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    miércoles 05 de junio de 2024

    “Uruguay tiene muy buena genética, pero muy pocos mercados para exportar”, reclamó Pablo Bove

    El director de El Coraje señaló que la empresa tiene pedidos de Panamá, Colombia y Guatemala, pero las dificultades burocráticas le impiden concretar negocios; además planteó que la carne uruguaya “debería diferenciarse más”

    “Uruguay tiene muy buena genética, pero muy pocos mercados para exportar”, reclamó el empresario Pablo Bove, que junto a su padre y hermanos dirige El Coraje, un establecimiento agrícola-ganadero, ubicado en la zona de Sarandí del Yi, Durazno, reconocido por su producción de genética Brangus.

    En entrevista con Agro de Búsqueda, Bove comentó los desafíos que enfrenta su empresa, así como las unidades de negocios y herramientas que utiliza para lograr rentabilidad.

    Además, analizó la realidad ganadera del país y las perspectivas del sector.

    ¿Qué es El Coraje?

    El Coraje es un establecimiento familiar, de sexta generación por parte de los Itzaina y de segunda generación por parte paterna (Bove). La empresa tiene un directorio, integrado por los cuatro hermanos y por mi padre, con un protocolo de trabajo, que lo hicimos por un tema de orden. Sabemos que las empresas familiares no son fáciles, entonces contratamos al consultor argentino Fernando Ravaglia, con quien estuvimos en un proceso de un año y medio de reuniones. Así fue que armamos un protocolo y trabajamos en base a ese documento.

    La empresa es 100% agropecuaria, pero está bastante diversificada entre los rubros que se pueden tener en el campo. Hacemos ganadería comercial, de ciclo incompleto, porque a veces vendemos novillos gordos y a veces novillos cuota (481). El año pasado, como la sequía era tremenda, vendimos los terneros.

    Hacemos ganadería con valor agregado, vendemos entre 95 y 100 toros por año; hembras vacías, de alto valor genético, para reposición de criadores; y el 50% de 15 donantes, que aspiramos y enviamos embriones a clientes de México, Paraguay, Argentina, además de Uruguay. Tenemos vacas en sociedad con esos criadores.

    Otro rubro, que es de los más importantes de El Coraje, es la producción de semillas finas. Tenemos convenio con PGG Wrightson Seeds, multiplicamos sus materiales, cosechamos semillas finas y las dejamos limpias en una planta que tenemos en el campo. Le entregamos a la empresa la semilla limpia y ya pronta para comercializar.

    Además hacemos agricultura. En este rubro venimos complicados, porque el año pasado terminamos muy mal, le dimos de comer a los terneros de destete precoz la poca soja que quedó. Y este año pudimos levantar apenas el 20% de la cosecha (la entrevista fue realizada el lunes 6 de mayo). Hasta hace 2 horas iban lloviendo 120 milímetros y con esto tenemos por lo menos para dos semanas sin poder cosechar.

    Por otra parte, tenemos un laboratorio de andrología bovina, donde se colecta, evalúa y procesa semen, que luego se congela y vende en el mercado interno y se exporta. Nuestro principal mercado es Paraguay, el segundo es Uruguay, el tercero Argentina y después hemos exportado puntualmente a Brasil y a Ecuador. Y estamos trabajando para abrir nuevos mercados.

    Y desde este año tenemos un laboratorio in vitro. Estamos haciendo más de 1.500 embriones por año, para nosotros o para vender, entonces tomamos la decisión de hacer un laboratorio propio, para maximizar la multiplicación de las vacas y generar un nuevo negocio. En este semestre estamos con las primeras pruebas de resultados, que vienen bien. Seguimos trabajando fuerte en eso.

    ¿Cómo trabajan en la apertura de mercados de exportación?

    Trabajamos con el despachante de aduana Guillermo Jaume y estamos muy en contacto con Comercio Internacional. Toda la parte sanitaria tiene que estar en orden. Mi hermano Andrés está encargado de las exportaciones. Hay mercados a los que es más fácil exportar, como Paraguay por ejemplo, y otros que son mucho más burocráticos, como Argentina, Ecuador y sobre todo Canadá. Los tiempos dependen de la voluntad que tenga cada país.

    Uruguay tiene muy buena genética, pero muy pocos mercados, por eso ha exportado muy poco semen y embriones. Esto es algo que viene creciendo, lentamente, pero hay que trabajar en abrir nuevos mercados.

    Argentina, en cambio, es un país que ha tenido miles de complicaciones, exporta a todos lados y es una referencia mundial. Sin embargo, Uruguay está muy complicado en ese sentido.

    ¿Han explorado el mercado de China y Turquía, países a donde se exporta ganado en pie?

    Uruguay es muy fuerte exportando ganado en pie. Ese es un muy buen punto a destacar, porque ese mercado le da mucha flexibilidad al criador, ayuda mucho al precio de los ganados, pero en forma de genética se ha exportado poco. El semen y los embriones generan un mejoramiento genético directo y son productos fáciles de exportar. Quizás no generan mucho en divisas, pero es una muy buena carta de presentación para Uruguay.

    Se debería trabajar en políticas que faciliten la comercialización de genética. Tenemos pedidos de Panamá, Colombia, Guatemala, pero es muy difícil exportar. Para quien está en el campo no es fácil estar hablando con un embajador o un cónsul en otro país, esperar que respondan los correos y que nos ayuden a abrir mercados. En ese sentido Uruguay tiene mucho por mejorar.

    ¿Esto se debe fundamentalmente a la burocracia?

    Sí, además es más trabajo, eso complica las cosas; no se le da la debida trascendencia. Pero para Uruguay puede llegar a ser muy bueno acceder a más mercados, a pesar de que no se generen tantas divisas con estos negocios.

    ¿Sin diversificación es difícil el negocio ganadero?

    Arrendamos gran parte del campo donde producimos. Somos cuatro hermanos y cada uno tiene su familia, de dos a cuatro hijos cada uno, por lo tanto hay que trabajar mucho, porque el área no es tan grande. No es fácil mantener a cinco familias con el mismo predio. En nuestro caso es muy necesaria la diversificación, pero no creo que sea necesaria en todos los casos. Además, para nosotros es importante intensificar la producción en cada rubro, producir y vender mucho, generando valor agregado.

    Otro aporte de la diversificación es una mayor estabilidad. Por ejemplo, con la agricultura nos fue mal el año pasado y nos está yendo mal este año, pero lo compensamos con una producción de semillas que fue relativamente buena, el remate del año pasado también fue bueno y las exportaciones de semen vienen bien.

    Esta diversificación nos permite amortiguar los golpes que siempre nos da el campo y los seguirá dando.

    ¿Cómo analiza el momento de la ganadería en Uruguay?

    A la cría la veo bien, pero lamentablemente es puntual, porque el pasto en Uruguay es inflacionario, es una situación coyuntural. Viene el invierno, ya no habrá tanta demanda de reposición y es probable que bajen los precios. Además, el precio del ganado gordo volvió a bajar. Para la cría ha sido un buen semestre, me alegro mucho por los criadores, que siempre son los más relegados, es bueno que se aprovechen estos años cuando valen un poco más los terneros y los vientres preñados.

    Creo que la carne de Uruguay debería valer más, considerando todo lo que se hace en el país, su calidad, la trazabilidad, el estatus sanitario.

    La carne uruguaya debería diferenciarse más. Voy a Paraguay y no hay tanta diferencia de valor, sin embargo la calidad no es la misma. Ellos venden carne de animales enteros (sin castrar), son animales mucho más cebuinos. Lo mismo pasa en Brasil, donde la calidad de carne es menor, no tiene trazabilidad, son países enormes, con más montes. Creo que deberíamos tener mucha más diferenciación, mucho más valor, que no lo estamos pudiendo lograr.

    ¿Por qué no se puede lograr esa diferenciación de precio?

    Los costos internos de Uruguay siempre serán un tema complicado para la industria frigorífica, lo que hace que el valor sea mucho menor. Pero insisto en que la tonelada de carne de Uruguay debería de valer mucho más y diferenciarse de los demás países del Mercosur, incluso de Argentina.

    Tenemos un producto como la carne a pasto, que es mucho más sustentable y sostenible, más ecológico, creo que debería de haber una tendencia fuerte hacia eso y no se está capitalizando tanto.

    Hace poco nos vino a visitar gente de Kenia, que quería conocer la producción sustentable de Uruguay, cómo era la producción de carne a pasto, con captura de carbono. Sin embargo, estos temas que nos diferencian, no se capitalizan tanto. Es muy linda la historia que cuenta Uruguay, pero cuando llega el momento de vender eso no se refleja en el precio.

    ¿Ve una mejora estructural en la cría o lo que se vive es circunstancial, por el clima favorable?

    Veo una mejora en los sistemas criadores de Uruguay, con mejoras en la preñez, en los destetes, en el manejo, eso sin dudas.

    Los ganados se están manejando mucho mejor en Uruguay, tanto desde el punto de vista forrajero como reproductivo y sanitario. Se ha mejorado muchísimo.

    Esto también es causa-consecuencia de que pasan los años, los campos se achican, entran otras generaciones y hay que trabajar de otra manera, sino te quedas en el camino.

    Y los productores que arrendamos tenemos que hacer de todo para pagar la renta y tener un superávit.

    Se ha profesionalizado muchísimo la ganadería en Uruguay, no solo en la recría y la invernada, con los corrales, sino también en la cría. Lo vemos en la cantidad de rodeos que se inseminan, cómo han mejorado las inseminaciones a tiempo fijo. También lo vemos en los remates por pantalla, son increíbles los pesos de los terneros al destete este año, aunque fue un año particular, pero la mejora es notoria.

    ¿Cómo analiza la situación de la garrapata en el país?

    Creo que en parte se puede detener el avance. No es fácil por los animales salvajes, cada vez hay más jabalíes y ciervos, al tema del pastoreo en las calles también hay que tenerlo en cuenta.

    Hay que realizar controles más fuertes. Es un tema muy complejo de manejar, la garrapata está invadiendo a casi todos los países ganaderos, y al parecer no se detiene fácilmente. Hace poco estuve en una charla y la conclusión fue que no se detendrá el avance, así que cada predio tendrá que hacer un esfuerzo, tener cuidado con lo que ingresa y cuando aparece combatirla rápidamente, no dormirse.

    ¿Y la brucelosis?

    También, más allá de las medidas que pueda tomar el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), tendrá que ser un tema de responsabilidad particular de cada predio. Vacunamos hace 10 años con RB 51, y cuando tuvimos brucelosis eliminamos todo, incluso mandamos a faena vacas con preñeces de ocho meses, por parir.

    Hay que ser bastante radical en estos temas, pero es algo que depende de la responsabilidad de cada predio, porque si se toman estas medidas pero el vecino no colabora haciendo lo suyo, no sirve de nada.

    ¿Cómo llegan los ganados de cría al invierno?

    Creo que los destetes se retrasaron mucho. Hay mucho pasto, las lluvias complicaron las cargas de los animales y por eso se quedaron más tiempo los terneros con sus madres. Se está entrando al invierno con mucho pasto y bajas cargas. Hay que tener cuidado con los inviernos cuando hay mucho pasto, porque las pasturas suelen ser de muy mala calidad.

    Además, el ganado siempre siente mucho los destetes tardíos, cuando hay menos pasto. Esto ya nos pasó en 2009, después de la seca grande de 2008, cuando había mucho pasto pero las vacas terminaban el invierno muy débiles.

    Habrá que apoyarse en menores cargas o en suplementos proteicos, por ejemplo, para tratar de balancear esa abundancia de fibra pero de muy mala calidad. Sobre todo si viene un invierno lluvioso, porque la fibra no solo será seca sino también de mala palatabilidad.

    Por lo tanto, creo que será un invierno muy complicado para la condición corporal de los animales y cómo van a parir.

    ¿Por qué no se adopta más el pastoreo racional en Uruguay considerando sus buenos resultados?

    El pastoreo racional es una herramienta fantástica, pero es muy compleja su operativa. Dicen que da menos trabajo, pero eso es cuando haces recría o invernada. Cuando tenés un sistema criador o de ciclo completo, con 10 o 15 categorías, se complica mucho.

    Cuando achicas lotes se complica la prolijidad en el campo, o te volvés loco haciendo parcelas por todos lados, cansas a la gente y rompes herramientas de trabajo. Es algo bastante agobiante, lo digo porque lo padecemos.

    Es un sistema que exige mucha capacitación, es un trabajo monótono, la gente se aburre, es algo que les pasa a los tamberos también.

    Además, creo que no es para cualquier predio. Es importante la categorización de los animales, tener buenos índices productivos y en una siguiente etapa pasar a un pastoreo racional.

    En la cría son muchas categorías, y tratar de tenerlas en orden, en tantos potreros rotativos, no es nada sencillo. Cada pastoreo, para hacerlo bien, son más de 30 potreros, y multiplicando por cinco categorías –como poco– son 150 potreros. Es mucho para atender.

    Hay que estar atento a las franjas. En un día de lluvia hay que multiplicar las franjas, hacerlas del doble de tamaño y se desperdicia mucho pasto. No es nada sencillo, no es para cualquier predio, se necesita mucha gente y mucha capacitación.

    Se debe cambiar la forma de trabajo, se utilizan muchas motos, muchos cuatriciclos, y la mecánica también se vuelve un tema insoportable.

    ¿Y qué aspectos positivos destacaría de este sistema?

    Que hay pasto siempre, se puede planificar muy bien, considerando la disponibilidad y lo que se necesitará. Es un sistema que nos da más cintura y permite una mejor planificación para enfrentar crisis de escasez forrajera, así como momentos de exceso de forraje. Desde ese punto de vista es muy bueno.

    También es positivo cómo se van mejorando los campos, en pasturas sembradas siempre hubo productores que lo hicieron; y con el campo natural vienen mejorando las especies más nobles, además de todo el impacto ecológico, que también es bárbaro.

    ¿Este año van a hacer ciclo completo en el establecimiento?

    Sí, la idea es quedarnos con los terneros, que están muy pesados este año, los destetamos con unos 240 kilos. La idea es seguirlos, están en festucas, que están muy buenas, para terminarlos como novillos, con un poco menos de 2 años, con 500 kilos, 100% a pasto.

    ¿Qué esperan en cuanto al precio del ganado gordo?

    Hoy no es muy interesante, veremos qué pasará dentro de un año y medio. Estamos con baja carga, si tuviéramos con cargas altas venderíamos los terneros, por los valores que hay y lo que pesan, porque hoy valen US$ 600 y no tiene lógica esperar un año y medio o dos años para vender los novillos gordos a US$ 900.

    Hoy la relación ternero/novillo gordo no es muy atractiva para el invernador, pero nunca se sabe qué pasará con el mercado más adelante.

    Agro
    2024-05-06T18:40:00