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Mucho antes de llegar a ocupar un cargo en la Comisión Técnica Mixta (CTM) de la central hidroeléctrica de Salto Grande, Carlos Albisu ya era un dirigente muy cercano al presidente de la República, Luis Lacalle Pou. Es alguien de su barra chica, referente absoluto del sector Aire Fresco en el departamento de Salto, y uno de los que está desde el origen, desde que empezó a germinar la idea de Lacalle Pou con la banda presidencial cruzándole el pecho. El 21 de marzo de 2012, cuando ni siquiera había sido proclamado como uno de los precandidatos blancos en las elecciones internas de 2014, Albisu acompañó al entonces diputado a un pequeño acto ante unas 70 personas en las afueras de un almacén del paraje de Cuchilla de Guaviyú, al norte de Salto. Fue uno de los primeros discursos de Lacalle Pou en el departamento. Y quizás por eso, ocho años más tarde, en el pandémico 2020 y pocos meses después de asumir como mandatario, regresó a esa localidad polvorienta en el medio del campo y, parado sobre una silla de madera, volvió a hablarles a sus habitantes. Esta vez como presidente. Y con Albisu nuevamente cerca, como anfitrión. Como nexo.
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Aquella visita estuvo envuelta en polémica. Era setiembre, faltaban pocas semanas para las elecciones municipales. Y hubo muchos dirigentes políticos que vieron ahí un acto de apoyo explícito del mandatario a Albisu, su delfín en Salto, flamante presidente de la CTM, y el candidato blanco que peleaba parejo con el frenteamplista Andrés Lima y el colorado Germán Coutinho.
En ese momento fue cuestionado incluso por integrantes de la coalición de gobierno. El ahora ministro de Turismo y entonces senador colorado, Tabaré Viera, increpó a través de las redes sociales. “Qué lástima, el Poder Ejecutivo y el propio presidente con todo su peso llegan en plena y disputada campaña departamental a Salto. Inaugura polo educativo en Comisión Técnica Mixta donde el reciente presidente es el candidato del Partido Nacional”, escribió en su cuenta de Twitter.
Pasaron tres años. Y pasaron cosas. Hoy el escenario es bien distinto. El jueves 7, luego de hablar con el presidente Lacalle Pou, y cercado por la presión de varios importantes dirigentes del Partido Nacional, Albisu renunció a su cargo en Salto Grande. Sobre sus hombros pesaba una denuncia de clientelismo político. Días antes de que se produjera su renuncia, hubo distintos movimientos internos en el Partido Nacional. Había molestia y preocupación entre legisladores blancos ante el pedido de interpelación por este asunto a los ministros de Economía, Azucena Arbeleche, y al de Relaciones Exteriores, Francisco Bustillo. El senador Jorge Gandini habló con Bustillo. Y le hizo saber las dificultades con las que se iban a encontrar para defender las denuncias contra Albisu en el Parlamento. Le avisó que no había ánimo entre los blancos de “sacar la cara” por Albisu. Otros dirigentes blancos tenían la idea de llevar el tema al Directorio del Partido Nacional. Entendían que Albisu tenía que dar las explicaciones del caso en Montevideo. Hubo varias llamadas preocupadas entre parlamentarios oficialistas y el Ejecutivo. Hasta que Albisu renunció.
En su lugar asumió Martín Burutarán, edil electo del Partido Nacional y hasta ahora secretario de la CTM. Y lo que se abre ahora es una gran interrogante sobre el futuro político de Albisu, que se encaminaba a pelear otra vez por la Intendencia de Salto.
Devolver la plata
“Con la salida de Albisu no se soluciona nada”, dijo a Búsqueda un legislador de Cabildo Abierto, socio del gobierno de coalición. “Los tipos que acomodaron siguen en sus cargos. No se elimina el problema”, insistió. Y cuestionó que el sustituto sea “la continuidad de Albisu”.
“Estamos en el horno, es lo mismo. Nosotros esperamos otro tipo de señales antes de la interpelación, más señales, que devuelvan la plata de la gente”. La interpelación a los ministros por el tema Salto Grande será el próximo 3 de octubre.