Para el presidente del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), Miguel Sanguinetti, lo que está ocurriendo con la producción de lanas, su comercialización interna y las exportaciones es “algo nunca visto”, ya que “prácticamente no se vendió nada de la lana que se está esquilando” en este año.
Eso se debe a la caída de la demanda lanera en el mundo y principalmente en China, por el impacto negativo de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, primero, y el coronavirus, después, señaló a Búsqueda ese productor. El monto de las exportaciones de lanas y subproductos cayeron 54% en el año móvil (agosto 2019 a julio 2020), respecto al anterior (agosto 2018 a julio de 2019), según datos del SUL.
Pese a ello, Sanguinetti se mostró confiado en que la crisis pasará y tanto los negocios de la lana como de la carne ovina uruguaya se retomarán. Pero si esa situación se alarga en el tiempo, será necesaria alguna “herramienta financiera”, planteó.
—¿Cuál es la situación actual del sector ovino, en lana y en carne?
—La zafra 2018-2019 fue buena para los productores laneros, ya que se colocaron las lanas a buen precio y con fluidez.
A mediados de 2019, debido a la guerra comercial entre Estados Unidos y China, se disminuyó la exportación de prendas de vestir de lana elaboradas por los chinos hacia el mercado estadounidense. Eso generó dificultades en la colocación de lanas uruguayas en el mercado chino.
En ese momento algunos productores lograron vender la lana aunque a un precio inferior al previsto. La expectativa era que a partir de diciembre del año pasado se acomodara la situación. Algo de la producción se pudo vender en enero y en febrero, pero con la aparición del coronavirus y su expansión en el mundo se trancó totalmente la comercialización de lanas y, hasta ahora, no volvió a repuntar. Las dificultades son grandes.
Igualmente, sabemos que la lana es un producto requerido en el mundo por ser una fibra natural, algo que se tenderá a valorizar por los cambios de hábitos que se están dando entre los consumidores, de preferir productos con menor impacto negativo ambiental. Eso al comparar con el poliéster y otras fibras sintéticas que se producen a partir de derivados procesados del petróleo.
Uruguay está produciendo cada vez lanas más finas y de mayor calidad y blancura. Estamos bien preparados para cuando vuelva la demanda, si se compara a nivel mundial. En ese sentido, las perspectivas son enormes para adelante, pero para eso hay que superar este momento, lo que no es fácil.
En el norte la mayoría de los productores de ovinos están sintiendo muy fuerte el impacto de no poder colocar su lana.
Apelamos a la buena voluntad de los barraqueros e industriales del sector y que los clientes del exterior que compran la lana uruguaya piensen también en hacer un esfuerzo o bajará la producción. Estamos preparados para aguantar este cimbronazo, que va a pasar, y la lana volverá a valer y se terminará colocando.
También hay dificultades en la colocación de carne ovina, porque Uruguay es muy dependiente de la demanda de Brasil en ese rubro. Con todos los problemas causados por la pandemia en ese país se enlenteció la exportación de carne ovina, pero el gran impacto es la cantidad de restaurantes brasileños cerrados que dejaron de demandar la carne del cordero especial producido en Uruguay.
En este momento se está instalando un frigorífico en Paso de Toros para la faena de ovinos con un panorama muy auspicioso.
Con el bajo valor de la lana habrá productores que se volcarán a producir carne ovina. Eso es importante hacerlo ordenadamente, específicamente en los cruzamientos de razas.
Los productores uruguayos estamos acostumbrados a pasar tiempos difíciles, pero todo es cuestión de tiempo y si esto se alarga demasiado, será necesario buscar alguna herramienta financiera para que el productor pueda sobrellevar esta zafra lanera. Es una crisis muy grande, pero es pasajera y pasará.
—Continúan los casos de ataques de perros que matan ovejas. ¿Qué medidas se están aplicando para evitar eso?
—El ataque de jaurías se debe al desorden generalizado que hubo durante años en Uruguay y que se está tratando de ordenar, que no será fácil. Uno recorre los pueblos y ciudades del interior, así como en Montevideo, y puede ver la cantidad de perros sueltos que hay. En los basureros municipales del interior hay perros abandonados, entre 15 y 20 animales, que aparte de comer basura a veces forman jaurías y salen al campo a matar ovejas.
Hay ataques de perros que salen de los establecimientos de los vecinos y apelamos a la responsabilidad de los productores a tener cuidado en la tenencia de esos animales.
Hay 1,7 millones de perros en Uruguay, según una encuesta de 2017 encargada por el Ministerio de Ganadería. Es una cantidad totalmente desmedida y tal vez no esté clara esa cuenta.
Habrá que capturar a los perros sueltos y llevarlos a refugios. El que tiene animales de compañía, bien cuidados, no va a tener problema.
No es solo el tema de los perros, también predadores como los jabalíes, en eso hay responsabilidad de las empresas forestales que deben asumirla, lo que me parece están haciendo con los productores de la zona.
Otro tema importante es que hay productores con pequeños predios que están cerca de los poblados y se ven limitados para seguir con su producción de ovinos, debido a los ataques de perros y de otros depredadores.
Es necesario cuidar el trabajo que implica el sector, durante el año y en tiempo de esquilas.
—¿Qué debe hacer el productor que encuentra perros atacando a su majada?
—El productor tiene todo el derecho a eliminar esos perros. El problema es que la mayoría de los ataques son en la noche y el productor se entera al otro día cuando encuentra las ovejas muertas o lastimadas.
El Código Rural lo ampara claramente, así que el productor sabe lo que tiene que hacer. Perro que mata ovejas hay que liquidarlo. Lamentablemente, eso es así.
—Los datos de la declaración jurada 2020 muestran una nueva baja (2%) en el stock de ovinos, ¿qué opina al respecto?
—Primero que nada, no están claros los datos. Prefiero esperar a que se terminen de descifrar claramente los números de Dicose. El año pasado, los datos preliminares daban una baja y terminaron dando una suba en la cantidad de ovinos. Creo que quedará estable y no habrá una baja.
Igual, no va por ahí el asunto, si hay 100.000 cabezas más o menos en el país. A Uruguay le caben perfectamente 12 millones o 14 millones de ovinos para los sistemas de producción de hoy en día.
Actualmente las exportaciones de productos del sector ovino representan un monto de unos US$ 330 millones anuales, por lo que si se duplicara la cantidad de cabezas, que es de 6,4 millones, también se podrían duplicar las divisas generadas.