• Cotizaciones
    martes 04 de junio de 2024

    “Tu casa en una altura”, novela inédita de Armonía Somers

    Ambientada en el Cerro de Montevideo, con páginas originales corregidas y reescritas por la autora, la narración tiene la impronta anarquista que la escritora heredó de su padre

    Esta es una novela de doble trama. Por un lado, está la historia que narra, algo insólita por su contenido de denuncia social y política, alejado de lo que habitualmente escribía su autora, Armonía Somers (Pando, 1914-Montevideo, 1994). Por otro, está la historia del proceso de gestación de la novela, desde su original con varios borradores y reescrituras, hasta el ejemplar ahora publicado. La obra había permanecido inédita, guardada en una carpeta y dentro de una caja llena de recortes de diarios, apuntes para algún cuento y copias de un ensayo pedagógico. Esa caja la había conservado sin abrir el escritor y periodista Miguel Ángel Campodónico, fallecido en julio de 2022, amigo personal de Somers. Un día Campodónico compartió el contenido con la investigadora argentina María Cristina Dalmagro, responsable científica del Fondo Armonía Somers, alojado en la Universidad de Poitiers. Ese día comenzó a germinar la publicación de Tu casa en una altura, que se concretó en este 2023 con la editorial Linardi y Risso.

    Toda esta segunda trama la cuenta Dalmagro, quien ya había participado en la publicación de Armonía Somers. Cuentos completos (Páginas de Espuma, 2021), en una de las introducciones a la novela. Allí analiza las relaciones con Solo los elefantes encuentran mandrágora (novela escrita en los años 70, pero publicada en 1986), en la que hay una fuerte impronta anarquista. Y aquí habría que detenerse en la doble raíz de Somers. Hija de una madre católica, María Judith Locino, y de un padre anarquista y anticlerical, Pedro Etchepare, Armonía llevaba su nombre por la novela del anarquista Federico Urales Sembrando flores. Y de esa vertiente ideológica surgió Tu casa en una altura.

    La novela fue presentada por Somers a un concurso literario organizado por el semanario Marcha en 1962 con el seudónimo “Juan del mundo”. El jurado, integrado por Ángel Rama, Augusto Roa Bastos y David Viñas, no la seleccionó ni premió, y tal vez por eso Somers la archivó en una carpeta, aunque sin la etiqueta de “No publicar”, como tenían algunos de sus otros originales. En la introducción, Dalmagro señala que los años 60 fueron especialmente fecundos para Somers, tanto en su producción literaria como en su trabajo como pedagoga, por el que llegó a ser directora del Museo Pedagógico del Uruguay. Para la investigadora, el distanciamiento que muchos ven entre la “literatura comprometida” de la época y “los rasgos fantásticos, pesadillescos y obscenos” en la obra de Somers no es tal. “Si indagamos en los problemas que ficcionaliza, en la condición miserable de los protagonistas de sus relatos, en la realidad decrépita y corrupta que representa, el mundo en estado de caos y descomposición que conforma su universo narrativo (…), la pregunta sobre su inmersión en temáticas preocupantes propias y de la época tienen respuestas muy claras”.

    La historia de Tu casa en una altura está inmersa en las luchas anarquistas del siglo XX en Montevideo, especialmente las que se dieron en las huelgas de los frigoríficos del Cerro en 1917 y sus sucesivas réplicas hasta los años 60. El escenario es el Cerro como barrio y también como cima donde se construyó la fortaleza. La novela va y viene en el tiempo y tiene una estructura circular. Comienza con el recuerdo de un abogado que lee lo que escribió décadas atrás y finaliza con el mismo personaje. Hay recorte de un diario que registra un hecho sangriento y un protagonista que une toda la historia. Este obrero anarquista y de rostro aindiado se llama Juan Gabriel y es un defensor de los derechos de los trabajadores.

    La novela no es fácil de leer por sus diversos registros del habla, sus saltos temporales, su historia fragmentada. Pero tiene como atractivo la escritura de Somers, con su fuerza narrativa y sus imágenes de plasticidad cinematográfica, con las que impactó desde su primera novela, La mujer desnuda (1950). Y como lo hace en esta descripción: “Las calderas de la sala de máquinas están en plena tensión. Humo, vapor, expectativa. Y esa rosa del amanecer, tan tierna y frágil, sobre lo duro, fuerte y hondo de lo que se está preparando. (…) No puede ningún alma elemental acostumbrarse a que ese sol aparezca de tal modo y que pueda vérsele tan a la redonda, como si fuera todo el mundo el que se ensangrienta por su causa”.

    La novela atraviesa cielos y campos, pasa por el trabajo inhumano de un saladero y el más tecnificado del frigorífico. Si Alfredo Zitarrosa dejó en su canción Guitarra negra la imagen y el sonido de la res que cae “pesada como un mundo” al recibir el golpe del marrón, en esta novela, Somers se pone en la piel de los animales que van a ser sacrificados en un primitivo saladero y crea verdaderas escenas del momento previo a la matanza. Solo por estas descripciones vale la pena aventurarse en la historia. “Apelotonados, sudando, hediendo, combatiéndose las moscas con la cola, mugiendo por la lejanía perdida del campo. Novillos nerviosos y rebeldes, vacas con olor a leche y a pasto, bueyes azuzados por la intuición elemental de la muerte. Del certero instinto de la masa subía un vaho acre de incontinencias y de miedo”. Y después viene lo peor, la separación de las vísceras, el olor nauseabundo de los huesos molidos, las gaviotas hambrientas de desechos, el agua contaminada con esos desechos.

    Cuando llegan los extranjeros a levantar un frigorífico en el lugar del antiguo saladero, la novela adquiere su tinte más “pesado” en lo ideológico. Los obreros aparecen de todas partes, en el Cerro se mezclan los idiomas y se industrializa lo que antes se hacía a tracción a sangre. En las asambleas se escucha la palabra “camaradas”, frases como “el olvido del hombre por el hombre”, “imperialismo capitalista extranjero”. Los obreros le temen al desplazamiento por las nuevas maquinarias, protestan por su jornal, se enfrentan a la policía y se instala la violencia.

    La novela tiene una segunda introducción a cargo de Carolina Repetto, quien se encargó del trabajo con los originales a veces escritos con la letra pequeña y apretada de Somers, otras mecanografiadas. Repetto hizo una verdadera traducción de palabras borroneadas, tachadas, agregados sobre renglones o que salen de pequeñas flechitas. Una y otra vez Somers corrigió y reescribió esta novela, y su publicación es un precioso material no solo literario, sino para investigar en sus procesos de escritura.

    Editada por Álvaro Risso y con diseño interior de Rodolfo Fuentes, la novela lleva en su tapa el sello del diseñador Horacio Añón, quien había creado también la provocativa carátula de La rebelión de la flor (1988), conjunto de cuentos de Somers, con un brazo que se extiende entre las piernas de una mujer desnuda y su mano que se abre sobre su pelvis. Ahora su diseño lleva la A inclinada, el símbolo de la anarquía, y, curiosamente, la letra inicial y final de su opuesto, la armonía.

    Vida Cultural
    2023-12-06T21:28:00

    FUENTE: nota.texto7