objeto principal contribuir al desarrollo del mercado de capitales y vemos a Uruguay como una plaza fantástica, cuyo mercado no está desarrollado.
—¿Qué lectura hace del resultado electoral del domingo 14?
—Hay un triunfo a nivel nacional de Juntos por el Cambio que es positivo para el mercado, por ser más market firendly que el partido gobernante. Por suerte, quizás, no fue una victoria demasiado estrepitosa que podría haber tenido un impacto muy fuerte en el gobierno e influido en la gobernabilidad. Al día de hoy, después de la elección, Argentina está en relativa calma, que ya es muchísimo para nosotros.
La situación sigue siendo muy compleja y los problemas siguen existiendo. Antes de la elección nos preguntábamos cómo llegamos y ahora la pasamos, y hay que transitar hasta el 2023. Me preocupaban mucho una cierta debilidad que podía tener el gobierno y variables que lucen un poco fuera de control; espero que el gobierno se pueda acomodar y si eso ocurre, serán más fácil de resolver los temas más urgentes, que son cambiarios y la deuda con el Fondo (Monetario Internacional).
—¿Ve posible un acuerdo político con la oposición, como planteó el presidente Alberto Fernández tras las legislativas?
—No, no, es muy difícil. De última se va a terminar acordando por mutua necesidad con el Fondo, no este año. Ese acuerdo requiere de la conformidad de Cristina (Fernández), de la oposición y del Fondo. Es complejo, pero se va a resolver porque Argentina tiene vencimientos en dos años por US$ 50.000 millones. Eso es imposible de pagar para cualquiera y se tiene que rolear (refinanciar), claramente.