Era sabido que arriba del estrado no estarían dos figuras de perfil alto dentro del sindicalismo como la secretaria general de la Asociación de Empleados y Obreros Municipales (Adeom), Valeria Ripoll, y el de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE), Joselo López. Fueron los más buscados entre el público por los fotógrafos y camarógrafos. También era esperable que el año electoral le diera a la jornada un tono particular, y ahí estuvieron los cuatro precandidatos presidenciales del Frente Amplio. Mario Bergara, Carolina Cosse, y Daniel Martínez lo siguieron desde la primera fila. Los dos favoritos no dudaron incluso en ponerse el gorro azul del PIT-CNT para cubrirse del sol otoñal que se hacía sentir. Óscar Andrade se mezcló entre la gente y se tomó decenas de fotos con militantes.
Totalmente inadvertida pasó, en contraposición, la figura enorme de un dirigente sindical brasileño, pese a que estaba arriba del estrado y bien en el centro. Rafael Freire es dirigente de la Central Única de Trabajadores de Brasil y fue electo en febrero como secretario general de la Confederación Sindical de Trabajadores de las Américas, que desde ese mismo mes tiene su sede en Montevideo.
Su presencia recién se hizo notoria cuando el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, lo nombró y, a través de ese saludo, introdujo el bloque más político de su discurso.
“Confieso que Bolsonaro me da más miedo que el Cuco”, dijo Pereira y leyó algunas frases del presidente brasileño. Luego hizo un balance de sus políticas: “Congelamiento de las políticas sociales, recortes del presupuesto educativo, reforma laboral, ataques a la negociación colectiva”.
Pereira ironizó sobre la “casualidad” de que el juez que determinó el encarcelamiento de Lula haya sido designado ministro de Justicia de Jair Bolsonaro. Remarcó que no hay “una sola prueba” que demuestre un delito de Lula y reclamó su libertad.
“Acá lo tenemos que mirar con profunda preocupación. Porque no tendremos Bolsonaros en Uruguay, pero no hay que dejar que se creen”.
Así cerró el apartado brasileño y abrió el argentino. “No sé qué dirán los que apoyaron a Macri y a su neoliberalismo”, empezó. Esta vez hizo el balance en cifras: 30,3% de pobreza, 7% de indigencia, 45% de inflación.
“Hay que pensar mucho y reflexionar mucho lo que está pasando en Argentina. Acá al neoliberalismo lo vamos a enfrentar desde el primer día. Si hay políticas neoliberales, privatizadoras y desreguladoras, las vamos a enfrentar desde el primer día y desde la primera hora”, dijo.
Ese bloque político lo cerró con una referencia a la situación de Venezuela. “A ningún militante sindical le gusta ver que una tanqueta pasa por arriba de trabajadores o de quien esté ahí. No nos gusta, no lo justificamos, no lo vemos bien. Entiendo la defensa de las causas, pero tiene que ir siempre atada a la defensa de los derechos humanos. La mejor causa que violente derechos humanos es una causa que empieza a tener defectos”, afirmó.
Impunidad y condesendencia
Como sucede cada año, antes de empezar la oratoria, la organización Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos dejó al pie del escenario los carteles con las fotos en blanco y negro de las víctimas. Esta vez sumaron un detalle más: apoyaron el cartel con la foto del tupamaro Roberto Gomensoro contra el atril, para que quedara visible durante todo el acto.
Con la confesión todavía fresca del coronel retirado José Nino Gavazzo sobre su asesinato ante un Tribunal de Honor militar, el tema de los derechos humanos fue uno de los más repetidos durante el acto del PIT-CNT.
La representante de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, Alba González, empezó su discurso respaldando la “medida ejemplar” adoptada por el presidente Tabaré Vázquez, pero luego hizo un quiebre crítico. Cuestionó la “falta de transparencia” con que se movieron en el tema todos los partidos que gobernaron desde 1985, “incluso el Frente Amplio”.
“La condescendencia de todo el sistema político fortaleció la impunidad”, afirmó.
Señaló su preocupación por las “declaraciones de generales avalando el golpe de Estado”. Para González, el episodio de Gavazzo dejó a la vista “cómo piensan las Fuerzas Armadas, qué valores tienen y cómo se siguen formando”.
Además, reclamó a los legisladores que respalden la decisión de Vázquez. “Estas siete destituciones no quieren decir nada si el Parlamento no las avala y todavía no está claro si lo avala”.
El tercer discurso del acto estuvo a cargo de dos representantes de la Intersocial Feminista, Milka Sorribas y Soledad González. En su intervención, las militantes pidieron un minuto de silencio por los femicidios, e hicieron hincapié en temas laborales como la brecha salarial (las mujeres cobran 24% menos) o el desempleo, que afecta 4% más a las mujeres. Reclamaron también más participación femenina en las negociaciones de Consejos de Salarios.
A la cara
La independencia del discurso del 1º de mayo fue uno de los elementos que puso en tela de juicio la corriente sindical En Lucha, de la que Ripoll y López son dos de los principales referentes, tras la decisión de que Pereira fuera el único orador. El presidente del PIT-CNT respondió a los cuestionamientos. Por ejemplo, recordó que en 14 años de gobierno el PIT-CNT le hizo 59 paros al Frente Amplio y dijo expresamente: “Acá no se va a escuchar un discurso oficialista ni opositor. Acá se va a escuchar la voz de los trabajadores”.
Los reclamos al gobierno fueron varios. Algunos sobre la situación general del país: atender la pobreza infantil, generar un plan de vivienda que revierta la situación inadmisible de 101.000 viviendas vacías, llegar al 6% del presupuesto para la educación, aumentar el salario mínimo hasta media línea de pobreza, profundizar la reforma de la salud, y crear un ámbito tripartito para contrarrestar la caída de 47.000 puestos de trabajo.
“No se animaron a gravar la riqueza. Y sin gravar la riqueza, cómo vamos a atender la pobreza”, criticó.
Otros reclamos apuntaron a conflictos sindicales puntuales, como el de Petrobras y los trabajadores del gas en huelga de hambre, o el de Adeom y la Intendencia de Montevideo por la limpieza. “Por si no quedó claro, si la Intendencia de Montevideo contrata rompehuelgas para hacer nuestro trabajo, el PIT-CNT va a hacer un paro. Y si los contratan dos veces, dos paros. Y Di Candia lo tiene que saber mirándolo a la cara. No es así que se resuelven los conflictos”, dijo Pereira.
En primera fila, el intendente Christian di Candia —que ya había estado incómodo, balbuceando las estrofas del himno La Internacional que parecía no saber— lo miró en silencio. A unos pocos asientos, el exintendente Daniel Martínez sonreía ante un comentario del senador blanco Álvaro Delgado.
Esos reclamos al gobierno no fueron suficientes para dirigentes sindicales de la corriente opositora En Lucha. Tanto Ripoll como López vieron poco énfasis en temas centrales como salario, empleo y salud.
Al veterano dirigente sindical de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida, Richard Read, le molestó todavía más la cadena nacional del PIT-CNT.
“Costó entender que era el PIT-CNT el que estaba dando el mensaje. Lamentable llegar a esto. Existimos como herramienta unitaria a base de la pluralidad e independencia del poder político y empresarial. Solo tengo tristeza y esperanza en cambiar este rumbo”, escribió en Twitter.
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