Enorme, moderno y con todas las ventanas cubiertas por cortinas corredizas; el parador Kibón Avanza se erige en uno de los puntos más codiciados de Montevideo, sin ofrecer ningún atractivo a quienes pasean por sus alrededores. Es uno de los tantos edificios emblemáticos de la capital uruguaya que ha visto afectada su actividad debido a la pandemia del Covid-19, que desde hace poco más de un año mantiene en vilo al sector cultural y de entretenimiento.
La situación de emergencia sanitaria tuvo un especial impacto en los emprendimientos de este tipo, sobre todo aquellos vinculados a la gastronomía y el ocio, que vieron mermada su actividad. Es por eso que muchos de ellos decidieron solicitar a la Intendencia de Montevideo (IM) la obtención de una bonificación y flexibilizaciones de ciertas contrapartidas, referidas a las concesiones en curso de locales municipales. Así lo confirmó a Búsqueda el director de Promoción Económica de la comuna, Carlos Varela.
“Las concesiones que manejamos desde la división, asociadas a restaurantes o actividades de esparcimiento, tienen una ecuación económica producto, por ejemplo, de los cubiertos vendidos, algo que obviamente mermó sustantivamente”, indicó. En esa línea, muchos titulares de las concesiones solicitaron ayudas a la comuna para seguir funcionando.
“La política de la administración en el sector ha sido implementar algunos beneficios, como prórrogas de vencimiento de tasas, el adicional mercantil y exoneraciones a futuro en tanto se mantenga la planilla de trabajadores. Que no sean beneficios genéricos sino focalizados”, agregó.
Y si bien en ese entonces la comuna anunció que tenía listos los pliegos para realizar un nuevo llamado, esto nunca llegó a concretarse. Por eso la comuna trabaja actualmente en una nueva actualización de las bases de la licitación con la intención de lanzarla en 2020.
“Estamos ahora elaborando los pliegos, haciendo algunas consultas, casi como un dataroom casero, viendo cómo está el mercado para largar una licitación”, indicó Varela. Es que las autoridades buscan planificar la iniciativa cuidadosamente, con el fin de evitar que el futuro llamado quede desierto “o se presenten siempre los mismos”.
En esa línea, aseguró que están “redefiniendo los destinos”, de forma de “abrir un poco más el abanico a la innovación y a que puedan venir otras propuestas distintas al restaurante o el salón de fiestas”. Para eso, ya definieron aquellos tipos de emprendimientos que “seguro” no quieren instalar en la zona y que, por tanto, no tienen previsto autorizar, como proyectos de hotelería o banca (casinos).
Según Varela, los pliegos anteriores estaban “muy dirigidos y enfocados en lo clásico”, directamente asociados a restaurantes y salones de fiestas, por lo que su intención es ajustar algunos detalles que permitan la instalación de otro tipo de alternativas comerciales o de desarrollo, que salgan de los esquemas habituales a los que se asocia este lugar. Es que a entender del jerarca, el mercado vinculado, por ejemplo, a fiestas, proyecta una recuperación muy lenta.
“¿Quién se involucra en un negocio de una actividad que está resentida y que tiene poca proyección de recuperación? Tenemos que analizar cuál es el costo/beneficio”, opinó.
Lo importante, para Varela, es analizar que la propuesta que se presenta tenga efectivamente un basamento de sustentabilidad económica, que muestre una proyección a futuro y un plan de negocios racional, de manera de evitar lo que sucedió con Afacor. Es que, según dijo, a la ciudad no le sirve ceder un bien de estas características “para experimentar a ver si funciona”.
“Deberá tener una lógica de funcionalidad, porque la ciudad pierde teniendo el lugar cerrado. No solo por el canon que deja de recibir, sino por no poder explotar un lugar como Kibón, ubicado en un punto estratégico con una de las vistas más hermosas de la ciudad”, indicó.
La IM ya comenzó a recibir consultas de interesados en la apertura de este futuro llamado. Una de las propuestas que llegó a la comuna, de manera informal, es la instalación de un mercado gastronómico que incorpore además la venta de frutas y verduras, similar a la actividad del Mercado Agrícola de Montevideo.
“Esta propuesta plantea un concepto de multiservicios, que ofrezca variedad al público”, dijo Varela. Además, añadió, puede ser un punto muy atractivo para el entorno de un poder adquisitivo alto, así como llamar la atención para el desembarco de otros proyectos. “También han propuesto discotecas, pero es algo que hoy no guarda relación con la realidad”, criticó.

Parador Kibón. Foto: Nicolás Garrido / Búsqueda
“Gigante dormido”
Otro de los edificios emblemáticos afectados por la pandemia es el Hotel Casino Carrasco, también conocido como Sofitel. Esta histórica construcción recuperada años atrás mantiene sus puertas cerradas desde el 13 de marzo de 2020, día en que se decretó la emergencia sanitaria en Uruguay.
“Para nosotros es una profunda depresión la situación del Sofitel, que en 2013 representó una gran inyección y un hito para nuestro sector. Sería terrible para Montevideo como destino y para el país que se perdiera y volviera a ser un gigante dormido”, dijo a Búsqueda el presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay, Francisco Rodríguez.
Si bien el hotel sigue cerrado hasta nuevo aviso y la mayoría de sus trabajadores se encuentran en seguro de paro, desde la IM confirmaron a Búsqueda que hasta el momento “no ha habido incumplimiento de contrato por parte del concesionario del hotel Casino Carrasco”.
“Estamos en una concesión vigente y no hay ni hubo ninguna situación de incumplimiento como para pensar en otro escenario”, aseguraron. Por tanto, el canon por el hotel y el casino, que cerró el 26 de marzo de este año, no ha dejado de abonarse.
Respecto al futuro del Sofitel, fuentes municipales informaron que no es algo que haya estado sobre la mesa, y que si bien se está lejos de un escenario ideal, las autoridades mantienen un diálogo fluido con los titulares del emprendimiento.
“La actividad del Sofitel está en suspenso, pero la expectativa es que pueda reabrir. Igualmente es muy difícil, porque su operativa hotelera permanente es el turista extranjero, no solo el regional. Y por lo menos hasta setiembre no parece que pueda ocurrir”, dijo Rodríguez.
Paralelamente, la IM trabaja en la elaboración de los pliegos para los diferentes paradores de la rambla de Pocitos, con el fin de “darle vida a la faja costera”, en un momento donde las actividades al aire libre son especialmente valoradas. Según Varela, la intención es la explotación comercial gastronómica y desde la IM esperan poder adjudicar la mayoría muy pronto.