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    martes 04 de junio de 2024

    El sindicato del taxi quiere que la formación en género sea requisito para sacar o renovar la libreta

    Distintos gremios del transporte desarrollan líneas de trabajo para combatir situaciones de violencia, acoso y abuso que sufren pasajeras y trabajadoras

    Años atrás el Sindicato Único de la Construcción y Anexos (Sunca) inició un trabajo interno para concientizar a los trabajadores del sector sobre la violencia que implicaba el acoso callejero hacia las mujeres y para erradicar esa práctica. Fue en 2016. El desencadenante fue una situación que vivió una periodista: mientras cubría un paro sufrió el acoso de algunos trabajadores y vio cómo tenían actitudes similares con otras mujeres que pasaban por allí. Al hacer público el episodio, el Sunca le pidió disculpas y, en asamblea, decidió empezar a trabajar para combatir el fenómeno. “No te hagas el coso, el acoso es violencia”, “Seamos más dignos, el acoso es violencia”, “El acoso es violencia, luchemos por erradicarla”, fueron algunas de las consignas en las que se basó la campaña.

    Los sindicatos del transporte recorren un camino similar desde hace un tiempo. Este sector suele ser objeto de denuncias de mujeres por situaciones de violencia que viven.

    A principios de mayo, la denuncia de abuso de una pasajera sacudió en particular al sector del taxi: el conductor que la llevaba la obligó a practicarle sexo oral. El sindicato del taxi (Suatt) se expresó en respaldo de la usuaria. “Nos solidarizamos con la pasajera que vivió esta situación que caracterizamos de repudiable y rechazamos enérgicamente. No seremos cómplices de este tipo de conductas”, decía el comunicado.

    El sindicato explicaba en el texto que está abordando la problemática y que, junto con la Intendencia de Montevideo, identificaron la “necesidad de avanzar en políticas que apunten a combatir las situaciones de abuso y acoso en el sector”, de crear protocolos y aplicarlos “de forma urgente”.

    “Nos sentimos en el deber y la obligación de reclamar, construir y conquistar las condiciones en el sector para que tanto una trabajadora se pueda desenvolver laboralmente como las usuarias del taxímetro sentirse seguras de viajar en un ambiente sano”, añadía.

    Carlos Silva, secretario general del Suatt, contó a Búsqueda que desde hace algunos años trabajan en la concientización y la sensibilización sobre las situaciones de abuso y acoso en el transporte. Ahora, dijo, están prontos para dar un paso más allá y convertir esa conciencia en “políticas concretas”.

    Una de las líneas de trabajo más avanzadas que tienen es en conjunto con la Intendencia de Montevideo. En coordinación con la Dirección de Movilidad y con el área de género de la comuna están diseñando iniciativas educativas. La intendencia ya tiene experiencias de talleres vinculados a temas de violencia de género y están discutiendo los posibles contenidos de uno particular para el sector del taxi.

    El Suatt pretende que la participación en estos talleres no sea opcional. Silva dijo que propusieron que esos conocimientos sean parte de los requisitos para “renovar la libreta o sacar la libreta profesional por primera vez”.

    Esta aspiración tiene una dificultad normativa. Existe un manual nacional del conductor y para incluir modificaciones se deben votar en el Congreso de Intendentes. Silva dijo que están “buscando una forma de que Montevideo pueda sortear esa limitación”. Para el dirigente los talleres deberían comenzar a impartirse en el segundo semestre de este año. “Creemos que es urgente”, afirmó.

    Para el Suatt las iniciativas sobre violencia de género deben abordar el trato con las pasajeras pero también las situaciones que viven las trabajadoras del sector. Según contó Silva, la participación femenina va en ascenso en el rubro. Tradicionalmente hubo mujeres operadoras, telefonistas y lavadoras. Ahora es notorio el aumento de conductoras. Estas trabajadoras muchas veces se ven expuestas a situaciones de violencia con compañeros, usuarios y patrones. Las líneas de trabajo que se recorran deben procurar su “tranquilidad”, dijo Silva. Para los casos que involucran a los patrones, aspiran a la creación de protocolos a través de los Consejos de Salarios.

    En su interna el sindicato también tomó algunas otras medidas. Entre ellas, a partir de la última elección, definió que es obligatoria la formación en género para los integrantes de la directiva.

    “No lo veíamos”

    La Asociación Sindical de Cooperativistas y Obreros del Transporte (Ascot) y la Unión Nacional de Obreros y Trabajadores del Transporte (Unott) también trabajan desde hace algunos años temas de género. Miguel Marrero, integrante de las directivas de las dos organizaciones, recordó que uno de los primeros mojones fue una serie de talleres sobre violencia de género y acoso en conjunto con el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), tras varias denuncias de situaciones de ese tipo en el sector.

    En los últimos 20 años la presencia de trabajadoras en el transporte colectivo comenzó a ampliarse. “Los que estamos hace años sabemos cuánto costó que eso pasara”, dijo Marrero. En las cooperativas que trabajan en Montevideo hoy las conductoras son un 15%. Ese cambio empezó a abrir la puerta a modificar también prácticas instaladas y a mejorar el ambiente laboral.

    Además del trabajo con el Inefop, los sindicatos llevaron adelante un proyecto con la Intendencia de Montevideo que desembocó en la creación de protocolos de actuación y de denuncia de situaciones de violencia y acoso. Para Marrero esto permitió tener un marco y un punto de partida: “Ante estas situaciones, nos paramos acá”.

    Por un lado, el trabajo que vienen desarrollando busca concientizar a los trabajadores sobre el relacionamiento con los pasajeros, en particular con las mujeres. “A veces con las pasajeras no teníamos la mejor relación”, reconoció. En términos generales, sostuvo que han abordado la importancia de cuidar el “modo de relacionamiento, de mantener el respeto, de entender que hay diferentes sensibilidades”. “Nosotros naturalizamos un montón de actitudes que no son sanas”, dijo.

    Por otro lado, hay otro universo todavía más complejo, que es el de las situaciones que se generan entre pasajeros. En esa dimensión, Marrero dijo que las mujeres jóvenes y las adolescentes son las que tradicionalmente se ven más expuestas a situaciones de violencia de parte de otros pasajeros.

    “Arriba de los ómnibus pasaban y pasan cosas que no tendrían que ser así. Lo primero que hay que hacer es darte cuenta de que hay un problema. Cómo se relacionaba alguna gente con las adolescentes es muy grave. Y nosotros no lo veíamos o no lo queríamos ver: tocar a las gurisas, decirles cualquier cosa. Antes eso era un problema solamente de la víctima. Ahora tratamos de que sea también un problema de los demás”, relató.

    El principal cambio que Marrero considera que han hecho es ver en esas situaciones un asunto grave. Y tener un marco de actuación: parar el ómnibus y hacer la denuncia.

    En paralelo, han dado pasos para mejorar las condiciones de trabajo de las mujeres del sector, por ejemplo, implementando mecanismos para que sea aplicable el medio horario posembarazo. Como en otros ámbitos políticos, también tuvieron discusiones de cuotas de representación femenina. En este caso, definieron que en las mesas directivas de Ascot y Unott debe haber al menos una mujer.

    En el último año, ambas organizaciones decidieron dar un paso más en el cambio cultural y empezar a organizar talleres internos con un psicólogo especializado en temas de género. El jueves 9 de mayo convocaron a una charla llamada Masculinidades y vínculos saludables en los ambientes cotidianos que habitamos.

    El psicólogo Fernando Rodríguez Añón fue quien estuvo a cargo del taller. Según contó a Búsqueda, en estas instancias suelen ponerse en común algunas definiciones teóricas “muy puntuales” y aterrizarlas pronto a ejemplos cotidianos que proponen los participantes. Intenta sacar estas experiencias del terreno estrictamente personal para analizar cómo patrones similares se reproducen en otras situaciones.

    Rodríguez fue trabajador del transporte. Trabajó en Cutcsa entre los 23 y los 35 años. Después de eso se recibió de psicólogo y se especializó en temas de género con enfoque en masculinidades. Hoy es docente de la Facultad de Psicología e integrante del Programa de Género, Sexualidad y Salud Reproductiva. En junio liderará un nuevo taller con los sindicatos del transporte.

    Estas instancias no apuntan a decirles a los participantes lo que “hay que hacer” sino a “problematizar”. Uno de los principales cometidos, explicó, es que quienes asisten se den cuenta de que “hay actitudes que se pueden tomar para favorecer ambientes saludables”. También romper con la cultura de no “involucrarse” ante situaciones problemáticas. “A veces decimos ‘mirá qué locura lo que hizo aquella persona’ y no nos damos cuenta de que también es un problema nuestro”, dijo.

    Información Nacional
    2024-05-22T20:36:00