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    El Inisa tiene “vicios perversos” donde “la política está demasiado metida” y “los sindicatos quieren cogobernar”, dice su presidenta

    La dirigente de Cabildo Abierto asegura que hay “amiguismo” y “mucha familia”: “es impresionante el nepotismo que hay”

    Hace meses que el Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa) atraviesa una tormenta inesperada. El problema no son las fugas o los enfrentamientos entre los jóvenes condenados por infringir la ley, que están bajo su responsabilidad. Los dos motivos de choque están en el directorio, por la falta de acuerdo entre las representantes de la coalición de gobierno, y entre las autoridades y el sindicato, por una creciente conflictividad.

    Al frente de la institución está la presidenta Rosanna De Olivera, quien en diálogo con Búsqueda valoró como “triste” lo que está sucediendo. Y aseguró que parte de los motivos radican en que el Inisa “tiene una cultura y vicios bastante perversos”, porque “la política está demasiado metida” y “los sindicatos quieren cogobernar”.

    —Pasó un año y medio desde que asumió al frente del Inisa. ¿Qué pudo concretar de la idea inicial con la que llegó?

    —Con respecto al corazón de la institución, que son las medidas socioeducativas, se ha avanzado un montón. Se han hecho un montón de convenios. Entre ellos el de UTU, que lo vemos muy importante, sobre todo la acreditación de saberes, que fue un gran logro. En confitería, por ejemplo, hacen pruebas sobre cómo se hace el batido para el bizcochuelo y así de a poco van avanzando hasta que completen el curso. Lo validan equiparándolo a las capacidades y habilidades que ellos brindan. Es muy importante que salgan con un diploma, que tiene otro valor en el mercado laboral. También avanzamos mucho en el tema de la academia para la formación continua y permanente a los funcionarios de trato directo, que son la herramienta a través de la cual llevamos adelante las medidas. Es una figura que queremos revalorizar porque tiene como un estigma y dentro de la institución no está valorada. Para mí tienen una función esencial, no solo para Inisa sino para toda la sociedad. La academia es un proyecto con el Programa de Asistencia Contra el Crimen Trasnacional Organizado que en el 2022 termina y ya tendríamos que dejarla funcionando. Eso va a ser un hito, un mojón que va a quedar en la institución para siempre. Por otra parte, se hizo la propuesta de un sistema de gestión porque la información se maneja de una manera muy artesanal. En todo se ha avanzado. No se han concretado algunas cosas todavía, pero se han hecho un montón de propuestas. Es un poco lento el Estado, eso sí.

    —En relación con los adolescentes, ¿qué objetivos aún no pudo realizar?

    — Hay un montón de cosas que se han ido logrando. El tema del deporte se encaminó, tienen la huerta. Lo edilicio se ha iniciado pero son tantos los arreglos que hay que hacer que no sé si nos van a dar los tiempos. Son 13 centros y en los únicos que se hizo obra fue en el CIAM, que no fue una obra menor, porque se inundaba y este invierno ya no pasó. Ya los championes no flotan en las celdas cuando llueve en invierno. El gimnasio va a ser otra obra que si no la terminamos a fin de año, en los primeros meses del año que viene estará. Y es algo muy importante que tengan un espacio grande como si fuera un club. Eso se hizo a nuevo porque estaba muy deteriorado. Y en el centro CIAF también se hicieron arreglos con Dinali (Dirección Nacional de Apoyo al Liberado) en todos los espacios comunes. Queda mucho más y hay un plan de obra como el perímetro del MD, los caminos internos de Colonia Berro, entre otros. Todavía quedan unos años así que espero se pueda avanzar.

    —¿Ningún centro está en una situación grave o que preocupe?

    —No. Las instalaciones eléctricas habría que hacerlas todas nuevas porque son casas de 1900 y no sé ni si las paredes dan para hacerlas. Magia no puedo hacer.

    —Si tuviera el presupuesto, ¿qué sería lo ideal?

    —Habría concretado el campus que había planificado la gestión anterior. Pero claro, con la pandemia y todo esa idea quedó por el camino. Lo ideal hubiera sido hacer algo nuevo, moderno, con un formato acorde a lo que es un sistema de encierro para adolescentes. Capaz que la idea del campus era demasiado porque no se necesita demasiado, pero con algo digno, que esté arquitectónicamente preparado para el manejo de estos adolescentes y que tengan espacios para compartir, hacer sus talleres.

    —En los últimos meses quedaron a la luz dos focos de conflicto en Inisa. Por un lado, un enfrentamiento entre usted y la directora blanca Sandra Etcheverry. Y por otro, en los últimos días el conflicto con el sindicato, que pide su renuncia. ¿Qué lo explica?

    —Voy a empezar por lo más básico, que es el amor al servicio público. Todos los funcionarios públicos deben de estar codo a codo con el pueblo, con la gente. Siento que vine a servir al pueblo, no estoy en un pedestal, vine a trabajar dejando lo que estaba haciendo para servir a mi país. Creo que todo se remite a eso: a los valores, al amor hacia la tarea del servicio público y a entender que no estamos en ningún pedestal. Soy socióloga así que tengo el perfil técnico para llevarlo adelante. Tengo los valores, la ética, la moral. No la doble moral. Si todos estuviéramos en ese lugar, los integrantes del directorio, los funcionarios del Inisa, de entender que tenemos la corresponsabilidad de cumplir los objetivos y la misión que la institución tiene, que están en la página web y cualquiera los puede leer... Eso es lo que hay que hacer, ni más ni menos. Lo básico es dar las garantías de que los derechos de los adolescentes no sean vulnerados y que se llevan adelante las medidas socioeducativas para que puedan reeducarse y volver a la sociedad entendiendo que el delito no es un camino válido. Para todo lo que me vas a preguntar, la base es esa. Si todos tomáramos conciencia y respetáramos eso, nada de lo que está sucediendo sucedería. Lamentablemente no somos todos iguales, no tenemos los mismos valores ni tenemos claro cuál es la función que venimos a cumplir. Y ahí es donde se empieza a distorsionar todo. Esta es una institución que tiene una cultura y vicios bastante perversos, la política está demasiado metida y le está haciendo mal, los sindicatos quieren cogobernar, que tampoco corresponde. Estoy entre indignada y triste por lo que está pasando.

    —¿Qué piensa que está pasando en Inisa?

    —Eso que digo, no se está teniendo claro qué es lo que vinimos a hacer.

    —¿Y en qué lo ve?

    —En todo, en los manejos, en el defender intereses que no son los correctos. Los vicios. El querer acceder a un poder que no corresponde. Hay paradigmas que no son fáciles de deconstruir. Acá hay temas de poder mezclados con paradigmas establecidos. Habría que tener un código de ética interno, porque todo el tiempo es como una batalla. Tener orden y poner orden es la base para poder funcionar y hay resistencia a eso.

    —¿Hay un trasfondo ideológico?

    —Seguramente también. Porque como soy de Cabildo hay un trasfondo político. Yo represento un partido al que se le ha intentado poner en un lugar que no tiene, porque se ha demostrado que no es así. No somos antidemocráticos, no tenemos la bota arriba y todas esas cosas que se dicen. No es así y no condice con esa etiqueta que se nos ha querido colocar solo porque (el líder de Cabildo, Guido) Manini es militar. En este tiempo se ha demostrado que no es así. Y sé que esta institución se creó junto con el Mides (Ministerio de Desarrollo Social) en el gobierno anterior y tiene otra ideología. Pero a mí eso no me condiciona.

    —Me refiero a que en el directorio pueda haber visiones diferentes sobre qué hacer con los jóvenes, no ideológico-partidario.

    —Bueno, yo entiendo que cada una tiene intereses distintos. Te dije los míos. Quizá alguna de ellas ha venido a hacer otra cosa, pero que lo digan ellas. Yo tampoco tengo compromisos, porque mi partido es un partido nuevo y eso está bueno porque soy más libre. No tengo nada del pasado. Acá no hubo directores ni una gestión anterior de Cabildo, cosas que pueden estar mezclándose.

    —¿Siente que en las directoras del Partido Nacional y del Frente Amplio está esa cuestión de “deber favores”?

    —Eso tenés que preguntárselo a ellas. En estos días he reflexionado mucho y creo que todo se resume a lo que dije al principio.

    —Usted puso énfasis en tener ética y no doble moral. ¿A qué se refiere?

    —La gente está cansada de los dobles discursos. De la mentira. Por ejemplo, ayer me llegó de Servicio Civil que la contratación de Sandra Mérida es totalmente regular. Hace unos meses el sindicato fue al Parlamento y me acusaron de que yo había contratado de forma irregular, en varios programas diciendo que yo había entrado gente por la ventana, que mi gestión es muy buena pero hacía cosas irregulares. El gremio fue al Parlamento a acusarme de algo que no es verdad. Entonces, la mentira, las deslealtades… Yo tengo mucho respeto por el otro y se los dije desde el primer día que los escucharía, algunas cosas se podrían hacer, otras no. Y así fue hasta que empecé a ver que sistemáticamente eran ataques a mi persona. Fijate los comunicados de los últimos meses. Todo el tiempo son ataques a mi persona, la última ya a un nivel de “De Olivera andate”. El respeto es algo muy importante, entonces, cuando se pierde ese respeto, no está bueno.

    —¿Siente que “se volaron los puentes” con el sindicato?

    —Yo no vuelo los puentes con nadie. Lo que pasa es que si siempre soy abierta, te recibo con mi mejor espíritu y mi mejor voluntad y de golpe y sin decirme nada vos vas y hacés ese tipo de cosas una y otra vez... Me parece fuera de lugar y muy desleal. Y yo con desleales… Los que volaron los puentes en todo caso fueron ellos, porque yo en ningún momento los ataqué. Ellos ejercen presión para cogobernar y eso quedó demostrado. Se votó una moción por mayoría simple para un cambio en la dirección de Jurídica, el gremio vino a hablar con la doctora (Andrea) Venosa y al siguiente directorio la directora votó ir para atrás con su decisión. ¿Los estamos dejando cogobernar?

    —¿Esa decisión de Venosa fue a raíz de la presión del sindicato?

    —Eso fue así. Tuvimos un directorio un martes, la votamos, hubo una extraordinaria el viernes y ahí ella dijo que iba a rever la postura y que prefería dejarlo en stand by. Fue después de que tuvo una reunión con el gremio. Era bastante claro.

    —¿Cuáles son los “vicios perversos” que usted vio?

    —Los sistemas de encierro generan algunos poderes, los adolescentes viven 365 días en un mismo entorno donde hay jerarquías, hay corrupción que se trata de minimizar pero que existe. Y ahí se generan poderes (con) ese manejo de información; y de alguna forma estamos en un sistema que es delictivo porque los adolescentes están en conflicto con la ley. Y está la gente que no tiene clara su vocación de servicio, los estatutos de poder… Que intentamos combatir. En el último directorio propuse que los jóvenes vuelvan a un sistema de delegados donde ellos puedan de forma confidencial denunciar lo que les pasa. Se abrió una casilla de denuncias por mail para cualquier funcionario que quiera hacer también.

    Concentración de trabajadores del Inau e Inisa. Foto: Pablo Vignali / adhocFOTOS

    —¿Hay casos de corrupción en Inisa?

    —Si vos ves que un joven en alguna requisa tiene sustancias, tiene puntas y celulares, por algún lado entra. Tampoco tenemos un sistema de revisorías muy fuerte porque solo tenemos jueves, viernes, sábado y domingo, que son los días de visita. Por eso llevé al directorio la propuesta de hacer revisorías móviles, donde un equipo de seguridad que un día en horario sin aviso llega a la puerta de un centro a hacer controles.

    —¿El sindicato quiere “cogobernar?

    —Lo vi en esto. Dicen que no defendían encargaturas y ahora lo hacen. O sea, no dejan hacer los cambios que el directorio entiende por mayoría simple.

    —¿A qué refiere con que la política está “demasiado metida”?

    —Sí, está todo politizado. No sé por qué. Porque es así la institución o porque lo generan. No soy la persona indicada para hablar de ese tema, sí que lo veo porque no hay personas de Cabildo Abierto que estuvieran acá. Quizá el resto sí tiene. Es la verdad. Y se ve en el manejo, en el amiguismo. Hay mucha familia. Acá hay muchos primos, hermanos, matrimonios, hijos. Es impresionante el nepotismo que hay. Es increíble.

    —¿Lo denunció o piensa hacerlo?

    —Creo que es público eso. Es la realidad del Inisa que heredamos.

    —¿Cómo describiría el relacionamiento que tiene con las directoras Venosa y Etcheverry?

    —Por mi parte, siempre de mucho respeto. Por mi parte. Hoy en día se comparte el directorio y las reuniones y actividades, donde trato de estar en todas las que puedo.

    —¿Puede funcionar la coalición de gobierno en el Inisa?

    —Ese tema sí está en la órbita política. Está planteado hace tiempo. Entre Manini y el presidente de la República. A mí me parece que sería mucho más positivo si fuera de otra manera, pero no se ha conseguido, lamentablemente.

    —Legisladores de Cabildo dicen que para destrabar la situación Etcheverry debe renunciar.

    —Sí, nosotros tuvimos conversaciones con (el extitular del Mides Pablo) Bartol, con (el actual ministro Martín) Lema, con el secretario de Presidencia, tuvimos un monitoreo unos meses del Mides. Ellos están en perfecto conocimiento de la situación.

    —¿Y por qué no se toman medidas?

    —No lo sé. Esa respuesta no la tengo yo.

    Información Nacional
    2021-12-01T19:58:00

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