En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Pocos años después de su lanzamiento, la película La peor persona del mundo (2021), dirigida por el noruego Joachim Trier, sigue siendo una de las exploraciones por excelencia de las crisis de la generación millennial, gracias a su retrato de una búsqueda de identidad e intento de hallar un propósito en un mundo en cambio constante.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Desde entonces, otros protagonistas de películas del cine nórdico han sido inevitablemente medidos con Julie, interpretada por Renate Reinsve, y su viaje por la vida actual con sus relaciones amorosas. En el caso de Rakel, la protagonista de Ninjababy (2021), la comparación apenas le juega a su favor.
Presentada por la plataforma Mubi como “si la peor persona del mundo tuviera una hermana menor llena de tatuajes”, Ninjababy también indaga en los anhelos rebeldes de una mujer de la generación millennial. Y lo hace con humor irreverente y corazón palpable.
Bajo la dirección de Yngvild Sve Flikke, la película nos presenta a Rakel (Kristine Thorp), una joven que, tras abandonar su carrera en diseño gráfico y sumergirse en un bucle sin cesar de fiestas, drogas y sexo, se ve frente a frente con un embarazo inesperado y dos verdades asombrosas.
La primera es por el impacto inicial de la noticia. La segunda revelación es por el hecho de que ya ha transcurrido medio año desde el inicio de su gestación.
Aunque en última instancia la adopción se presenta como una opción viable dada su situación, que entiende como nada propicia para traer un ser al mundo, esa decisión comienza a verse influenciada por la llegada de Ninjababy, una personificación, animada y con una simpática fealdad de su futuro hijo o hija.
Ninjababy está basada en la novela gráfica El arte de caer, escrita e ilustrada por la autora islandesa Inga H. Sætre, y publicada en 2011. Como directora, Flikke quiso llevar la novela gráfica al cine por varias razones. Le gustó la historia y la forma en que abordaba un tema tan complejo como una maternidad inesperada, además del estilo visual de la novela gráfica y la oportunidad de hacer una película que intentara ser divertida y conmovedora en partes iguales.
“Es una historia sobre una mujer que se enfrenta a un embarazo imprevisto y tiene que tomar una decisión difícil, pero también es una historia sobre la amistad, el amor y la autoaceptación”, dijo al hablar de la novela gráfica original.
Como en el caso de Julie en La peor persona del mundo, Rakel comparte la falta de un propósito claro en su vida. El comienzo nos advierte de la naturaleza desenfrenada de la historia, y lo ilustra con un dibujo del plano del hogar compartido por la protagonista y su amiga. Este escenario no solo revela el caos que rodea a Rakel — con detalles como la incapacidad de llevar a la cocina un sándwich que ha estado descansando quién sabe cuántos días debajo de su cama — sino que también recalca un aspecto más significativo de su carácter: sus proyectos frustrados.
Aunque el filme no explora en detalle cómo Rakel llegó a este estado de limbo, se presenta un panorama en el que ese vacío existencial que atraviesa se llena mediante un ocio desbordante y relaciones con hombres tan efímeras como olvidadizas.
Es una película repleta de emociones intensas, en particular con las relaciones personales que Rakel va modificando dentro de su entorno más cercano a medida que asume su embarazo. Por allí aparecerán un interés romántico en la forma de un profesor de artes marciales, el padre de la criatura apodado (y no es broma) Jesús Pito y también la media hermana de Rakel, quien enfrenta sus propios dilemas sobre la maternidad y quien se vuelve rápido en una posible solución si es que ella decide otorgarle a su hijo y convertirse, en secreto, en su tía y no en su madre.
Rakel puede resultar bastante antipática en ocasiones y, aunque sus desplantes no están arraigados en una cuestión clínica — como podría ser una depresión — hay un innegable y entretenido atractivo en observar su situación. La decisión de la novela y por lo tanto de la película, de que la protagonista pueda entablar un diálogo consigo misma gracias a la figura imaginaria de Ninjababy, la ubica en un juego de espejos que revela rápidamente la complejidad de su ser, más allá de las cualidades juerguistas con las que suele identificarse o de las que se arrepiente una y otra vez.
A diferencia de la forma en que comúnmente se nos presenta a la ciudad de Oslo con sus deslumbrantes escenarios y su cuidada arquitectura, Ninjababy rehúye de ese esplendor. Por el contrario, el uso de locaciones se aleja del aspecto prístino con el que se suele describir al urbanismo noruego. En cambio, los interiores se presentan más bien plagados de oscuridad, poblados probablemente por muebles más accesibles y propios de la respuesta noruega a Ikea.
Es en estos espacios, ya sea el apartamento de Rakel o el hospital donde se realizan algunos estudios, donde la película establece una dinámica efectiva. En estas escenas, los personajes gravitan hacia Rakel. La comedia, y luego el drama, se construye a través de la anticipación de sus reacciones o simplemente de sus exabruptos, que pueden provocar risas e incluso varios momentos de vergüenza ajena. Su personaje es uno de los puntos más destacados de Ninjababy, y su evolución en la historia, mucho más profunda que simplemente una crisis de nervios, uno de sus elementos más emocionantes.
El tono de la película, ácido por momentos, agridulce por otros, se ve respaldado en un elenco muy sólido. La presencia de los dibujos de Rakel, ya sea en su imaginación o los que pinta con sus manos, también contribuye a una impronta más punk a la historia, algo que le queda como anillo al dedo.
Ninjababy ofrece un punto de vista sincero y complejo sobre la vida y la maternidad. Su capacidad para equilibrar lo grotesco y lo creativo es notorio y hace que se sienta muy auténtica. La película elude los clichés convencionales alrededor de otras historias sobre embarazos no deseados y no tiene miedo en incomodar con animaciones tan grotescas como memorables. Es su forma de desafiar la idea de que ciertos temas deben ser tratados de manera seria y pesada.
La química entre los personajes y las relaciones entrelazadas se convierten en elementos clave para acercar la película al territorio de las comedias románticas. Y está lejos de ser una historia más que discute el aborto. Su forma de explorar las complejidades de la vida y el embarazo, incluso en una sociedad privilegiada, rompe con la noción de una narrativa trillada y se vuelve un verdadero hallazgo.