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    martes 04 de junio de 2024

    Acosta y Lara: “No le prendemos velitas a Bordaberry ni le decimos todo que sí a Sanguinetti”

    “Con los otros no hablo”, dice el director de Telecomunicaciones, Guzmán Acosta y Lara, que ahora sostiene que solo dejará el cargo si se lo pide el presidente de la República

    El titular de la Dirección Nacional de Telecomunicaciones (Dinatel), Guzmán Acosta y Lara, piensa dejar su cargo el 30 de octubre, “salvo que el presidente Luis Lacalle Pou” se lo pida antes. Tiene que ser él: “Yo con los ex no hablo”, dice en indudable referencia al expresidente y secretario general del Partido Colorado, Julio María Sanguinetti, su exlíder, con quien se distanció luego de que en 2021 dejara Batllistas y decidiera formar su propio grupo, Viento de Cambio.

    Reivindica los aciertos de su gestión, tales como la portabilidad numérica, el registro “No llame” y lamenta que no se haya derogado la “ley de medios”. Se entusiasma cuando habla de su futuro político, donde se ve con chances de competir por la presidencia, aunque aún no figure en las encuestas de la por sí devaluada interna colorada. Y repite que pese a las molestias que puede haber generado a su exsector y a su exlíder por sus reflexiones en una entrevista con Galería publicada el 3 de agosto, nadie que no sea el presidente Lacalle Pou le puede pedir que se vaya antes de tiempo.

    Lo que sigue es un resumen de la entrevista que mantuvo con Búsqueda.

    —Usted le dio un perfil alto a la Dinatel que antes no tenía… 

    —Antes no era una dirección de importancia, era la vieja Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Defensa. En este gobierno hubo temas que ayudaron a que tuviéramos visibilidad. Eso no es tanto por la persona sino por los roles. Antes la Dirección, el Ministerio de Industria, la Ursec y Antel era todo lo mismo, dirigido por personas prácticamente dependientes de Carolina Cosse, tanto cuando estuvo en el Ministerio de Industria como cuando estuvo en Antel. Esa confusión de roles llevó a que cuando llegué me encontrara 542 expedientes cajoneados, como las solicitudes de muchos cableoperadores para poder dar servicios de internet. Hubo que definir roles: Antel es una empresa pública, la Ursec un órgano regulador, y el Ministerio de Industria es director de las políticas de telecomunicaciones, donde la Dinatel tiene una fuerte incidencia en asesoramiento al Poder Ejecutivo.

    —Al momento de asumir le dijo a Búsqueda que tenía como objetivo la conectividad del 100% del territorio y mejorar la calidad de internet. ¿En qué quedó eso?

    —No se llegó al 100%, estamos cerca del 95%, pero sí se diversificaron las telecomunicaciones. Tenemos mejor calidad de las telecomunicaciones porque hemos mejorado en velocidad y cantidad de radiobases en localidades de muy baja población, que era uno de los grandes debes. Se pusieron más de 150. A eso tenemos que sumar el precio de internet. Con la portabilidad numérica, que estaba cajoneada desde 2008, se bajó 20% el valor de los contratos y 85% el del gigabyte.

    —A marzo de este año, los portados fueron 85.000. Son muy pocos en el universo de celulares (6,2 millones). No hubo un aluvión de demandas.

    —Nunca dijimos que iba a haber un aluvión. Una cosa es un derecho y otra cosa es un aluvión. Dijimos que la variación del mercado iba a ser entre el 1% y el 5% y que no iba a golpear en la economía de Antel. Así ocurrió. Es más, Antel creció, porque más allá de los que portan, tiene nuevos ingresos por los nuevos servicios. La gente tiene el derecho de llevarse su número y el beneficio de la reducción de los costos. Y eso terminó de hacer caer el mito de que acá se estaba perjudicando a Antel, que fue una bandera de Sutel y el PIT-CNT, al punto de llevarlo en el plebiscito contra la LUC.

    —Una cruzada suya es el registro “No llame”. ¿Se está controlando si se cumple?

    —Fue un acierto escuchar a la gente. ¿Qué es lo que vimos? Detectamos una necesidad. La gente estaba cansada de ser molestada, ya sea por WhatsApp, línea o teléfono móvil, con ofertas, llamadas y servicios que no fueron solicitados. Eso hizo que en poco tiempo hubiera 250.000 registros. Al principio queríamos que fuera online, que la gente pudiera inscribirse a diario. Pero las empresas nos dijeron que eso era imposible y nos pidieron un plazo de 30 días. En ese tiempo se genera parte de las 2.000 denuncias mensuales que hay. ¿Qué vimos? Que vamos a tener que reforzar a la Ursec para empezar con los apercibimientos y luego que empiecen las multas económicas. Todavía no están efectivas.

    —El despliegue del 5G, que lo arrancó solo Antel, ¿lo dejó conforme?

    —No. Me gustaría que hubiera sido al mismo tiempo en las tres empresas. Hice lo que pude. Me hubiera gustado un equilibrio entre todas las empresas, pero todos sabemos el peso que tiene Antel como estructura en el gobierno y como empresa pública. Las privadas dicen que si bien se ha mejorado la competitividad, todavía sigue habiendo un proteccionismo hacia Antel.

    —En la renovación de espectros ya existente, desde la oposición y la empresa Dedicado se dijo que hubo un favoritismo hacia Movistar…

    —Niego rotundamente eso. No hicimos nada que haya implicado un favoritismo para Movistar ni para ninguna empresa privada. El único “favoritismo” que ha habido fue hacia una empresa pública y hemos sido cuestionados por eso. Tengo claro que la presidenta de Ursec dio la cara y explicó en el Parlamento los motivos por los cuales no se había fijado todavía el precio (de la renovación de la banda de 850)

    —¿Quedó en el debe de su gestión no haber podido derogar la ley de medios?

    —Totalmente. Ese es el gran debe y la gran angustia que tengo. Creo que es una ley que es altamente perjudicial para los medios y para la libertad de expresión porque condiciona los contenidos. Y en el mundo de hoy los contenidos son lo más importante de cualquier medio. Si Cabildo Abierto hubiera dado el ok, hoy tendríamos otra ley de medios.

    —¿Y cómo se justifica que el gobierno apele a esta ley para las campañas de bien público?

    —Cuando hay una ley vigente, hay que cumplirla o usufructuarla. El gobierno la ha usado en igual o menor medida que en gobiernos anteriores.

    —¿Campañas como la de reducción de IVA son de bien público?

    —Perdóneme, si reducir los impuestos no le parece de bien público, no sé qué le puede parecer como tal. Igual no obstaculiza eso el decir que es una ley inconstitucional, nefasta y que no hubo los acuerdos políticos para derogarla.

    —Sí se permitió que los cableoperadores puedan obtener licencias de internet. ¿Lamenta que Antel no les haya ofrecido un precio mayorista para arrendar infraestructura?

    —Totalmente. Y creo que es un grave error que Antel no lo haga porque creo que se está perdiendo un gran negocio.

    —Usted lo podría haber llamado a (el presidente de Antel, Gabriel) Gurméndez…

    —Lo llamé, el ministro (Omar Paganini) lo llamó, pero lamentablemente… Gurméndez debe haberse asesorado por sus gerentes, que obviamente tienen un peso importante y deben haber tomado la decisión. Lo que te asegura es que si hubiera sido presidente de la República, el precio mayorista hubiera estado. Es más, en otras partes del mundo, el dueño de la autopista, que sería Antel, se constituye en una empresa que se maneja como el que le presta servicios a todos.

    —Justamente, ¿por qué quiere ser candidato a la presidencia?

    —Porque el Partido Colorado necesita un cambio, que se reconfigure y para eso tenemos que hacer un giro hacia el centro y centro izquierda, que creo que el partido hace tiempo lo ha abandonado. Nos hemos volcado demasiado hacia la derecha. Quiero un Partido Colorado en el  que volvamos a tener gente de todas las clases sociales, de los sectores, que volvamos a tener sindicatos, y además, desde la época de Jorge Batlle en adelante perdimos la visión de futuro del país. Él planteaba cosas de hacia dónde debía dirigirse el país. En los últimos 15 años el Partido Colorado se ha dedicado exclusivamente a hacer una reivindicación histórica, a mirar por el espejo retrovisor. Y yo miro para adelante. Por eso quiero ganar la interna y que el Partido Colorado tenga un rol decisivo, no para ayudar a ganar a los blancos sino para que vuelva a ser el conductor de la coalición.

    —Hoy el Partido Colorado está tercero, lejos, y su nombre ni siquiera aparece en las encuestas. ¿Cree que es remontable?

    —Como decía el doctor Jorge Batlle: uno no está en función de los resultados sino de las ideas. Todavía no es tiempo para las encuestas. Y si no estamos allí, por lo menos seremos la voz fuerte y contundente de que no le prendemos las velitas a Pedro Bordaberry ni le decimos todo que sí al expresidente Julio Sanguinetti. ¿Está claro lo que digo? ¡Porque después me recortan la frase! Me gusta ser una voz distante y diferente a lo que es el statu quo del Partido Colorado.

    —¿Usted asegura hoy que va a llegar a las elecciones internas?

    —Mientras me den los recursos, la salud y el entusiasmo, quédense tranquilos que sí. Por suerte, no dependo de ningún acuerdo político para subsistir.

    —Luego de su entrevista con Galería, ¿Sanguinetti u otro dirigente de Batllistas le pidió que diera un paso al costado?

    —A mí el único que me podía decir algo es Sanguinetti.

    —Entonces otros le dijeron...

    —Otros no interesa. No hablo con los otros…, puedo hablar de jugar al truco. Me pueden decir: “Che, Guzmán, estuviste un poco fuerte”, pero hablar en representación de Sanguinetti no se lo permitiría a nadie. ¿Está claro?

    —¿El subsecretario de Industria, Walter Verri, no habló con usted?

    —Verri me dijo: “Estuviste fuerte con el doctor Sanguinetti”. A mí no me mandó ningún mensaje. Ya desde el año pasado hay gente que decía que me iba.

    —Se dijo que Batllistas había acordado su salida el 1º de octubre.

    —Yo no acordé nada el 1º de octubre. No acordé fechas, y menos voy a acordar con Walter (Verri).

    —Pero usted ocupó su cargo en la Dinatel por Batllistas. ¿Al dejar el sector no debería haber renunciado?

    —El doctor Sanguinetti me hubiera dicho y no lo hizo. Cuando me separé de Batllistas le dije al doctor: “Sanguinetti, lo acompaño a usted hasta acá. Quiero un grupo nuevo e independiente”. No compartía ciertos errores políticos que se cometían ni se alinean con lo que pretendo.

    —¿Y si lo llama Sanguinetti ahora y le pide que se vaya el 1º de octubre?

    —Solo me voy si me lo pide el presidente. Para él estoy trabajando y defendiendo al gobierno de coalición. El presidente te nombra o destituye, no Sanguinetti. Él sugiere. ¿Pero qué hizo el doctor Acosta y Lara? ¿Se portó mal? ¿Cometió alguna irregularidad? ¿Provocó algún problema? No. No hay justificativos. Solo está este justificativo político para poder cuestionarlo. Pasa que si comparamos capaz que prefieren defender a otros actores políticos en momentos… difíciles del sector, que cuestionar a Acosta y Lara.

    —¿Se refiere a Germán Cardoso, exministro de Turismo?

    —Estoy hablando de las veces que se cuestionaron dirigentes políticos por algunas otras situaciones y los han apañado. Interprételo. Creo que eso es algo ridículo de discutir dos años después. ¿O no será el fondo del asunto, lo que realmente molesta, que Acosta y Lara dijo de forma directa que Sanguinetti genera un problema para la renovación? Hoy el partido está cuasi paralizado a la espera de Sanguinetti y de Bordaberry. Si Sanguinetti decide el candidato, se solucionan todos los temas. Si se decide Bordaberry, que es uno de los candidatos de Sanguinetti, se solucionan todos los temas. Yo no comparto esa manera de hacer.

    Información Nacional
    2023-08-30T23:57:00

    FUENTE: nota.texto7