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    martes 18 de junio de 2024

    Definición de listas del Partido Socialista dejó disconformes a sus socios de Izquierda y Libertad

    Casa Grande mantuvo conversaciones con el Partido Comunista para explorar un posible sublema en las elecciones de octubre

    La interna del Partido Socialista no ha sido fácil en los últimos años. La llegada de Gonzalo Civila a su secretaría general tras un período conducido por Mónica Xavier significó un paulatino viraje político respecto a la gestión anterior. El partido, que había sido hasta el período de la exsenadora un claro aliado del Frente Liber Seregni y del astorismo, fue cambiando su política de alianzas. En el anterior ciclo electoral conformó un sublema con Casa Grande en las elecciones nacionales, luego apoyó la candidatura de Carolina Cosse a la Intendencia de Montevideo y, un año después, el propio Civila le disputó la presidencia del Frente Amplio a Fernando Pereira, cuya candidatura contaba con variopintos apoyos en la interna, que iban desde el astorismo hasta el Partido Comunista.

    La conducción que primó en esta nueva corriente llevó a sucesivas renuncias de la llamada “ala renovadora” del partido, que incluyeron a destacadas figuras: el exprecandidato presidencial Daniel Martínez y otros dirigentes de renombre en el partido, como el exdirector de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto Álvaro García y la ya fallecida legisladora y ministra del Interior Daisy Tourné.

    A la par de este camino interno, el partido ha ido consolidando una hoja de ruta con otros sectores políticos a través de un paraguas común, un espacio llamado Izquierda y Libertad. Los propios dirigentes socialistas han insistido desde su creación, a principios de 2023, en que se trata de un espacio de coincidencias principalmente programático, aunque también aspiran a que el bloque se transforme en un sublema propio para octubre de 2024. Todo, no obstante, sin caer en “vicios electoralistas”, como recogía un artículo publicado por el partido tras el lanzamiento del espacio. En el correr del año pasado, el Partido Socialita y sus socios fueron paulatinamente declarando su respaldo a la precandidatura de Cosse en la interna frenteamplista.

    Los aliados del Partido Socialista son el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), la lista 5005 y Casa Grande. Justamente es en este último sector en el que hay mayores discrepancias con una serie de definiciones sobre las listas para las próximas elecciones que tomó un congreso del Partido Socialista recientemente. A mediados de abril, el partido definió no solo qué candidatos presentará a las elecciones internas, sino a la Cámara de Senadores, la Cámara de Representantes en Montevideo, la Junta Departamental capitalina y la Junta Electoral.

    En todos los casos de órganos legislativos, el partido definió el o la candidata titular, más las dos primeras suplencias, en los primeros 10 lugares. Civila, Xavier y el actual senador José Nunes encabezarán la lista al Senado; el edil Nicolás Lasa, la actual diputada Gabriela Barreiro e Ismael Cortazzo lo harán en la lista a representantes por Montevideo, y Antonella Torelli, Nicolás Núñez e Ivanna Oliveira serán los candidatos a ediles por la capital. Así, algunos dirigentes admiten que el partido quedó “encorsetado” con esta política interna, dado que de querer cambiar la integración de las listas o los espacios para sus socios, deberá revertir su decisión mediante un nuevo congreso.

    El partido dejó en blanco su tercera línea de suplentes en cada caso. Se trata de un espacio que esperan ceder a sus socios de la 5005, el PVP y Casa Grande. Pero estos lugares no terminan de convencer a algunos de ellos, especialmente a Casa Grande. Este sector, que supo tener representación en el Senado durante la pasada legislatura, preveía un mayor protagonismo no solo para su principal referente, la exsenadora Constanza Moreira, sino también para otra de sus figuras, la alcaldesa del Municipio B, Silvana Pissano. “Si no se distribuye el poder, se complica”, dijo a Búsqueda un dirigente de uno de los sectores menores de Izquierda y Libertad.

    En la lista 5005 la valoración es un poco más ambigua. El sector tiene alianzas en algunos departamentos con el Partido Comunista, por lo que juega “más libre” y, según explicaron, prioriza un “proceso de largo plazo”. El PVP, en cambio, es el sector que está más acoplado a la actual conducción socialista.

    El malestar de Casa Grande incluso motivó un par de reuniones con el Partido Comunista, que formalmente no piensa resolver hasta luego de las internas de junio su estrategia electoral. No obstante, sí tiene avanzadas conversaciones por un posible sublema con el resto de sus aliados del Espacio Democrático Avanzado, además de con el Espacio Socialdemócrata Auténtico y con el Encuentro Federal Artiguista, del precandidato Andrés Lima.

    El posible fraccionamiento de Izquierda y Libertad, empero, no se verá reflejado en las contiendas internas, en las que, por un lado, los socialistas llevarán su lista y, por otro, Casa Grande, la lista 5005 y el PVP marcarán en algunas instancias de forma conjunta, como por ejemplo, en la lista departamental de Montevideo. La correlación de fuerzas que se dé en las internas entre los socialistas y sus aliados también podría forzar una revisión de la política de alianzas o, por el contrario, ratificar lo ya dirimido por el histórico partido de la izquierda.

    En cualquier caso, lo definido por los socialistas tiene una explicación, que circula tanto desde dentro como desde fuera del partido: se buscó afianzar la unidad interna de la organización política, con lugares destacados para el ala más renovadora (principalmente a través de Xavier en la segunda fila del senado), como una forma conseguir la totalidad del apoyo partidario, luego de años de visibles controversias entre ambas corrientes.

    Información Nacional
    2024-05-22T22:24:00