Una moneda “poco competitiva”, “brechas insostenibles” del precio del novillo respecto a la competencia regional, “altos” costos internos, “problemas sindicales”, la “dificultad para avanzar en acuerdos comerciales”, las “dudas sobre el futuro” de la cuota europea 481, entre otros factores, “ponen a Uruguay en una situación de incertidumbre respecto al futuro del negocio” de la exportación de carne.
Así lo señaló a Búsqueda el consultor privado Juan Lema, que es director de la empresa Agromeals, especializada en la comercialización de carnes, granos y otros productos derivados.
Dijo que pese al crecimiento en la actividad de la industria frigorífica exportadora en 2018, que es 8% superior en dólares respecto a 2017, los resultados económicos de este año “no han sido buenos” y hay “varios nubarrones en el horizonte que hacen dudar respecto al futuro” de ese negocio.
El monto de las exportaciones de carne vacuna uruguaya llegó a casi US$ 1.160 millones, según datos del Instituto Nacional de Carnes (Inac) a mediados de setiembre. El ingreso promedio de exportación de ese producto se ubicó en US$ 3.580 por tonelada, lo que significa 5% de incremento, en comparación con igual período de 2017.
Una de las variables “determinantes” en ese resultado ha sido el precio del novillo, ubicándose en valores “superiores al nivel de equilibrio para obtener un balance positivo en el negocio” de la industria frigorífica, advirtió Lema. El precio de los novillos gordos marcaron un máximo de US$ 3,5 por kilo a la carne en agosto, lo que es US$ 0,50 más que el valor registrado en igual mes de 2017, según registros de la Asociación de Consignatarios de Ganado. En setiembre empezó a bajar y se ubicó entre US$ 3,11 y US$ 3,21 el kilo.
El monto de las exportaciones de carne vacuna uruguaya llegó a casi US$ 1.160 millones, según datos del Instituto Nacional de Carnes (Inac) a mediados de setiembre.
Lema comentó que si bien “Uruguay cuenta con mejores condiciones de acceso en algunos mercados respecto a sus competidores del Mercosur, esas ventajas ya no son las que existían en la década pasada y no permiten explicar la sensible brecha en el valor de la materia prima” en la región.
Indicó que esa situación “se agrava cuando se observa la brusca caída del precio del novillo en Brasil y Argentina luego de los fuertes movimientos del dólar en las últimas semanas”.
La reciente devaluación del peso argentino y en menor medida del real brasileño ha generado “un aumento considerable en la diferencia de precios del ganado de Uruguay respecto a sus competidores regionales, que llegó a superar el dólar por kilo de novillo en cuarta balanza”, planteó Lema.
Tanto en Argentina como en Brasil, al comercializarse el ganado en moneda local, a diferencia del mercado uruguayo en el que se transa en dólares, “las subas sucesivas del dólar generan un abaratamiento del producto en la moneda norteamericana y una mejor posición competitiva respecto a Uruguay”, analizó.
Lema consideró que al mismo tiempo la política monetaria del gobierno uruguayo de mantener la cotización del dólar “controlada” —a los efectos de evitar altos niveles de inflación— genera una “pérdida de competitividad significativa en el sector exportador que impacta en el desempeño de los productos uruguayos en el mercado internacional”.
Lo positivo.
“Uno de los pocos factores positivos que sostiene a Uruguay frente a un panorama complejo es la importante demanda de carne del mercado chino”, valoró ese consultor y extécnico del Ministerio de Ganadería y del Inac.
China es el principal destino de las exportaciones cárnicas de Uruguay, ya que concentra el 50% del volumen exportado este año, según Inac. Además de carne vacuna, el gigante asiático importa carne ovina, menudencias y otros productos derivados de la industria frigorífica. Más allá de lo que muestran las estadísticas, Lema dijo que “incluso desde el punto de vista competitivo, ese mercado ya no es el que supo ser”.
Uruguay fue el primer país de Sudamérica en ingresar a China, luego de la crisis de aftosa en 2002, gozando de esa ventaja competitiva por algunos años. “Pero el reingreso de Brasil y de Argentina para exportar carne al mercado chino generó un aumento de la competencia por ese mercado, especialmente a partir de 2015 cuando varias plantas frigoríficas de ambos países fueron habilitadas a ese destino”, explicó.
Uruguay fue el primer país de Sudamérica en ingresar a China, luego de la crisis de aftosa en 2002, gozando de esa ventaja competitiva por algunos años.
A partir de 2016 Brasil se convierte en el principal proveedor de carne bovina a China por encima de Uruguay e incluso de Australia, manteniendo esa posición hasta la actualidad.
Sumado a ello, “en el último año Argentina es el que más ha crecido en términos relativos en las exportaciones al mercado asiático, como resultado del cambio de las políticas comerciales del nuevo gobierno, así como de una mayor competitividad como consecuencia de la depreciación de su moneda”, sostuvo. Y planteó que “no es de extrañar que al cierre de 2018 Argentina logre colocar un volumen de exportaciones hacia el mercado de China similar al de Uruguay”.
Algunas proyecciones de la consultora internacional GIRA indican que esa nación asiática seguirá creciendo en las importaciones, pero a tasas descendentes, lejos del espectacular despegue de los últimos años.
Basándose en eso, Lema señaló que “es probable” que la competencia siga en aumento y que “Uruguay necesite competir en precio para poder mantener su lugar”.
“Si nuestro país no encuentra el camino para mejorar su posición competitiva, entonces China no alcanzará para volver a tener un negocio sustentable en el mediano plazo” para los frigoríficos exportadores, vaticinó.
Top ten.
En solo cuatro años la demanda china de carne uruguaya se duplicó, ya que el monto de las exportaciones de ese producto al gigante asiático pasó de US$ 245 millones en 2014 a US$ 489 millones, al comparar los datos del Inac de enero a julio de esos años. De la referida cifra, el 80% comprende carne vacuna y el resto abarca principalmente menudencias, carne ovina y subproductos industriales.
A partir de 2016 Brasil se convierte en el principal proveedor de carne bovina a China por encima de Uruguay e incluso de Australia, manteniendo esa posición hasta la actualidad.
El top ten de frigoríficos exportadores es liderado por la firma Tacuarembó, que es propiedad del grupo Marfrig de Brasil, con un monto de US$ 116 millones, según los registros del Inac de enero a julio de este año. Muestran que el segundo mayor exportador cárnico es Breeders & Packers Uruguay con US$ 102 millones, y le siguen Las Piedras con US$ 98 millones, Canelones con US$ 83 millones y Carrasco con US$ 72 millones. Esos dos últimos pertenecen a la empresa Minerva de Brasil.
En el ranking de exportadores de carne también figuran los frigoríficos Pando con US$ 68 millones, Cledinor, Inaler y Colonia (los tres de Marfrig) con ventas al exterior en torno a US$ 60 millones, según Inac. A excepción del Colonia, todas las empresas registraron un incremento en el monto de esos negocios, si se compara con igual período del año pasado.
El mercado chino es el principal factor que incidió en la evolución y además marcó otro cambio en la industria frigorífica en los años recientes, debido al ingreso de capitales de China en el negocio al comprar las plantas de faena de Rondatel, Lorsinal y Clademar. Esos frigoríficos de mediano o pequeño porte se ubican en los departamentos de Colonia, Montevideo y Florida.