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    miércoles 12 de junio de 2024
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    Estados Unidos podría tener récord de producción de soja según las primeras proyecciones del USDA

    El organismo prevé bajas de precios respecto a la zafra pasada: 7% en maíz, 11% en soja, 17% en trigo y 9% en arroz; para Uruguay se espera productividad alta o muy alta y márgenes bajos, similar a lo que ocurrió en invierno

    Las primeras proyecciones para la campaña agrícola 2024-2025, determinante para los precios internacionales de algunos granos como la soja, están sobre la mesa. Las estimaciones presentadas por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), basadas en modelos económicos, muestran un escenario inicial bajista, con menores precios que la campaña pasada y márgenes más ajustados.

    También en Estados Unidos los costos bajan levemente, lo que no evitaría una zafra de márgenes ajustados, como en todo el mundo, por una demanda estable y una producción que ha subido marcadamente en el Mercosur.

    Del mismo modo, se espera que la producción de soja sea récord el próximo año en Estados Unidos, donde se sembrará más área de la oleaginosa y menos maíz y trigo. Considerando condiciones climáticas normales, los tres mercados deberían mantenerse bien abastecidos.

    El área de soja llegaría a 35,4 millones de hectáreas, con un incremento de 4,7% frente al ciclo anterior. Y si el rendimiento sigue la tendencia de aumento y suma 100 kilos por hectárea (kg/ha) en relación al año pasado, Estados Unidos lograría una producción récord de 122,6 millones de toneladas, casi 10 millones más que en la zafra anterior. El rendimiento se proyecta en 3.500 kg/ha.

    Las reservas pasarían de 8,5 a 11,8 millones de toneladas. El precio al productor tendría, según el USDA, un descenso de 11% respecto a la zafra pasada, con una baja de 7% en maíz, 11% en soja, 17% en trigo y 9% en arroz. Aunque el escenario no es estrictamente extrapolable a la situación de Uruguay en los cereales, sí ratifica un panorama muy calmo en el mercado sojero.

    Este es un dato preliminar, en un mercado que desde mediados de diciembre hasta marzo vio bajar los precios durante 10 semanas seguidas. En la Bolsa de Chicago la cotización de la tonelada de soja para entrega en julio se desbarrancó de US$ 490 a US$ 420, desde diciembre a fines de febrero sumó 11 semanas consecutivas en baja, y recién en las últimas semanas intenta una recuperación de US$ 420 a US$ 430.

    El aumento de la producción enfrenta un estancamiento en la demanda, aunque hubo una noticia favorable el viernes 8 de marzo en el informe mensual del USDA, que subió la proyección de importación de China de 102 a 105 millones de toneladas.

    Pero la persistencia de una producción en Brasil de más de 150 millones y a el récord proyectado para la cosecha estadounidense, marcan que el mercado depende de alguna disrupción climática para tener un repunte importante.

    En Uruguay la soja al productor cotiza en referencia a Chicago, a la que se descuenta una prima de precios que el año pasado se ensanchó de una manera importante, entre otros factores por la abundante oferta brasileña. Ese es otro factor de incertidumbre de cara a la próxima zafra.

    Esto llevó a que en Uruguay los precios al productor cayeran de US$ 440 al momento de proyectar el cultivo en la siembra, hasta US$ 375 por tonelada en el presente. Los márgenes se achican, fortaleciendo la dependencia de la buena productividad. Las lluvias permitieron proyectar para Uruguay un rendimiento de unos 2.600 kg/ha, por encima del promedio de la última década.

    Al precio actual –con muy poca soja vendida en comparación con años anteriores– el rendimiento de equilibrio (sin renta) estaría por encima de 2.000 kg/ha de acuerdo con los costos calculados en agosto por la Sociedad Fomento de Colonia Valdense (Sofoval).

    Aunque globalmente se espera un leve crecimiento en la demanda, tanto para exportación como para molienda, la proyección de stocks alcanzaría los 11,8 millones de toneladas frente a los 8,57 millones anteriores. La relación stocks-consumo en Estados Unidos llegaría a 9,9%, contra el 7,6% de 2023-2024. Aunque no es exageradamente elevada, es la más alta desde 2019-2020.

    El precio al productor estadounidense fue proyectado en US$ 411 por tonelada, frente a los US$ 465 de promedio que obtuvo en la cosecha pasada, y los US$ 521,8 por tonelada de 2022-2023.

    En esta zafra la productividad disimulará los problemas de competitividad en Argentina, Uruguay e incluso en Brasil, que ha sido una verdadera locomotora de aumento de área y producción. Los productores empiezan a advertir que con estos precios las cuentas ya no cierran.

    Menos área y más stock de maíz

    La contracara del aumento del área sojera es la caída del maíz. El costo de una hectárea es mucho más alto que el de la soja, por lo que en un contexto de precios bajos en el cereal los productores estadounidenses reducen la siembra.

    Pero aún con menos superficie plantada, los muy altos rendimientos permiten que Estados Unidos siga bien abastecido, por lo que los precios del cereal no tienen una perspectiva de mejora.

    La reducción de la producción de maíz era esperable en un mercado con precios sumergidos –los más bajos desde 2020–, y ocurre después de un año de volumen récord, por lo que no va a incidir mucho en el mapa internacional, teniendo en cuenta que la producción en Sudamérica va a ser abundante.

    El área proyectada por el USDA sería de 36,8 millones, marcando un descenso de 3,8% en relación con la temporada pasada. Básicamente, el maíz pierde los 1,7 millones de hectáreas que ganará la soja.

    Aún con menos superficie, el rendimiento esperado –que podría superar el récord de 11.130 kg/ha de la cosecha pasada– permitiría una producción de 382 millones de toneladas, 8 millones menos que los de 390 millones del récord productivo del año pasado.

    En maíz, tanto Estados Unidos como el Mercosur estarán muy bien abastecidos. El stock estadounidense sigue creciendo a 64,3 millones de toneladas frente a los 55,2 millones del cierre del ciclo actual. Las reservas proyectadas son las más altas en 20 años. La relación stock-consumo llegaría a 17% contra el 15% de 2023-2024, y sería la más alta en 19 años.

    El precio proyectado por el USDA para el maíz en 2024-2025 promediaría los US$ 173,2 por tonelada, frente a US$ 181,1 por tonelada en el ciclo actual, y lejos por debajo de los US$ 257,5 por tonelada de la campaña 2022-2023.

    Con la presión de la cosecha en este momento en Uruguay, los precios se ubican aún por debajo de esa referencia, en torno de US$ 160 por tonelada. La cosecha ya comenzó y los muy buenos rendimientos, típicos de un año Niño, permiten que se llegue a un margen. Pero con estos precios un año normal climáticamente o Niña, como podría ser la próxima primavera, generan grandes dudas respecto a los posibles márgenes.

    El trigo no escapa a la baja

    Aunque había logrado mantenerse más firme que la soja cuando se miran las cotizaciones para diciembre de este año en Chicago, el trigo no escapa a una lógica de precios moderados.

    En el último mes perdió US$ 22 por tonelada, desde US$ 232 a US$ 210. Se espera un repunte del rendimiento y las exportaciones de Estados Unidos deben competir con los muy bajos precios que está proponiendo Rusia en el mercado internacional.

    La proyección es bajista para el trigo, marcando mayores stocks, a pesar de que el área de siembra caería a 19,02 millones de hectáreas, 5,2% por debajo del ciclo actual.

    El rendimiento esperado por el USDA es mayor, y la superficie a cosechar sería más alta que la del año pasado, por lo que la producción alcanzaría los 51,7 millones de toneladas, por debajo de los 49,5 millones de 2023-2024.

    Los stocks finales para 2024-2025 llegarían a 20,9 millones de toneladas, un aumento de 17% respecto a los 17,9 millones de cierre de 2023-2024.

    En cuanto al precio, el USDA proyectó un promedio para el trigo 2024-2025 de US$ 220,5 por tonelada, muy por debajo de los US$ 264,5 del ciclo corriente y todavía más lejos de los US$ 324,4 de 2022-2023.

    Con estos números, la relación stocks-consumo para el trigo en Estados Unidos pasaría de 35% a 40%, y sería el más alto desde 2020-2021. Tras años en los que hubo una disponibilidad ajustada, el mercado vuelve a estar bien abastecido

    El arroz se salva de la caída

    A contramano del resto de los granos, el precio del arroz subió como la espuma desde que India, el principal productor y exportador mundial, restringió fuertemente la exportación en julio de 2023. En Brasil, la referencia para Uruguay, el valor de la bolsa de 50 kilos aumentó 53% en 2023. Los precios de exportación del arroz uruguayo saltaron de US$ 475 por tonelada en enero de 2023 a US$ 642 en el primer mes de 2024.

    Esta situación permitió a los productores acordar la semana pasada con los molinos arroceros el segundo mayor precio histórico: US$ 14,83 por bolsa. Es el valor más alto desde los US$ 16,41 de 2008, y la expectativa está puesta en que el ciclo alcista no se corte antes de que se haya comercializado la mayor parte del arroz de la cosecha actual, que volverá a ser productivamente muy buena, aunque menor a la del año pasado, pudiendo exportar alrededor de 1,3 millones de toneladas.

    Cuando India deje sin efecto las restricciones comerciales y vuelva al mercado, las referencias cambiarán rápidamente. Pero la temporada actual no parece que vaya a ser mejor para los arroceros de la India, ni de Vietnam y Tailandia, que enfrentan complejas condiciones climáticas, desde olas de calor hasta granizadas violentas.

    En Estados Unidos se recuperará la producción este año, después de una temporada de sequía que hizo subir los precios a niveles récord y que este año bajarían entre 7% y 8% según el USDA.

    Una vara que sube

    Con un dólar quieto en $ 39 y precios internacionales en baja, para los productores uruguayos la vara queda cada año más alta. Brasil capta cada vez una proporción mayor de las compras de China en soja y maíz, a precios que a Estados Unidos se le hacen cada vez más insostenibles.

    Por el momento los productores se concentrarán en las tareas de una cosecha que puede ser histórica en sus rendimientos. Aunque la productividad será alta o muy alta, los márgenes serán bajos o muy bajos. Similar a lo que sucedió con trigo y cebada: productividad récord y márgenes exiguos. Para la próxima zafra quedan grandes dudas planteadas si se confirma La Niña y los costos de Uruguay siguen tan altos.

    Agro
    2024-03-12T07:56:00