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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDesde el año en que se restableció la democracia, en 1985, Uruguay atravesó tres booms de crédito, aunque todos se dieron en la actual centuria. De hecho, el último episodio en que la concesión de préstamos superó los niveles normales o de tendencia fue relativamente cercano en el tiempo, cuando la economía venía expandiéndose a todo vapor.
Poder anticipar esas situaciones es una preocupación para el Banco Central (BCU), como supervisor del sistema financiero; a escala internacional se ha visto que muchos de estos booms son el origen de crisis en las economías. Pero sin llegar a derivaciones tan extremas, de la mano de expansiones fuertes del crédito puede venir asociada mayor inflación e inestabilidad en el sector bancario. Una economista de ese organismo —María Victoria Landaberry— investigó el asunto para Uruguay, tomando un período que llega prácticamente hasta la actualidad (1985-2018).
Un boom de crédito se produce cuando el financiamiento otorgado supera la tendencia de largo plazo, tras una fase de crecimiento persistente. Un aumento de los préstamos puede ser beneficioso si el financiamiento para el consumo y la inversión permite alcanzar más cobertura financiera y contribuye al crecimiento económico. No obstante, las consecuencias sobre la estabilidad del sistema financiero podrían ser negativas si dicho proceso es acompañado de condiciones de crédito más laxas y endeudamiento excesivo. La evolución reciente de los préstamos bancarios en Uruguay es la opuesta a la de los fenómenos de ese tipo. En los 12 meses cerrados en febrero, el stock se redujo en algo más de US$ 400 millones; se ubicó en US$ 15.310 millones, lo que equivale aproximadamente a 25% del Producto Bruto Interno (PBI).
Algunas familias recurren a administradoras de crédito para acceder a financiamiento. A fin del año pasado las financieras tenían concedidos préstamos por US$ 870 millones, 5% menos que en 2017. A su vez, al inicio de 2019 ese mercado está mostrando una “tendencia de estancamiento” y con usuarios —en general de estratos socioeconómicos “medio-bajo” y “bajo”— que transmiten una baja predisposición a contraer nuevos créditos, según un informe de seguimiento del negocio difundido el domingo 24 por Pronto!, una de las empresas del sector.
Para la identificación de episodios de expansión del financiamiento por sobre los niveles normales, Landaberry utilizó metodologías ex post o técnica de umbral, que implican analizar las desviaciones del crédito, de la relación entre los volúmenes de préstamos y el PBI u otra variable que defina la evolución del financiamiento respecto a su tendencia de largo plazo. Con esto, en todos los casos (considerando distintos umbrales y variables) identificó un boom en 2008, coincidente con la crisis financiera internacional que estalló en Estados Unidos.
La economista del BCU menciona algunos factores que pudieron haber incidido entonces: luego de la recuperación de los depósitos en el sistema uruguayo que se produjo a partir de 2005, los bancos empezaron a dar mayor crédito en un contexto más favorable para las empresas. A su vez, a partir de principios de 2008 la Reserva Federal estadounidense empezó a bajar sus tasas de política monetaria por debajo del promedio histórico y, en ese marco, los bancos locales “pueden haber modificado su estrategia en busca de mayor rentabilidad aumentando el posicionamiento en activos locales o en el crédito”.
Cuando tomó como variable el crédito sobre el PBI y per cápita, detectó un período de boom en algunos meses de 2002 y 2003, y luego otro, entre el segundo trimestre de 2014 y el tercero de 2015. En ese último período, se produjo tanto por mayor concesión de préstamos a empresas como al consumo. La principal diferencia entre este último episodio y el identificado en 2002 es el nivel inicial del crédito (56% y 27% del PBI, respectivamente), por lo que en Uruguay no es posible encontrar “una relación inequívoca entre crisis financiera y boom de crédito”.
Como parte de la investigación, Landaberry estimó la probabilidad de que la economía uruguaya registre un boom de crédito a partir de un modelo que incorporó distintas variables macroeconómicas, con datos entre el cuarto trimestre de 1997 y el segundo de 2018. Con ese análisis permitió identificar los tres episodios que halló con la aplicación de la técnica de umbrales. El uso de estas metodologías “permite la identificación, monitoreo y anticipación de episodios de boom de crédito, por lo que “se incorpora como indicador de alerta temprana para analizar la situación de estabilidad financiera en Uruguay”. Sin embargo, en el documento apunta que el análisis de la evolución de estos indicadores “debe realizarse en forma conjunta con otras variables macroeconómicas, ya que no todo crecimiento del crédito representa un boom y, adicionalmente, este puede ser resultado de un proceso de profundización financiera y una mayor intermediación”.