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    miércoles 12 de junio de 2024
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    Ceres presentó un proyecto de riego para impulsar y darle estabilidad a la producción lechera

    El informe fue encargado por la Sociedad de Productores de Leche de Florida y está a estudio del MGAP

    El Centro de Estudios Económicos y Sociales (Ceres) presentó el informe titulado ¿Cómo impulsar al sector lácteo en Uruguay? Beneficios e impacto económico del riego, el pasado 16 de mayo en la Sociedad de Productores de Leche de Florida (SPLF).

    La idea se gestó con un proyecto de 4.000 hectáreas bajo riego, de la SPLF en colaboración con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). “Fue un antes y después en los campos de recría”, reflexionó el presidente de la SPLF, Horacio Rodríguez.

    El proyecto promete un impulso extrapolable a todo el sector productivo, que deberá contar con el apoyo del próximo gobierno para implementarse. Dicho informe fue presentado al MGAP para su evaluación y búsqueda de créditos blandos para su ejecución.

    Los datos muestran que el promedio de cosecha de maíz bajo riego fue de 13.500 kilos por hectárea (kg/ha), frente a 6.500 kg/ha en secano en los mismos suelos. El año pasado, por la sequía, no se pudo cosechar en secano.

    En pasturas se alcanzaron 18.000 kg/ha bajo riego, mientras que en secano se obtuvo la mitad. “Las condiciones están dadas”, enfatizó el gerente general de la SPLF, Andrés Barreira.

    El director de Ceres, Ignacio Munyo, dijo que el objetivo principal en estos dos años y medio de trabajo fue comunicar los prometedores resultados de esta tecnología. Ante un escenario de factores estructurales que estancaron la producción lechera, el riego se presenta como garantía de estabilidad.

    Opinó que el fideicomiso aprobado por el gobierno para el período 2026-2036 “deberá sostener y propulsar al sector”. El economista dijo estar convencido de que el riego “es clave” para que esos fondos cumplan su cometido.

    Entre las propuestas se incluye la creación de un fondo de reserva forrajera de 5.000 hectáreas. También se impulsa la implementación de sistemas de riego multipredial en la lechería, reconociendo que “es un tema complejo, que lleva años por instalarse en el país”. El alcance del proyecto incluye hasta un 25% de los tambos en la década.

    “Los números son contundentes”, afirmó Munyo al destacar la importancia de invertir en la gestión del riego. Se estima un incremento del 11% en las exportaciones del sector (unos US$ 100 millones), un monto “significativo” considerando que es el sector “con mayor potencial multiplicador de la economía uruguaya” (1,38 de coeficiente). Se proyecta un impacto económico de US$ 133 millones en ganancias directas y casi US$ 200 millones en impacto inducido, incluyendo incrementos salariales.

    El director del proyecto, Martín Alesina, comenzó su presentación mencionando que 20 millones de personas en el mundo se alimentan con la producción láctea de Uruguay. El país exporta a 88 mercados y tiene potencial para crecer en India, Pakistán y Vietnam, donde la demanda está en aumento.

    Planteó que, de concretarse acuerdos comerciales, “se podrían mejorar sustancialmente el acceso a mercados”, tanto estructuralmente –al reducir aranceles–, como coyunturalmente –al permitir suplir la demanda estancada de China y las trabas de Brasil–.

    Con un fondo de fideicomiso de US$ 5 millones al año, financiado por una retención de $ 2,3 por litro de leche pasteurizada, se considera que el riego es la mejor inversión posible. Según una encuesta de Ceres, el 87% de los productores cree que el riego es la mejor alternativa para maximizar la producción de pasto por animal y por hectárea.

    El proyecto busca regar unas 5.000 hectáreas con sistemas de pivot central en zonas estratégicas, incluyendo campos de recría, predios lecheros del Instituto Nacional de Colonización y establecimientos privados. Actualmente solo el 5% de los tambos cuenta con sistemas de riego.

    Alesina sostuvo que este fondo plantea un mecanismo de repago. Las ganancias se pueden reinvertir en el programa, alcanzando más área y productores, con tasas bajas y plazos accesibles. Se estima un costo de US$ 4.500 por hectárea para equipos, extensión de la red eléctrica y capacitación.

    En Uruguay los datos de los efectos del riego en la producción de leche son contundentes: 7.700 litros por hectárea en secano frente a 19.300 litros en sistemas bajo riego (un aumento de 150%).

    Se estima que 20.000 hectáreas tendrían acceso a forraje gracias al riego, y más de 80.000 hectáreas podrían beneficiarse del banco de forraje (un aumento del 30% en productividad). Esto se traduciría en 190 millones de litros adicionales de producción (8,5% del total). Además del impacto directo de US$ 100 millones, se proyectan US$ 133 millones en impacto indirecto y US$ 200 millones en impacto inducido, con efectos colaterales en importaciones y recaudación.

    El ejemplo estrella presentado fue el de Australia, el cuarto exportador global de lácteos. Según los números, Uruguay está en una posición similar a la de Australia hace 40 años. Actualmente el 55% de los establecimientos australianos utiliza riego, pequeños y grandes productores.

    Los autores recomendaron permitir a los productores que tributan Imeba acceder a beneficios para importar maquinaria. Y enfatizaron que el eje capacitación-coordinación y difusión es central para la implementación.

    Además, la extensión de la red eléctrica por parte del sector público y la coparticipación privada son aspectos clave e inevitables para garantizar la viabilidad del proyecto. Fomentar la extensión de la Comap, consolidada en el artículo 13 de la última Ley de Riego, también es crucial.

    Ante la dependencia del arrendamiento, la imposibilidad de un recambio generacional sostenible, el cierre de tambos, el endeudamiento y la baja adopción de tecnología, se destacó la importancia de este proyecto, para disminuir costos y alcanzar la sostenibilidad de la producción, con menores emisiones de carbono.

    Asimismo, advierten sobre la urgencia de actuar ante el comportamiento errático del cambio climático, especialmente ante un eventual avance de La Niña en el tercer trimestre de este año, “que la última vez le costó a la lechería US$ 136 millones”, recordó Alsina.

    Cierre de Gloria y cambio del modelo de negocios de Lactalis

    La lechería uruguaya atraviesa un momento complicado de endeudamiento, tanto en el sector primario como en la industria. Recientemente se anunció el cierre de Gloria Foods, de capitales peruanos, que decidió retirarse por segunda vez del país. Según fuentes consultadas por Agro de Búsqueda, la compañía pagó los salarios y despidos correspondientes a los 47 trabajadores y 37 productores remitentes, superando las exigencias legales.

    Los motivos de la salida de Gloria Foods incluyen la falta de competitividad, los costos “incontrolables” y el precio del dólar, además de una situación internacional compleja para la venta de sus productos. La empresa no se desprende de sus activos, ya que no descarta retomar el negocio si el contexto cambia. El gobierno intentó evitar el cierre de la planta, pero las opciones propuestas no fueron suficientes.

    A este cierre se suma el cambio de modelo de negocios de Lactalis, que implicó el cierre de su quesería y el despido de sus trabajadores. Lactalis pasó a producir leche en polvo y otros productos de mayor valor añadido.

    La decisión de varios estados brasileños de retirar beneficios fiscales a las empresas que importan lácteos para la elaboración de sus productos, con el fin de beneficiar a la producción primaria local, fue un factor clave en esta decisión. Aunque la competitividad, los costos y el dólar también influyeron en este cambio del modelo de negocios.

    Otras empresas como Calcar, Claldy y Coleme también están en situaciones económicas muy delicadas.

    Agro
    2024-05-21T12:38:00