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    martes 18 de junio de 2024

    Bebé reno: ¿casualidad o algoritmo?

    En la nueva y popular serie de Netflix un artista convierte su autodestrucción en una comedia negra

    Qué bien se la ve a Netflix. A principios de año, la plataforma fue reconocida por múltiples medios como la ganadora indiscutible de la “guerra del streaming”. La posición se debe a razones como el aumento de casi 30 millones de nuevos suscriptores, un crecimiento anual del 12% en ventas durante el último año, una baja tasa de cancelaciones del servicio y una jugada maestra reciente: la adquisición de contenidos que antes eran exclusivos de otras plataformas, como el reciente lanzamiento de la serie Sex and the City de HBO.

    Otros logros no se pueden medir de manera numérica pero sí se pueden percibir. La plataforma ha estado cubriendo un gran vacío en la era del contenido: la falta de una serie que lo abarque y domine todo. A pesar de que los reality shows como Gran Hermano y los programas de juegos son los formatos más en boga, Netflix ha tenido este año dos series de ficción que despertaron interés: la brillante Ripley, una sorpresa de nicho en su programación, y Bebé reno, su última e inesperada sensación mundial.

    La miniserie británica ha demostrado su éxito no solo en números, sino también en la curiosidad que causa entre los espectadores que desean compartir la experiencia. Su posición en el ranking de lo más visto del algoritmo de Netflix despierta una pregunta común: ¿alguien más la estará viendo? Con casi 60 millones de visualizaciones en su primer mes en la plataforma, la respuesta más probable es que sí, todos la están viendo.

    Si no está familiarizado con el título extraño, y honestamente poco atractivo, de esta serie, es importante destacar que llega un poco tarde al fenómeno. Bebé reno se encuentra ya bajo el pleno impacto cultural que Netflix provoca cuando logra captar la atención de sus usuarios, a pesar de que es una serie que, en teoría, no tiene los elementos necesarios para afrontar esa popularidad. No cuenta con estrellas reconocidas, tiene al abuso sexual y el acoso como dos de sus principales líneas argumentales y no busca entregar una historia reconfortante y fácil de digerir al espectador.

    Provocativa y muy personal, la serie creada por el comediante escocés Richard Gadd ha tenido el efecto contrario: la gente la ha visto en maratones, su creador se ha topado con otro nivel de estrellato de la noche a la mañana y la compleja historia real en la que se basa ya tiene nuevas repercusiones una vez que la serie quedó disponible.

    Basada en las vivencias de Gadd, la historia comienza con un gesto amable que desata una ola de consecuencias, va explorando las profundas repercusiones de acciones aparentemente inocentes. Gadd, creador, guionista y protagonista de la serie, propone una narrativa que intenta mostrar otras facetas del acoso e invita a reflexionar sobre sus zonas grises.

    En la década de 2010, Gadd no era considerado un comediante convencional. En sus espectáculos, inicialmente montados en el recoveco de algún pub tradicional de Londres o Edimburgo, trabajaba con la anticomedia al subvertir las expectativas del público sobre lo que se considera gracioso. A pesar de su enfoque alternativo, Gadd atrajo a una pequeña legión de seguidores, incluidos otros comediantes que acudían en masa para presenciar su arte en vivo. Se terminó convirtiendo en una estrella del Edinburgh Festival Fringe, considerado uno de los festivales de artes escénicas más importantes del mundo.

    Su habilidad para fusionar la comedia con temas profundos y personales, así como su lucha con su identidad sexual y sus experiencias traumáticas, agregó una capa de profundidad a sus actuaciones, que fueron marcando el camino que lo llevaría de los pubs al teatro y del teatro a Netflix.

    Cuando Bebé reno comienza, Donny, el alter ego de Gadd en la ficción, está lejos de ser una estrella de la comedia. De hecho, lo vemos en un muy mal momento: vive en la casa de su exsuegra, realiza shows de comedia para un público casi inexistente y sirve pintas de cerveza para ganarse la vida. Su situación no es nada alentadora, y su futuro como comediante es incierto.

    Un día Martha (Jessica Gunning), desaliñada, abatida y robusta, irrumpe en el bar de Donny y despierta una inesperada oleada de compasión en él. “Un sentimiento paternalista y arrogante”, como él mismo lo describe, lo invade ante la fragilidad de esta solitaria mujer.

    Esa lástima inicial será el detonante de una serie de eventos que arrastrarán a Donny por un sendero oscuro. Martha, sin un peso y al borde del llanto, se convierte en el catalizador de un viaje revelador que confrontará a Donny con realidades muy crudas de un pasado trágico. A través de una narración que acompaña a cada capítulo, Donny nos adentra una y otra vez en sus pensamientos y emociones, revelando las motivaciones detrás de sus acciones.

    Desde el inicio, se aleja del típico protagonista caído en desgracia. Su camino no será hacia la redención, sino hacia un destino incierto y, en varias ocasiones, autodestructivo. Ya desde la primera escena, donde busca denunciar el acoso que sufre de Martha, su comportamiento resulta desconcertante. Sus acciones, lejos de generar empatía, provocan una mezcla de frustración y confusión en el espectador. Bebé reno juega con sus expectativas.

    Dividida en siete episodios de 30 minutos (a excepción del primero, que dura una hora), la serie, dirigida por Weronika Tofilska y Josephine Bornebusch, se toma su tiempo para revelar, paso a paso, la espiral descendente que lleva a Donny a manejar el acoso de la peor manera imaginable.

    La serie se nutre de otras dos que la precedieron: Fleabag (2016) de Phoebe Waller-Bridge, nacida también de un monólogo confesional en teatro, y I May Destroy You (2019) de Michaela Coele, en la que la actriz exploraba su experiencia con el abuso a través del humor. De Fleabag hereda la honestidad, la ironía y la crudeza al retratar las complejidades del sexo. De I May Destroy You toma el humor subversivo para abordar temas difíciles. Ambas referencias se alinean con la miniserie de Netflix, que encuentra su voz distintiva en el encanto y la fragilidad de su protagonista.

    La química entre Gadd y Gunning es innegable y su actuación conjunta es electrizante. Gadd captura a la perfección la vulnerabilidad y la desesperación de Donny, mientras que Gunning es muy inquietante como Martha, una mujer completamente impredecible. Gadd y Gunning cargan sobre sus hombros el peso de esta serie, compuesta más que nada por primeros planos que alternan entre los rostros disímiles de sus protagonistas: Donny, con su físico esquelético y ojos de venado acorralado, y Martha, que detrás de su sonrisa esconde un profundo malestar mental.

    La comedia dentro de Bebé reno da paso a algo más a medida que Donny se ve atrapado en la red de su acosadora, incapaz de escapar de una atracción hacia ella a pesar de las terribles consecuencias. Donny intenta comprender a Martha, una mujer que, a pesar de su comportamiento errático, esconde una profunda fragilidad, y la serie busca justificar las acciones de la antagonista en una infancia marcada por la falta de afecto. Sin embargo, esta explicación no es del todo convincente para poder entender al personaje. Martha siempre será vista a través de los ojos de Donny y esa mirada condiciona inevitablemente nuestra percepción de ella.

    Una de las principales controversias de la serie reside en su exploración de la violencia sexual dentro de la industria del espectáculo. Si bien la historia central aborda el acoso de una mujer hacia un hombre, la trama lleva a profundizar en un problema más complejo al introducir otro tipo de abuso que vive el personaje.

    El crudo realismo de Gadd lo convierte en una figura entrañable. Para él, es claro que la serie no es solo una producción televisiva, sino un pedazo de su propia historia. A través de ella, busca sanar y redimirse de sus experiencias y convierte su dolor en un entretenimiento digno y reflexivo. Su honestidad brutal puede servir de consuelo para aquellos que han transitado caminos similares.

    Vida Cultural
    2024-05-09T00:02:00