La ganadería está que arde. Los productores ven que los precios de los vacunos siguen deprimidos y que en la industria frigorífica se mueven las piezas en una dirección que tiende a concentrar la faena en menos jugadores.
La ganadería está que arde. Los productores ven que los precios de los vacunos siguen deprimidos y que en la industria frigorífica se mueven las piezas en una dirección que tiende a concentrar la faena en menos jugadores.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn ese escenario se registran algunas situaciones “raras” y “confusiones” que llaman la atención y generan inquietud, advirtió el empresario agropecuario Gerardo Zambrano, presidente de Zambrano & Cía, en entrevista con Agro de Búsqueda.
Sostuvo que de unas 14 millones de hectáreas ganaderas que hay en el campo uruguayo, en casi siete millones de hectáreas los productores dependerán de la decisión que tome Minerva en cuanto a la compra del ganado, en caso que se autorice la adquisición de tres frigoríficos más para sumar un total de siete en la plaza local. Ese negocio “pasó a ser un tema político” y “puso en jaque al gobierno”, dijo.
“Hay cosas raras que están pasando, y me ha pasado a mí, en la empresa teníamos unas vacas para vender a US$ 2,50 o US$ 2,55 por kilo, que es el valor del mercado, y viene un frigorífico y al mismo cliente le pagó US$ 2,75 por kilo el viernes pasado”, comentó.
Zambrano planteó además la necesidad de revisar la estructura de elaboración de la planilla de precios de referencia de la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG), porque tiene “rigidez”.
Hay una preocupación entre los productores, porque tras el golpe de la sequía empezaron a acomodarse pero los precios del ganado siguen en baja. ¿Qué está pasando en el mercado?
Estamos en un mercado de mucha incertidumbre y por eso hay una preocupación generalizada, porque Uruguay es un país agropecuario, y dentro de la agropecuaria es ganadero, tiene agricultura, tiene forestación, tiene lechería, tiene arroz, pero lo que básicamente hay en la mayoría es campos ganaderos para la producción de carne.
Tiene muchas cosas buenas en cuanto al esquema de producción natural, al tipo de ganado que producimos. La carne ha sido en estos años anteriores el principal rubro de exportaciones, y todo eso implica que un mercado como el actual haya incertidumbre, porque hay bajas casi permanentes, eso hace que no haya una referencia.
Si bien sabemos que China está complicada, Europa también, que Estados Unidos mejora, entre otras cosas. Pero todo eso después hay que aterrizarlo al mercado local, y el precio del ganado es lo que confunde y sobre todo crea incertidumbre. Es un momento complicado para la ganadería.
Básicamente en el valor del ganado gordo, que después se derrama en el resto de las categorías. Si bien las categorías de reposición estuvieron firmes durante todo este período, la referencia del gordo ha hecho que haya una corrección a la baja y que se hayan ajustado los precios. Tuvimos tres secas corridas y la última nos complicó mucho.
Ahora el clima es lo único a favor, entre comillas, que podría haber con una primavera ya instalada, con agua y como deberían ser las primaveras normales. Si bien en algunos lugares en el sur y suroeste está faltando un poco el agua, todavía está bastante frío.
Los datos internacionales del clima indican que Uruguay va a pasar una buena etapa en cuanto al factor climático de las lluvias. Eso es lo único que hoy estimula al productor. La lana es un mercado que está realmente complicado, como también la leche. El arroz es lo único que mantuvo sus precios y ahora esperemos que se estén llenando las represas, que no están en su plenitud para poder plantar. Y después el tema de la celulosa, que es un mercado aparte. Ese combo de situaciones hace que miremos con cierto recelo a la producción.
Y pensando en las señales para el productor, ¿qué opina respecto a los valores de referencia que marca ACG?
Lo que digo lo sostengo, e inclusive estamos tratando de conversarlo con los consignatarios. La planilla durante la otra baja importante, cuando los ganados valían US$ 5,50 (por kilo en cuarta balanza) y empezaron a bajar de US$ 0,30 por semana, generó una confusión. Si bien el mercado estaba en baja, marcar en una planilla esas cifras tan importantes repercutían mucho en todos los convenios que tenían los productores con la industria frigorífica, tanto a nivel de ganado gordo como de reposición. Todos se fijaban sobre una planilla de ACG más US$ 0,20 (por kilo) o más US$ 0,30. Igual que los terneros o las reposiciones que se venden en función del valor máximo de la planilla de ACG. Tiene una relevancia tal, que cuando hay situaciones como estas, que son complejas, de incertidumbre, de confusión, lo mejor es no poner ningún precio, dejar las planillas nominales y poner un cartel bien grande. Que los productores que quieran informarse hablen con su consignatario, esa es la tarea del consignatario, la información al productor. Pero no es para poner una planilla. Tanto la industria frigorífica como los productores que no trabajan con un consignatario usan la planilla para los acuerdos comerciales, con la industria como entre productores.
No es que crea que no tiene fidelidad de la realidad, pero hay que interpretarla. Porque esta semana bajaron los precios (de referencia), pero en el fin de la semana pasada (del 24 al 30 de setiembre) los precios subieron. La industria nos compró el fin de la semana pasado en mejores precios que al principio de la semana, pero sin embargo la planilla del lunes (2 de octubre) bajó.
¿Fue un negocio puntual o refleja el mercado?
El mercado lo vivimos día a día. Y la sensibilidad del mercado al cierre de la semana pasada fue mejor en los valores, con mayor demanda que al principio de la semana; entonces en la semana siguiente no se puede reflejar una baja.
¿La referencia de precios de ACG no es realista entonces?
No, no es que no es realista, (sino que) es demasiado concreta, con cosas muy rígidas, que cuando hay un mercado con oscilaciones y sobre todo importantes, esa rigidez no deja marcar la realidad del mercado.
¿Se debería revisar esa referencia de valores del ganado?
Sí, no tengo ninguna duda. Hoy yo lo que haría es poner nominal la tabla de ACG. Al menos de ganado gordo, y que el consignatario cumpla la función de asesorar al cliente que lo llama, y no hacer una planilla para que después la usen quienes no trabajan con consignatarios. O sea que es al revés de la defensa de la profesión. Eso lo tengo claro, es lo que he propuesto.
Cuando hay un mercado estable y cristalino, en el que el reflejo de los precios de exportación de la carne son los valores reales y donde hay una faena importante.
Uruguay tiene una capacidad de faena de 70.000 vacunos semanales y la semana pasada (del 24 al 30 de setiembre) no se llegó a 40.000, entonces está a poco más de la mitad de esa capacidad, y cuando el ritmo de faena es bajo evidentemente regulan los precios.
Porque no hay que ponerse de acuerdo por teléfono entre los frigoríficos para decidir lo que pagan. Regulan la faena, y en la medida que la oferta es mayor que la demanda, los precios tienden a bajar.
Aparte hay cosas raras que están pasando y me ha pasado a mí. En la empresa teníamos unas vacas para vender a US$ 2,50 o US$ 2,55 por kilo, que es el valor del mercado, y viene un frigorífico y al mismo cliente le pagó US$ 2,75 por kilo el viernes pasado (29 de setiembre).
Es la confusión que uno tiene, de acuerdo a la actitud de la industria frigorífica con los consignatarios. Ese negocio concreto de 180 vacas de 500 kilos fue el reflejo de lo que llama a la preocupación. En tres días de diferencia pagaron US$ 0,30 por kilo más de lo que veníamos negociando, conforme a lo que estaba pasando en el mercado.
Cuando la situación es distinta se tienen que hacer cosas distintas, de lo contrario los resultados serán los mismos.
Algunos productores cuestionan la diferencia entre la evolución del ingreso medio de carne vacuna exportada y el precio del ganado. ¿Qué opina?
Inac tiene información espectacular y hasta demás en algunos casos, pero el productor por más que tenga acceso a los datos, no va a prender una computadora para ver qué pasa en todo momento. Entonces les reclamo a los representantes de la Asociación Rural y de la Federación en la junta directiva del Inac, que tienen la responsabilidad y la obligación de transmitir a los productores las cosas que entienden, en función de esa realidad del precio de exportación de la carne con respecto a precios del mercado ganadero. Porque si los frigoríficos están dentro de las reglas de juego, cuando les toca perder pierden.
El otro día en un programa de televisión vi que el precio de exportación de carne de esta semana está a 16% menos que en la misma semana del año pasado, y que los valores del ganado gordo tienen una diferencia inferior, de entre 30% y 40% al hacer la misma comparación.
Tanto los consignatarios como los representantes de los productores en Inac tienen la obligación de dar información, más allá de hacer una estructura como la planilla de la ACG a rajatabla, donde entra un montón de operadores que de repente no tienen el volumen suficiente de ganado como para respaldar el mismo mercado. Porque no es lo mismo vender dos camiones por semana, que vender 20 o 30 camiones.
¿No hay cadena cárnica en Uruguay?
Siempre lo sostengo. Hay una cadena cárnica productiva, que cría los terneros, la recría, los que invernan, y después hay una cadena industrial que procesa el animal y exporta carne y otros productos. Algunos frigoríficos como Marfrig, Las Piedras y Pando le agregan valor al producto, y hay otros como Minerva que venden commodity.
Todos queremos que el producto se venda lo más procesado posible. El ganado de exportación en pie es una buena herramienta y una válvula de escape, pero a todos les gustaría que se fueran faenados y procesados.
¿El anuncio de Minerva de comprar tres frigoríficos más en Uruguay puso al gobierno en una encrucijada?, considerando que por un lado, busca atraer inversiones y por otro, advierte un riesgo de concentración en la industria cárnica.
La concentración que se está dando es la inquietud mayor que tenemos en el sector y la tiene el gobierno. La maniobra de Minerva con la compra de Marfrig hizo puso en una encrucijada al gobierno.
Porque en noviembre de 2022 la Comisión de Promoción y la Defensa de la Competencia (Coprodec) comenzó a analizar la posibilidad de que Minerva comprara el frigorífico BPU. Eso lo llevaba a tener un 25% de la faena, similar a Marfrig, y pese a que la concentración ya se estaba formando, llamaba la atención que un grupo empresarial japonés (NH Foods), eficiente y reconocido, comprara un frigorífico a US$ 100 millones y lo vendiera a US$ 40 millones. Esa fue una preocupación. Después de aprobarse la operación de Minerva, esa empresa anunció la compra de 16 frigoríficos en la región, entre ellos tres en Uruguay, por un total de US$ 1.500 millones.
Estaría pagando unos US$ 100 millones por cada frigorífico, como si las tres plantas de faena de Marfrig valieran eso. Entonces, se vendió un frigorífico moderno como BPU a US$ 40 millones, y se compraron otros de menor cuantía y sin tanta modernidad por US$ 100 millones. ¿Eso cómo no va a llamar la atención?
Esto no tiene nada que ver con señales a la inversión extranjera, porque no se trata de un nuevo emprendimiento, sino que es la compra y venta de activos entre dos firmas establecidas. No es como cuando se instalaron las plantas de celulosa.
Otro asunto no menor es que Minerva pase a tener casi la mitad de la faena. Es como que se le esté dando a la empresa la producción de casi siete millones de hectáreas, de las 14 millones de hectáreas ganaderas que hay en Uruguay.
Minerva va a tener el control de la producción de siete millones de hectáreas, de productores que van a depender de la decisión que tome esa empresa en la compra del ganado. Se le estará dando a una empresa brasileña el control de la mitad de la carne que Uruguay produce. Mientras que en Brasil para comprar 1.000 hectáreas siendo extranjero se precisa prácticamente un permiso del Estado.
La operación de Minerva se separa en una que incluye a 11 frigoríficos en Brasil, uno en Argentina y otro en Chile, y otra operación aparte en la que figuran los tres frigoríficos en Uruguay. Eso demuestra que hay una inquietud de la empresa respecto a la posibilidad de que le negaran ese negocio en el mercado uruguayo.
Esto puso en jaque a la Coprodec y al país, porque pasa a ser un tema político. Lo que esa comisión decida, después lo tendrá que resolver el Ministerio de Economía o el propio presidente de la República. Dejó de ser un tema comercial. Es una lástima que hayan embretado al gobierno con esta decisión.
“Uruguay es un país atractivo, totalmente creíble, a pesar de todos los gobiernos que hubo, y el inicio de eso fue cuando el gobierno de Jorge Batlle no entró en ningún default”, aunque “lo pedía el Frente Amplio y el Fondo Monetario Internacional” en la crisis de 2001, señaló a Agro de Búsqueda el empresario Gerardo Zambrano.
Dijo que” las inversiones van a ser siempre bien recibidas”, pero “están unidas a una rentabilidad”, porque hubo “muchos negocios de campo interno” cuando el Banco República ofrecía condiciones de crédito para ese tipo de operaciones.
“Hay interés, algunas operaciones se están haciendo, estamos firmando las que hicimos” recientemente, si bien el negocio está “más ajustado”, comentó.
El empresario indicó que en los últimos meses se hicieron transacciones “importantes” en el sector de la forestación, en arroz, en campos agrícolas, ya que sigue siendo atractiva la agricultura, por campos mixtos para hacer ganadería y granos.
Los inversionistas generalmente son extranjeros, principalmente europeos, en especial alemanes, además de estadounidenses, así como algunos de capitales uruguayos que apuestan a la forestación, dijo.
Remarcó la “gran ventaja” de Uruguay respecto a la región en cuanto a seguridad jurídica, estabilidad y otros factores, más allá de “estar peleando con los costos de producción, de vida y del Estado”, que requiere un “ajuste”.
El control de la inflación, el aumento del empleo, del salario real, entre otros aspectos que “ayudan al gobierno y a la gente”, pero el “tipo de cambio que afecta a las exportaciones” y el déficit fiscal “importante”, que termina siendo una “molestia” y debe ser una “preocupación del gobierno”, sostuvo.