Desde 2020 es la variedad más usada y vuelve a ocupar este año casi 50% del área. “Está en un escalón superior de productividad, y junto a la siembra de más de 80% del área en octubre es un seguro de rendimiento”, afirmó el investigador del Programa de Mejoramiento Genético de Arroz del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Federico Molina. “No veo razones para pensar que el rendimiento vaya a bajar de 9.000 kilos por hectárea”, adelantó.
Los costos de producción son algo menores al año pasado, en el eje de US$ 2.150 por hectárea. Pero lamentablemente, a pesar de una perspectiva comercial tan favorable, el área del año pasado no podrá mantenerse. En el sureste de Uruguay los efectos de la sequía pasada se siguen notando. La intención de siembra original ha sido de 160.085 hectáreas, según ACA. Hasta el 20 de noviembre se había cubierto el 94% –unas 150.500 hectáreas– en fecha óptima y con buena humedad de suelo.
Las lluvias de los primeros días de noviembre interrumpieron las labores y generaron retrasos en el área que restaba por sembrar, indicó la ACA. Con la ventana de siembra ya muy acotada a variedades de ciclo corto, la siembra solo avanzaría un poco más si se registran lluvias abundantes en los próximos días, especialmente en Rocha.
En el sur de Rocha no se logró acumular el agua necesaria para el riego, particularmente porque el embalse de la represa de India Muerta llegó a octubre con solo 30% de su capacidad de almacenamiento. También en algunas zonas de Artigas, en la frontera con Brasil, las reservas de agua fueron insuficientes.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) proyectó para Uruguay 158.000 hectáreas sembradas, un rendimiento de 9.040 kilos por hectárea y 950.000 toneladas de exportación, que significaría una reducción frente a la cosecha pasada.
Si bien la vara de productividad sigue estando en los 9.000 kg/ha, después de tres años de clima influenciado por La Niña, que se tradujeron en altas temperaturas y amplia radiación solar, “es muy difícil esperar que tengamos niveles productivos similares a los años anteriores, dada que la oferta ambiental va a ser diferente”, dijo el presidente de ACA, Alfredo Lago.
Mercado demandante
La disponibilidad de arroz en el mundo se reducirá en 2024 y las cotizaciones serán más volátiles, según las previsiones del economista jefe del USDA, Seth Meyer, que intervino en la conferencia inaugural de la 20ª edición del Foro Global Agroalimentario, celebrado el 30 y 31 de octubre en Guadalajara, México.
Aunque el organismo estima que la producción mundial será de 518 millones de toneladas, récord histórico con un incremento de casi 1% respecto al año anterior, se espera un descenso de 4% en los volúmenes de comercio internacional. El factor clave es la prohibición indefinida de las exportaciones de India a partir de julio de este año para todas las variedades, excepto el grano largo de menor calidad (basmati). India concentra el 40% de la exportación mundial (más de 22 millones de toneladas en 2022) y de este mercado dependen para su abastecimiento al menos 40 países de Asia, África y Medio Oriente.
En Asia, donde se produce la mayor parte del arroz del mundo, El Niño es sinónimo de sequía. En India, el mayor productor mundial, la producción caerá hasta 8% en 2023-2024. Los incrementos en Estados Unidos, Australia y China no compensan el impacto de la salida de India del mercado comercial y los stocks globales alcanzarán su nivel más bajo desde 2018.

Esta preocupación aceleró la demanda. En tiempo récord Uruguay ya había concretado los negocios en setiembre para la venta del 95% del volumen exportable de este año, alrededor de 1,26 millones de toneladas dentro de una cosecha total de 1,4 millones de toneladas.
“El mercado está tirante”, afirmó O’Brien, “hay necesidad de arroz en la región, un déficit grande en Centroamérica, y Europa en los últimos dos o tres años fue un actor importantísimo en importación de arroz cargo”. En 2021 los países europeos importaron arroz uruguayo por US$ 95 millones (24% del total) y en 2022 por US$ 110 millones, el 22% de la facturación del sector exportador.
Los embarques se están moviendo con fluidez. Según la Dirección Nacional de Aduanas en octubre la salida de arroz se incrementó 86% en dólares y 57% en volumen respecto al mismo mes del año anterior: 115.000 toneladas por US$ 68,7 millones. El promedio de precio de exportación en octubre fue el más alto desde diciembre de 2008: US$ 594 por tonelada.
En los 12 meses móviles hasta octubre Uruguay exportó arroz por US$ 597 millones, superando los ingresos de US$ 418 millones por ventas de soja, muy reducidas tras el quebranto de una cosecha afectada por la sequía en la que se perdió entre 75% y 80% de la producción. Como referencia, en octubre de 2022 la soja llevaba facturados US$ 2.184 millones en 12 meses y el arroz US$ 496 millones.
Brasil complicado
El exceso de lluvias sigue complicando al principal productor de la región, el estado brasileño de Río Grande del Sur, que ya de por sí registra una baja estructural en el área del cereal mientras la soja le va ganando hectáreas.
De hecho, Brasil pasó a ser este año el primer importador de arroz de Uruguay y podría seguir siéndolo. Lleva compradas 260.000 toneladas hasta octubre, mientras que en todo 2022 sumó 188.000. Superó a México, que este año concentró las compras en Estados Unidos y redujo sensiblemente sus compras en Uruguay de 204.000 a 65.000 toneladas.
Según la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) la cosecha brasileña de 2022-2023 se redujo en 700.000 toneladas respecto al año anterior, lo que significó una caída de 7%.
Hasta el 9 de noviembre fue sembrado el 72% del área para la campaña 2023-2024 en Río Grande del Sur, prevista originalmente en 902.000 hectáreas, pero que podría verse reducida a unas 862.000 hectáreas por exceso de lluvias, y con un rendimiento previsto de 8.039 kilos por hectárea.
En Paraguay la situación es similar, con 80.000 hectáreas sembradas en situación de riesgo por las inundaciones, según datos del 21 de noviembre informados por la Federación Paraguaya de Productores de Arroz.
Empuje de precios
Brasil no cosechó tanto, exportó mucho y también compró en el exterior. El precio superó a principios de noviembre los US$ 23 por bolsa de 50 kilos de arroz cáscara –el mayor precio histórico– y el promedio del año superó los US$ 18. Operadores del mercado pronostican que “hasta US$ 25 no para”, teniendo en cuenta las dificultades que el cultivo sigue enfrentando por las lluvias excesivas en Brasil y Paraguay.
Esto genera una referencia de al menos US$ 15 para Uruguay. “Sería razonable de ahí para arriba, es lo que se espera para cuando se negocie el precio definitivo”, dijo un productor consultado.
El panorama de exportaciones firmes a un precio históricamente alto “permitiría tener un impacto en el precio de la zafra pasada, las aspiraciones que tiene la ACA son de un incremento sustancial”, subrayó el presidente de la gremial de productores arroceros, que en marzo definirá con los molinos el precio definitivo.
El precio provisorio es de US$ 13,50 por bolsa, acordado en junio pasado, el más alto en 15 años, muy por encima de los promedios habituales de US$ 10 a US$ 11. A su vez, Lago entiende que “esto va a tener impacto en el comercio de la zafra del arroz que estamos sembrando ahora. Hay cierto entusiasmo por la conformación de precio de la zafra 2023-2024”.
“El movimiento del dólar en el último mes está siendo beneficioso, igual estamos frente a un atraso cambiario y eso sigue siendo un efecto negativo”, sostuvo. “El tema de la competitividad sigue siendo un problema del sector arrocero uruguayo y de todos los sectores exportadores”, dijo, señalando el impacto que genera a nivel industrial.
El año pasado el 50% de las exportaciones de arroz fueron en cáscara, sin el agregado de valor en el proceso industrial. La proporción de arroz blanqueado o semiblanqueado se ha derrumbado en los últimos cinco años. Hasta 2019 representaba al menos el 70% del arroz exportado. Desde entonces ha caído casi 10% cada año, y actualmente se sitúa en 45%.
En los últimos 12 meses Uruguay exportó 1,137 millones de toneladas de arroz, de las cuales 501.000 fueron de arroz industrializado, que representó el 44% del volumen y 51% del valor.
Cambios en el contrato
Arroceros y molinos acordaron en las últimas semanas cambios en la política de precios del convenio que mantienen. Los productores podrán manejar el 20% de la producción que remiten a cada una de las industrias de variedades no especiales de arroz, en una especie de mercado spot (disponible). Habrá un precio quincenal por parte de las industrias y el productor podrá ir tomando posición con ese precio a la vista. “Es un plan piloto, por un año, lo vamos a rever el año que viene”, comentó Lago.
El sistema de precio convenio seguirá operando para el 80% de la producción, que termina de definirse posteriormente al ejercicio comercial, con el precio definitivo.
Se busca volver a atraer al sistema de convenio a productores independientes, que se han alejado en los últimos 10 años –entre el 8% y el 10% de los agricultores– para que este volumen adicional de arroz reingrese a la industria y contribuya a bajar los costos industriales. Esto se traduciría en una mejora para toda la cadena.
La gran ventaja que tiene el sector, remarcó Lago, es su eficiencia interna. “Somos buenos produciendo, en productividad, calidad y uso de insumos por tonelada de arroz producida; eso ha destacado al arroz”, enfatizó.
El endeudamiento de los productores se ha ido saneando. A partir de la zafra 2020-2021, se inició un proceso de recuperación del precio que trajo de la mano el inicio de un ciclo de rentabilidad positiva de los productores y la capacidad de enfrentar un endeudamiento generado anteriormente.
Uruguay alterna entre el cuarto y segundo lugar mundial en productividad de arroz, y está cada vez más cerca de los límites productivos del cultivo. La potencialidad alcanzable está entre 11.000 y 12.000 kilos por hectárea.
El país puede avanzar por su diferenciación en calidad y porque no usa eventos transgénicos, aunque “la falta de acuerdos comerciales nos limita bastante”, consideró Lago.