Las diversas actividades productivas provocan un impacto en el ambiente, como pueden ser el mal uso de agroquímicos, la erosión en los campos, la contaminación de cauces de agua, entre otros casos que suelen ser denunciados en las redes sociales y organismos públicos.
“Me gustaría que el Ministerio de Medio Ambiente tuviera mayor participación, además le está faltando fuerza política, por lo que no sé si podrá llevar adelante algunos de los cometidos que le he escuchado al ministro (Adrián Peña)”, planteó.
Y señaló que “si no tenés peso político no sé si vas a tener capacidad de incidencia”.
“El Partido Colorado tiene muchos intereses forestales y (sus integrantes) actúan como soldados de (Julio María) Sanguinetti porque en su gobierno se promulgó la Ley Forestal 15.939 (1987)”, dijo Menéndez en alusión a la postura contraria a su proyecto de ley para limitar la forestación por parte de los colorados.
“Los legisladores deberían estar de acuerdo en que solamente se foreste en suelos de prioridad forestal y en que todos los proyectos forestales deban pasar por la Dinama, para que tengan un estudio de impacto ambiental”, sugirió.
Actualmente los proyectos forestales de 100 y más hectáreas deben contar con esa autorización previa, a partir de un decreto establecido en 2005.
Menéndez expresó que “con 1,1 millones de hectáreas forestadas Uruguay se encamina a tener tres pasteras; lo que deben hacer los políticos es sincerarse y determinar si quieren la instalación de 10 pasteras”.
“No creo que eso sea lo que quiere la gente”, afirmó.
Las lecciones de Harari y Antel
En cuanto a la extranjerización de la tierra, ese legislador opinó que ese asunto “va de la mano de la concentración, porque del 1,1 millones de hectáreas del sector forestal unas 920.000 hectáreas están en manos extranjeras a través de subsidiarias uruguayas”.
Recordó que el líder de Cabildo Abierto, el senador Guido Manini Ríos, se mostró dispuesto a analizar un eventual apoyo a un proyecto de ley del Frente Amplio para limitar la extranjerización de la tierra.
“Hoy la soberanía no pasa solamente por la propiedad de la tierra, porque es en manos de las empresas que manejan datos e información y la biotecnología en las que vamos a perder en gran parte la soberanía” del país, consideró.
Acotó: “No sé si ya será tarde, pero en algún momento habrá que atender” este tema.
Para sustentar su posición el diputado de CA se apoyó en lo que plantea el libro 21 lecciones para el siglo XXI, del historiador israelí Yuval Noah Harari, publicado en 2018, respecto a los cambios acontecidos en el planeta y el avance de la tecnología. “Él (Harari) ya lo preveía en ese libro, que quiénes manejen los datos y la biotecnología van a ser los dueños del mundo”, enfatizó.
Dijo: “Vamos por ese camino, la tierra es parte, pero claramente la soberanía se pierde en manos de esas empresas multinacionales, que además no tenés cómo limitarlas, porque es una cosa avasallante”.
A modo de ejemplo Menéndez tomó el caso ocurrido el lunes 1º cuando se cortó el servicio de Internet de la estatal Antel.
“Imaginate que el problema no fuera de Antel si no de la suministradora de las aplicaciones, por las que hoy pasan todas las actividades, y bueno, se para todo el país y se para el mundo, la salud, la economía…”, indicó.
Consultado sobre la decisión del Gabinete de Bioseguridad del gobierno de autorizar siete nuevos eventos transgénicos para su producción, comercialización y consumo, específicamente de semillas de soja y maíz, el diputado señaló que “lo fundamental es que los políticos se tienen que basar en la ciencia”.
“Cuando tenés científicos de fuste hay que apoyarlos”, dijo.
Comentó que “ahora se está alertando por la ampliación de los contenidos de azúcar y sodio entre otros componentes en los alimentos y la ciencia está saltando, como la Sociedad de Cardiología, de que no se tienen fundamentos científicos para aumentar los niveles” de esos ingredientes.
“Cuando de un plumazo aprobás o determinás decretos que no tienen un fundamento o una base sólida de la ciencia, y bueno, después hay que atenerse a las consecuencias”, advirtió.
Perdiendo pie
Otro aspecto que cuestionó Menéndez sobre la discusión provocada por el proyecto forestal se refiere a la reacción contraria de algunas gremiales rurales.
Al plantear el tema ese diputado comparó la propuesta de limitar la forestación con la política adoptada en el departamento de Paysandú en cuanto al manejo sanitario de la ganadería, que implica una reglamentación exclusiva que supone restricciones en el movimiento de los vacunos, entre otras medidas.
“Y no por eso los productores pegaron el grito en el cielo, con el argumento de que le coartaron la libertad”, se lamentó.
Cuestionó a la Federación Rural al rechazar y criticar el proyecto de ley en cuestión, porque “entre las ponencias principales en los últimos dos congresos anuales las federadas, que son las que la mantienen, advirtieron de la preocupación de los productores del agro por el avasallamiento de la forestación”.
“Y (esa gremial) salió a decir que es un proyecto de ley que limita la propiedad privada, desoyendo a sus federadas que son las que le dan de comer”, fustigó.
En el congreso de 2020 la FR declaró que “el creciente avance de la forestación, producto de la implantación de plantas de celulosa con beneficios otorgados por el Estado que la producción tradicional no tiene, ha llevado a que se dé una competencia desigual por arrendamientos de campos, forestándose áreas que históricamente fueron agrícolas”.
Al advertir una contradicción entre esas dos manifestaciones públicas, el legislador cabildense calificó de “gravísimo” que la FR no haya consultado a sus federadas, antes de tomar una posición al respecto.
“Por ese tipo de actitudes es que la FR y la Asociación Rural están perdiendo pie”, opinó.
Acusó además de que “este corporativismo que existe y que vamos a ver cuál tiene más fuerza para apoyarlo, es la atracción al poder”.
“Debe ser mucho más beneficioso para muchos apoyar a sectores poderosos económicamente que apoyar a un diputado de Tacuarembó, para que no se siga forestando en suelos que no son de prioridad forestal”, consideró.
Menéndez, quien integró la mesa departamental del movimiento Un Solo Uruguay antes de asumir como diputado, valoró el “espaldarazo” que significó el apoyo de ese grupo a su proyecto de ley forestal.
Menéndez explota dos campos en Paysandú, uno propio de 330 hectáreas y otro arrendado de 450 hectáreas desde hace 10 años, destinados a la producción ganadera en la zona de Piedra Sola cerca del límite con Tacuarembó.
“Vengo a hacer las cosas que me parece que hay que corregir, no tengo intención en hacer una carrera política”, aseguró. Indicó: “no voy a juntar votos para las próximas elecciones”.
“Si me tengo que dar contra la pared con una cosa que está bien, lo voy a hacer”, enfatizó.
“Antes que termine un partido de fútbol no podés decir al finalizar el primer tiempo: si quieren jugar el segundo tiempo juéguenlo, pero yo ya les doy el resultado”, reaccionó Menéndez sobre la decisión del presidente Luis Lacalle Pou de vetar el proyecto de ley forestal.
Y dijo tener “la esperanza de que la bancada de senadores del Partido Nacional haga los aportes y las consideraciones que sean necesarias, siempre y cuando no se desvirtúe el proyecto”.