Quizás pensando en eso, el mes pasado, después de Semana de Turismo, el Ministerio de Industria convocó a un taller para tratar el estrés posvacacional de su personal. La charla, que iba a ser dirigida por una psicóloga, fue hecha pública por el programa Así nos va de radio Carve. Minutos después, fue cancelada.
No son los únicos. El Banco de Seguros del Estado (BSE) tiene 10 minutos de gimnasia por oficina dos veces a la semana, además de un asesoramiento en “hábitos saludables”.
El Ministerio de Desarrollo Social (Mides) apoya los campeonatos de fútbol del sindicato. Antel implementa una “pausa activa” de 10 minutos “algunos meses del año” en la Torre de las Telecomunicaciones y sus sedes de la Aguada. Como el resto de los organismos, buscan disminuir el ausentismo y mejorar la productividad.
Para algunos ministerios, asegurar el ejercicio es solo una forma de promover la salud de sus empleados.
También República AFAP —la administradora de fondos previsionales de propiedad estatal— realiza una pausa una vez a la semana.
En sus oficinas de call center hace controles auditivos y brinda sillas ergonométricas. Además, una vez al año organiza partidos de fútbol, básquetbol y vóleibol para fomentar el bienestar físico y la integración entre los colaboradores, informaron desde la empresa.
Algunos organismos abandonaron la práctica. En el Banco de Previsión Social (BPS) los funcionarios se tomaban 15 minutos en sus escritorios “para desestresarse”. Pero, según su sindicato, la actividad dejó de practicarse por el nivel de exposición al público de sus oficinas.
El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) tenía un convenio con la Secretaría de Deporte para “pausas activas” que finalizó, aunque la experiencia fue “muy buena”, dijeron desde esa cartera. En Transporte (MTOP) se dejó de lado la política por la escasa concurrencia, pero mantiene un servicio médico y odontológico en la cartera.
Salud Pública promueve pausas activas “varias veces por semana” para que sus funcionarios “recuperen energía y se distiendan”, informaron fuentes de ese ministerio. También tiene convenios con clubes deportivos y consultorios psicológicos.
Ganadería (MGAP) organiza caminatas a las canteras del Parque Rodó.
Además de su servicio de salud, los funcionarios de menor rango del Ejército acceden al gimnasio y piscinas del Comando “a bajo costo”.
Para algunos ministerios, asegurar el ejercicio es solo una forma de promover la salud de sus empleados.
Una funcionaria del Mintur, licenciada en Medicina e integrante de la comisión de salud de la cartera, se encarga de mandar mails y comunicar las campañas de vacunación que más de una vez se realizaron en el propio ministerio, dijeron sus autoridades. Preparando su mudanza (fuera de la zona portuaria), diseñan lugares de estacionamiento para los funcionarios que llegan con sus bicicletas.
Esos espacios ya los tienen los funcionarios de República AFAP, que también realiza campañas de vacunación, renueva el carné de salud a sus colaboradores y ha realizado talleres para dejar de fumar, prevenir adicciones y fomentar la salud bucal, entre otros. El Banco Central (BCU) tiene una clínica médica que atiende consultas, realiza chequeos planificados y organiza campañas preventivas y de vacunación. Y el MGAP ha organizado talleres de cesación de tabaquismo y prevención del cáncer de mama, además de mediciones para controlar el ruido ambiental y los riesgos de cada puesto laboral.
OSE mantiene un área de salud ocupacional para quienes requieran apoyo psicológico tanto por el desarrollo de sus tareas como por motivos personales.
Como práctica piloto, Turismo comenzó a ofrecer una vez por semana frutas y verduras a sus funcionarios, una política diseñada a partir de su comisión de salud ocupacional y que según las autoridades no costará más de $ 100.000 anuales. Se acompañará con mails e información sobre cómo llevar adelante una alimentación sana.
No es una práctica nueva en la administración. El Mides orienta a sus funcionarios, si estos lo solicitan, en prácticas para alimentarse mejor. Y República AFAP distribuye los lunes frutas de estación.
Como práctica piloto, Turismo comenzó a ofrecer una vez por semana frutas y verduras a sus funcionarios.
Otras entidades también colaboran con los hábitos de nutrición de sus trabajadores. Los bancos públicos dan un ticket de alimentación (que difiere en montos según se trate de meriendas o almuerzos). Los trabajadores del BPS tienen una prima por alimentación, al igual que el resto de los entes públicos. La cantina del edificio central de OSE ofrece un menú dietético que se cobra a precio regular.
Lactancia y días de familia
Aunque es obligatorio por ley, algunos organismos públicos no tienen sala de lactancia. El Poder Judicial planea incorporarla en la negociación salarial de este año, sumándola al servicio de guardería que ofrece el gremio.
En el MTOP la guardería dejó de funcionar y, según fuentes de la cartera, están vigentes convenios con sindicatos como AEBU. Para el Ministerio de Vivienda cumplir con la normativa se torna complejo por lo disperso de sus oficinas: mantienen una frente a la sede principal que comparten entre varias unidades ejecutoras. Señalaron que para sus locales en el interior, que tienen entre cinco y ocho empleados, “no se está necesitando”, pero hay “espacios de intimidad previstos”.
Otros sí cumplen con la normativa, como el MTSS (que también tiene un convenio con el banco de leche del BPS), la Cancillería, el BCU, el BSE, el Parlamento y OSE (que cuenta en su edificio central con una guardería para el uso de sus funcionarios). El Ministerio de Defensa tiene una sala disponible las 24 horas acondicionada con mamaderas, equipo extractor y pezoneras, además de convenios para jardines de infantes.
También el gremio de trabajadores del BPS provee cupos en guarderías de Montevideo y aseguran que ese organismo fue el primero en incorporar una sala de lactancia. El título se lo debaten con el Mides, desde donde aseguran haber estado entre los primeros en ambientar un espacio con este fin, sumado a una política de apoyo económico para el servicio de guardería.
La cantina del edificio central de OSE ofrece un menú dietético que se cobra a precio regular.
Con aporte de los bancos, AEBU se encarga de mantener en funcionamiento una guardería aunque el sindicato asegura que no es común la existencia de salas de lactancia en el sistema financiero.
A pesar de su mudanza, el Mintur mantendrá una sala acondicionada con sillón y heladera para conservar la leche materna, y seguirá reintegrando una partida de dinero a sus funcionarios para el pago de algunas guarderías de Montevideo y la zona metropolitana.
La Facultad de Psicología tiene una “sala de alimentación” para que puedan concurrir también padres, funcionarios y estudiantes que necesiten alimentar a sus hijos. A su vez, durante las vacaciones de julio organizan “espacios de cuidado de niños” y aprobaron una prórroga por maternidad para estudiantes de posgrado.
Además de la sala de lactancia, República AFAP envía una canasta de productos para los recién nacidos de sus funcionarios y organiza una visita familiar con merienda durante el Día del Niño. Actividades similares realiza el MGAP “para integrar a los funcionarios con su familia a través de distintos juegos”.