• Cotizaciones
    martes 03 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Entre la “hipocresía” del Estado y una “nueva era” más tolerante, la situación actual de la laicidad divide a políticos y religiosos

    Un Uruguay laico. Un concepto que en los últimos meses se ha debatido con intensidad en ámbitos políticos y sociales. Aunque la laicidad del Estado uruguayo se estableció constitucionalmente en 1917, sigue siendo motivo de polémica y diferencias interpretativas en la actualidad.

    “Todos los cultos religiosos son libres en el Uruguay. El Estado no sostiene religión alguna. Reconoce a la Iglesia Católica el dominio de todos los templos que hayan sido total o parcialmente construidos con fondos del Erario Nacional, exceptuándose solo las capillas destinadas al servicio de asilos, hospitales, cárceles u otros establecimientos públicos. Declara, asimismo, exentos de toda clase de impuestos a los templos consagrados al culto de las diversas religiones”, dice la Constitución. Pero las interpretaciones de ese texto han sido muy variadas.

    En setiembre de 2015 un grupo de organizaciones “en defensa del Estado laico” exigieron una rectificación a un grupo de diputados evangelistas que firmaron un compromiso para no votar leyes que fueran “en contra de la palabra de Dios”, informó Montevideo Portal.

    En febrero de este año, la propuesta de instalar la imagen de la Virgen María en la rambla de Montevideo generó un fuerte debate entre ediles, parlamentarios y organizaciones sociales, ya que muchos entendían que esa idea atentaba contra la laicidad de los espacios públicos.

    Al comenzar el período legislativo de 2016, el diputado colorado Fernando Amado protagonizó un nuevo episodio al negarse a votar para la presidencia de la Cámara de Diputados al representante blanco Gerardo Amarilla, argumentando que él sostiene que las “leyes de Dios” están por encima de las del país.

    “Santa misa”.

    Según un informe del Centro de Investigaciones del PEW Research, América Latina es la región con más cristianos en el mundo. En ese contexto, Uruguay es el país más laico del continente, con cerca de 40% de la población que dice no tener ninguna creencia religiosa. La diferencia del país con la región puede deberse a que fue uno de los primeros en separar la religión del Estado.

    A pesar de esas características, en Uruguay se sigue debatiendo sobre el concepto de laicidad. El episodio más reciente ocurrió el 15 de junio, cuando el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, debió comparecer ante la comisión de Constitución y Códigos de Diputados para explicar la celebración de una “Santa Misa” en honor al Ejército.

    El ministro fue citado por el diputado colorado Ope Pasquet, quien entiende que esa celebración, en la que participaron varios militares, así como la creación de un Departamento de Asuntos Religiosos en el Ejército, son casos de violación a la laicidad (ver Búsqueda Nº 1.871).

    Tanto Fernández Huidobro como el director general del Ministerio, Hernán Planchón, y el comandante en Jefe del Ejército (que participó en la misa y dio un discurso al finalizar el ritual) dijeron que en los hechos mencionados no hay una transgresión al principio de laicidad, porque “laicismo no significa prohibición de la práctica religiosa ni guerra a las religiones”.

    En las intervenciones de los diputados se manifestaron varias posturas sobre el tema. El nacionalista Rodrigo Goñi sostuvo que la separación de Iglesia y Estado “no prohíbe de ninguna manera una relación entre las instituciones”. Para Goñi sí se hubiera violado la laicidad si Manini Ríos no hubiese asistido al acto, porque hubiera constituido un “acto hostil” y de “antirreligiosidad” que la Constitución no ampara.

    “Entiendo que la laicidad (...) es una herramienta para que la libertad religiosa pueda ejercerse” señaló, y agregó que hoy hay un “nuevo concepto” de ese principio, “más pluralista, mas tolerante, más dialogante, que impulsa a los Estados a facilitar el ejercicio de los derechos, en especial el de libertad religiosa”.

    La diputada oficialista Susana Andrade dijo que si bien a su juicio lo que ocurrió no viola la laicidad, ese principio “no debe admitir hegemonías y tampoco predominancias, como de alguna forma se ha palpado que existen en el tratamiento que se le da a la religiosidad católica” dentro del Ejército.

    Darcy de los Santos (Frente Amplio) opinó que la participación de los militares en la misa forma parte del relacionamiento entre las instituciones, al igual que lo hacen los actos de la comunidad judía a la que asistieron “todos los presidentes”.

    Para el blanco Alejo Umpiérrez “laicismo no es lo mismo que laicidad” y muchas veces en el país “se ha tratado de imponer un pensamiento laicista, que es la negación del hecho religioso”. Sin embargo, para este caso concreto opinó que “no se actuó bien” y que “no fue correcto” realizar la misa.

    Hipocresía.

    Para el sociólogo Felipe Arocena la laicidad “intenta preservar la neutralidad del Estado ante todas las religiones”. La separación del Estado y la religión es la creación del Estado moderno, sostuvo. “No es una persecución religiosa sino que todos puedan expresar libremente su credo. La intervención estatal solo puede existir para evitar que una religión sea discriminada, tiene que garantizar que se expresen libremente”, dijo a Búsqueda.

    Arocena, que integra el Departamento de Sociología de la Universidad de la República, entiende que hay dos modelos predominantes para interpretar la laicidad: el francés y el canadiense.

    El primero “está teñido de cierto anticlericalismo” y aspira a que “no aparezca ninguna religión en el medio público”, algo que hasta hoy se observa en el país galo. El canadiense, en tanto, “adopta un principio que garantiza y reconoce la importancia de las personas a expresarse libremente en cualquier espacio público”.

    “También hay una gran discusión sobre si los países que se dicen laicos lo son realmente. Uruguay por ejemplo es un estado secular, pero sus principales feriados son católicos”, señaló. Para Arocena eso indica “cierta hipocresía”, porque el estado “laico y plural” tiene incorporadas “simbologías ligadas a una religión específica”.

    “Ninguneada”.

    Consultado sobre la laicidad y sus límites, el cardenal Daniel Sturla dijo a Búsqueda que “es obvio que hay interpretaciones” y eso “tiene que ver con nuestro particular proceso de secularización, que durante algunas décadas fue un tenaz intento de descristianizar el país”.

    “Hoy estamos en otro Uruguay que admite más naturalmente la expresión social de la dimensión religiosa. Quedan resabios de una mentalidad del pasado”, opinó.

    El cardenal entiende que hubo un cambio “francamente positivo” del concepto de laicidad y que con la conformación del Frente Amplio “se supera una postura antirreligiosa o al menos anti-Iglesia que algunos partidos de izquierda tuvieron”.

    “La Iglesia en el Uruguay es pobre y libre”, afirmó. “No reclama privilegios pero tampoco quiere ser ‘ninguneada’ ni en el presente ni en el relato de nuestra historia”.

    // Leer el objeto desde localStorage