El valor agregado industrial, que comprende los costos y los beneficios de los frigoríficos, fue de US$ 219 en julio, lo que implica el monto más bajo de los últimos tres años, según datos del Instituto Nacional de Carnes incluidos en el informe de un novillo tipo (de 480 kilos en pie y de 260 kilos en gancho). El valor de ese vacuno “virtual” fue de US$ 1.143, 3,3% inferior al mes anterior, y el de la hacienda llegó a US$ 960, lo que se explica por una disminución en los valores de los cortes exportados, de los colocados en el mercado interno y del precio del cuero fresco.
“Julio ha sido el peor mes en tres años, con la gran diferencia de que en agosto de 2015 el precio promedio de exportación de la carne bovina fue de US$ 3.876 por tonelada, mientras que en este año fue de US$ 3.617, lo que representa unos US$ 260 menos”, señaló a Búsqueda el presidente de la Cámara de la Industria Frigorífica (CIF), Daniel Belerati.
Destacó que eso significó “una contribución sensiblemente inferior” para el sector, “considerando el aumento de los costos internos en ese período, principalmente los salariales, las tarifas públicas, el combustible y el transporte”.
“Estamos en una crisis que se ha complejizado muchísimo, porque Uruguay está perdiendo de vista que nuestros dos competidores, Argentina y Brasil, tienen un precio del novillo más bajo, en el primero de entre US$ 0,80 y US$ 0,90 inferior por kilo y en Brasil vale hasta US$ 1 menos por kilo que acá”, dijo.
En ese escenario, Belerati advirtió que “hay una lucha descarnada” en los principales mercados, porque los tres países están vendiendo en China, en la Unión Europea y en Israel, “con diferencias de costos que significan que la industria frigorífica pierde plata al exportar”.
Sobre ese asunto el titular del Inac, Federico Stanham, reconoció que hubo una “caída importante” de la rentabilidad de los frigoríficos (Búsqueda Nº 1.980).
Atendiendo ese problema, el presidente de la CIF planteó la necesidad de “lograr emparentar el valor de los vacunos con los países vecinos, porque en caso contrario la situación se hará más crítica”.
Los pronósticos de caída de la faena de vacunos formulados por empresarios de los frigoríficos hace unos meses no se concretaron y esa actividad continúa con volúmenes por encima de las 45.000 cabezas semanales. En la semana pasada se faenaron 47.000 bovinos. El ingreso medio de exportación de carne bovina es de US$ 3.570, lo que implica un aumento de 5,6% respecto al año anterior.
“Estamos en una crisis que se ha complejizado muchísimo, porque Uruguay está perdiendo de vista que nuestros dos competidores' afirmó Belerati.
En tal sentido, Belerati comentó que ese nivel de faena “se da porque los exportadores están terminando de cumplir con los compromisos asumidos en meses anteriores, aunque ahora eso sucede en un mercado que está en baja”. Eso dijo al referirse a China, que es el destino del 50% del volumen de carne exportada este año.
“Es cierto que para los importadores chinos Uruguay es el proveedor que más los satisface, pero llega un momento en que esos empresarios no pueden seguir pagando los mismos precios que antes, entonces empiezan a plantear negocios de US$ 200, US$ 300 y hasta US$ 400 menos por tonelada”, aseguró.
Ese ejecutivo resaltó el impacto negativo que tienen “situaciones tan bruscas, como la devaluación en Argentina, donde además bajaron los costos de la mano de obra y de los servicios, medidos en dólares”.
Esta semana el gobierno argentino redujo los reintegros a las exportaciones de algunos productos del agro, entre los que figura la carne vacuna que pasó de 4% a 0,5% y 1,25%.
Eso podría interpretarse como un factor que les resta competitividad a las exportaciones cárnicas argentinas, pero en la industria frigorífica uruguaya advierten que eso lo puede hacer el país vecino, porque esos sectores tienen una exposición exportadora tan fuerte que no necesitan ni siquiera esa devolución.
“En los últimos 14 años agrícolas (julio-junio), Argentina no había cumplido con la cuota europea Hilton (29.500 toneladas) con aranceles aduaneros rebajados y este año al mes de junio embarcó 29.300 toneladas, lo que revela una actitud exportadora increíble”, valoró Belerati.
E insistió en que “lo más acuciante” para el sector “es la competencia de los brasileños y argentinos, porque la diferencia de precio es casi de US$ 1.000 por tonelada de carne vacuna, y además tienen buen volumen”.
“No es lo mismo que la carne de India, que no es el tipo de producto que exporta el Mercosur, ya que proviene de búfalos, y puede llegar a molestar en algún destino pero no te corre, como sí ocurre en este caso de los vecinos, que sí te corren del mercado”, se lamentó.
Belerati sostuvo que “se está parando un sector que es fundamental para conseguir divisas y tal vez, el gobierno tenga que considerar una mayor devolución de impuestos a las exportaciones de carácter transitoria”.
En 2007 el Poder Ejecutivo bajó de 5,5% a 2,5% ese reintegro a los frigoríficos.
“Si Uruguay no devalúa en la misma proporción que los países vecinos y no da ninguna señal con los costos internos entonces la exportación se vuelve inviable”, se quejó.
Belerati consideró que “el gobierno debe estar muy atento a estas cosas y la situación de Argentina y Brasil tiene que tener una respuesta rápida, que viene por el lado del precio del dólar o si no, tomar medidas de apoyo a las exportaciones”.
“Porque los resultados después se ven en los seguros de paro”, alertó.
Un alivio.
Como consecuencia de un conflicto político entre Estados Unidos y Turquía hubo una devaluación de la lira turca que determinó la pérdida de poder de compra de los importadores de ganado de Turquía.
Los empresarios uruguayos vinculados a la exportación de ganado en pie alertaron que ese negocio dejó de ser rentable y el precio del ternero en el mercado local empezó a disminuir. En pocos días el valor promedio de esos animales de hasta 140 kilos bajó de US$ 2,25 por kilo a US$ 2,20 y los de menos peso también perdieron algunos centavos, según datos de la Asociación de Consignatarios de Ganado.
Esa situación puede ser un alivio para los frigoríficos porque le saca presión al precio del ganado, aunque incida directamente en categorías jóvenes, como los terneros, y no en los novillos. Pese a ello no deja de ser un factor bajista y le pone un freno a la competencia de la exportación de ganado.
“Los frigoríficos no faenan terneros y aún parándose la exportación de ganado el resultado se verá más en el mediano plazo y el problema de la industria frigorífica es para resolver mañana”, sostuvo el presidente de la CIF.
Comentó que “con una devaluación del 40% hoy se le hace inviable a Turquía comprar nada y es prácticamente imposible” exportar vacunos.