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    Inac dejó “en suspenso” la instalación de cámaras de video en frigoríficos y la divulgación del indicador del ternero

    El presidente del Instituto, Federico Stanham, dijo que “no hay señales” de que el precio de exportación de carne “se desplome”

    Redactor Agro de Búsqueda

    El negocio de la carne, lejos de sufrir una caída en el valor de exportación, como lo registraron la soja y la leche, “está muy bien”, los productores y frigoríficos “están saneados” y con una situación patrimonial “interesante”; además, el ingreso promedio de exportación está entre U$S 3.800 y U$S 4.000 la tonelada y “no hay señales de que eso se desplome”, dijo a Campo el presidente del Instituto Nacional de Carnes (Inac), Federico Stanham.

    A pedido de gremiales de productores ganaderos, ese organismo decidió elaborar un indicador del precio del ternero. Pero los datos “no convencieron a nadie” y el Inac resolvió, “por ahora”, no divulgar una información que “en vez de aclarar capaz que confunde”, señaló.

    Stanham contó que tomó la decisión de dejar “en suspenso” la instalación de cámaras de video para el control en las plantas de faena, porque “no está clara la calidad de las imágenes” que graban debido al “movimiento” y la “humedad” del entorno.

    Respecto al acuerdo de precios para combatir la inflación, el titular del Inac afirmó:“No podemos fijarles o exigirles condiciones de precio a los privados”. “Si nos metemos en el negocio de los privados, seguramente no estaremos haciendo bien nuestro trabajo”, opinó.

    Lo que sigue es un resumen de la entrevista.

    —¿Qué avance logró respecto al tema de la discusión por el precio del ganado entre los productores y los empresarios de frigoríficos?

    —Un tema tan complejo precisa un análisis profundo, y lo que hemos hecho es generar un ámbito de estudio de los problemas, fuera de la junta directiva, con integración técnica y política de las gremiales de productores, de la industria frigorífica y del Inac. En los últimos dos meses y medio trabajamos en los problemas, no desde una óptica estrictamente de gestión política del Instituto, sino con una visión más de sector.

    Es un área interdisciplinaria fuera de la junta pero dentro del Inac.

    Hay que alinear distintos astros. A las gremiales, que representan los distintos intereses del sector, fuera de la discusión pesada de la junta. Para identificar limitantes, ver si hay algún lineamiento de acción para levantarlas y hacer propuestas concretas.

    Y los otros astros que hay que alinear también: que el Inac como ente técnico pueda comprender y escuchar a las gremiales y buscar áreas más compartidas en temas técnicos, específicamente en el sector industrial.

    Estamos terminando ese proceso, ya llevo seis meses de gestión y en este semestre el objetivo era avanzar en eso.

    —Luego de publicar el indicador de la relación entre el valor de exportación y el ganado gordo, el Inac quedó en divulgar otro vinculado al ternero. ¿Ese tema no se analizó en esta nueva instancia o decidió descartarlo?

    —El indicador que relaciona el novillo y la vaca con el valor de exportación se logró sacar relativamente rápido. Es bastante clara la relación entre esas dos variables y sirvió para mostrar, con otra visión, la problemática de cuánto llega al valor de la hacienda del valor de exportación de la carne bovina. Sin decir cuál debe ser el valor del ganado, eso muestra tendencias y complementa al novillo tipo, que es otra cosa.

    Era una necesidad muy firme que tenían las gremiales de productores. Si tuvo efecto o no en las negociaciones entre el ganadero y el frigorífico no lo sabemos, pero sí ayudó a cerrar un tema y a tener un dato creíble, que todos lo toman como una referencia.

    El indicador del ternero es mucho más complejo, ya lo sabíamos, y trabajamos en este tema. Pensábamos que para mayo o junio lo tendríamos claro.

    Ese tema sí se está trabajando en la junta, tratando de encontrar cómo reflejar esa relación. Es mucho más compleja porque el precio de exportación pasa por procesos productivos intermedios y que tienen tiempos diferentes, entre lo que lleva producir un ternero y exportar la carne.

    A lo que hemos llegado es que el tema no está suficientemente claro. Llegamos a algunos indicadores y los analizamos con las gremiales y el Ministerio de Ganadería (MGAP), pero no nos convencen.

    La Oficina de Programación y Política Agropecuaria nos ayudó a elaborar el indicador, Inac no tiene información propia del ternero, tiene que salir a buscarla, entonces nos pareció que es un tema en el que no deberíamos meternos.

    Para los precios de terneros hay dos fuentes, que son los datos de la Asociación de Consignatarios de Ganado y las pantallas de remates ganaderos. Nos parecía que buscar la información para el indicador del ternero no era competencia del Inac y lo hizo el MGAP.

    El análisis de los cruces de datos de carne bovina exportada con precios de ternero, pasando por el novillo, no dejó convencido a nadie sobre la conveniencia de utilizar esos indicadores. Porque no aclaran demasiado la situación y el tema todavía está en análisis. No se descartó.

    Por ahora decidimos no divulgar una información que en vez de aclarar capaz que confunde.

    —¿En esa otra instancia fuera de la junta qué temas han tratado?

    —Cómo coordinar mejor las propuestas de promoción de la carne uruguaya en el exterior, que técnicamente elabora el Inac con la visión que tienen las gremiales de empresas exportadoras.

    También en bienestar animal y en sustentabilidad del sector, que hay muchos impulsos para avanzar en esos temas, pero que pueden complejizar la operativa y ser perjudiciales para el sector. Ponerse muy exigente con esos temas, que van a ir viniendo, pero que tampoco hay que autoexigirse más allá de lo razonable.

    Se trabajó en la cadena, en construir confianza, en ver oportunidades de mejora del resultado general del negocio, y surgieron algunas iniciativas para trabajar en los próximos meses.

    —La posible modificación del reintegro de impuestos a las exportaciones de carne vacuna, planteada en años recientes por las gremiales de la industria frigorífica, se analizó recientemente o es un tema que está laudado?

    —En estos meses no se ha planteado el tema en la junta del Inac, como para hacer alguna gestión en el Poder Ejecutivo. Daría la imprensión de que es un tema laudado.

    —¿Qué pasó con el listado que hizo el Inac de tareas a realizar en el gobierno para mejorar el acceso de las exportaciones de carne uruguaya en los mercados?

    —El memorandum se presentó al MGAP y a la Cancillería.

    En la instancia de análisis fuera de la junta uno de los temas que se planteó fue la posibilidad de conformar un equipo de trabajo permanente de priorización y monitoreo del avance de estas gestiones de acceso a los mercados.

    —¿Qué planteó el Inac para mejorar el acceso a China y a Estados Unidos, que son los mercados más importantes para la carne bovina?

    —Quizá no sea bueno publicitar exactamente los detalles, pero el tema arancelario sobrevuela todas las propuestas.

    Cuando se abre un mercado y se establecen los aspectos sanitarios, hay veces en que algunos productos quedan excluidos. En el acuerdo santiario con China hay algunas menudencias que no están incluidas, por lo tanto hay dificultades para exportalas.

    Otro es que determinados cortes o subproductos cárnicos no tienen acceso a Israel por un problema de la trazabilidad del kosher (definición dada a la faena regida bajo las leyes judaicas).

    Esos son dos ejemplos, pero en muchos mercados hay aspectos de este tipo, que significan poner más productos en la canasta que hoy no están.

    El ingreso de la carne ovina con hueso a Estados Unidos (EEUU), a la Unión Europa y luego a Israel.

    —¿La posible apertura del mercado estadounidense para esa carne con hueso estará limitada al producto proveniente del compartimento ovino?

    —El avance concreto es que se cumple una etapa en la cual la autoridad sanitaria de EEUU considera que no hay riesgo respecto a la carne del compartimento. Y ahora debe hacer el llamado público sobre la apertura y luego esperar los resultados de eso.

    Se cumplió un paso y cuánto tiempo falta es difícil de saber, pero se va avanzando.

    Toda la gestión de apertura de ese mercado está basada en el compartimento ovino. Los que quieran ir pensando en acceder a EEUU con carne ovina con hueso van a tener que trabajar de una manera especial, con más complejidad, con un montón de cuidados y costos adicionales en la producción.

    —¿El acceso al compartimento dependerá solo del cumplimiento de esas exigencias sanitarias o también de la capacidad de lobby de la gremial que integre el productor?

    —No es así el tema. El compartimento ovino es un ensayo que se realiza en el campo experimental del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), en Cerro Colorado, Florida. Es totamente abierto y público, participan varias instituciones. Está en la etapa de investigación y de gestión sanitaria con EEUU, que implica la transferencia de tecnología a cargo del SUL y del Plan Agropecuario.

    El sistema de producción tradicional de ovinos no tiene futuro. Lo dicen esos organismos, el MGAP y el Inac. Hay que cambiar ese sistema si queremos aprovechar las oportunidades que nos da el mercado internacional. Esto es distinto y tenemos que aplicar cambios a la forma tradicional de trabajar, en la tecnología de manejo, en razas y cruzamientos, en cómo trabaja la mano de obra y otros.

    El rubro ovino está muy adaptado al pequeño productor, pero hay que trabajar distinto.

    —El precio de la carne vacuna no registró la caída que se dio en los granos y la leche. ¿Hay alguna amenaza para el negocio cárnico?

    —Hoy el sector cárnico está muy bien desde todo punto de vista. Tanto los productores como la industria frigorífica están saneados y trabajando con una situación patrimonial interesante.

    El ingreso promedio de exportación de carne bovina varía entre U$S 3.800 y U$S 4.000 la tonelada. Esos valores se vienen manteniendo. En 2015 hubo un cambio en la importancia relativa de los mercados, bajó Rusia, aumentaron EEUU y China.

    Hubo problemas de valorización del dólar frente a otras monedas. Algunos mercados ajustaron los precios a la baja, como la Unión Europea. Eso ocurrió entre mediados de 2104 y abril o mayo de este año. Actualmente no hay un ajuste de precios de la carne vacuna en el mercado europeo.

    En China tenemos versiones contradictorias. Parecería lógico que si hay una devaluación en un país, trate de trasladar a sus proveedores una baja de precios para compensar eso. Hay operadores que hablan de señales de disminución de los valores de la carne, también hay otros que dicen que hasta ahora no hay baja.

    Mientas que EEUU está demandando carne y tiene buenos precios dentro y fuera de cuota (20.000 toneladas).

    Los exportadores se reacomodarán a los mercados y no ocurre como en otros países, que dependen de un solo mercado.

    —Aunque aumentó la concentración de las exportaciones de carne a China.

    —Eso es un tema que preocupa. Si a un exportador se le cae el mercado ruso de manera violenta, tiene que buscar una alternativa, y la mercadería fue para China. Al exportador tampoco le interesa estar concentrado en un país.

    —¿Hoy no hay un destino alternativo para la exportación de carne en caso de que se caiga China?

    —China está pasando por un proceso de ajuste, pero nadie está diciendo que va a tener recesión. Va a crecer un poco menos. La carne es un producto que consume un determinado sector de la población que tiene un mejor poder adquisitivo. No está al margen de los ajustes económicos, pero suele ser el que ajusta más tarde. Lo de China no es la debacle mundial. Hay una fuerte demanda por parte de la clase media china de productos importados.

    Los mercados alternativos no lo puedo aventurar. Hay mercados activos, como EEUU.

    Uruguay tiene que seguir trabajando en buscar nichos especializados de mayor fidelidad. Una muestra de eso es el embarque que partió el viernes 4 del frigorífico San Jacinto hacia ese país norteamericano, dentro de la certificación “Never ever” otorgada por el Departamento de Agricultura, que corresponde a carne de vacunos que fueron criados sin el uso de hormonas y sin el suministro de antibióticos o acelerantes del crecimiento.

    El stock vacuno uruguayo llegó al tope de 12 millones de cabezas, que estuvo en riesgo al estar concentrado en menor superficie y en los suelos más pobres. La seca de este año fue muy intensa, pero fue corta. Hubo impactos, pero no han sido desastrosos para el sector. Uruguay crecerá lentamente en la producción de carne.

    —Y el retroceso del área plantada de soja puede incidir en eso.

    —Esperemos que se liberen tierras buenas de las rotaciones de cultivos o de los campos, que no son tan buenas para agricultura pero que si son buenos vuelvan a la ganadería.

    Y que el rodeo ganadero se diluya en más tierras y con mejor forraje.

    —Para lograr ese aumento de la producción también es importante que el productor tenga precios atractivos.

    —Exacto. Hay que ser cuidadosos con las expectativas. A veces los analistas se manejan con precios absolutos, y otras con precios relativos. Hablan del precio de la semana actual, que puede ser bueno, malo o más o menos, pero lo que importa es la tendencia y el promedio. El productor está acostumbrado a tener ciclos de todo tipo.

    Si los precios son malos durante años, lógicamente el productor se retraerá del negocio, si lo son momentáneamente puede generar molestia, pero hay que mirar las cosas en un contexto.

    Y si hablamos de precios absolutos, un ternero que pueda valer U$S 2,4 por kilo es un buen precio. Pero si uno ve la relación de ese precio con el valor del novillo, entonces dice que está baja esa relación entre el ganado flaco y el gordo.

    Esa relación puede estar mostrando que no esté participando de la mejor forma del negocio, pero no quiere decir que el precio que recibe sea malo.

    Lo mismo sucede con el novillo tipo o con el indicador entre exportación y hacienda.

    El negocio de la carne por quinto año consecutivo tiene un ingreso promedio de exportación en el eje de los U$S 4.000 la tonelada. No hay señales de que eso se desplome.

    —¿El monto de las exportaciones de carne marcarán un récord este año?

    —Sí, aunque todavía es aventurado asegurarlo porque quedan unos meses. La tendencia es buena, tanto en faena como en recaudación de exportaciones.

    En comparación al año pasado, actualmemte la faena es un 5% mayor, en volumen un 4% más, en ingreso 0,5% superior y el ingreso promedio de la tonelada de carne vacuna bajó 3,4%.

    —¿Cómo ve el comportamiento del precio de la carne en el mercado interno? ¿Recibió algún lineamiento del Poder Ejecutivo sobre este tema?

    —No, no hemos tenido ningún lineamiento. Es un acuerdo de precios entre las gremiales de frigoríficos y el Ministerio de Economía, que considera algunos cortes cárnicos y por un plazo determinado.

    La forma en que se traslada el precio de la carne en el mercado interno es de los más transparentes, porque si sube o baja el valor de la hacienda, el precio de exportación o del dólar inmediatamente se traslada al precio del consumidor. Lo que pasa es que siempre es noticia cuando la carne sube.

    Lo tenemos totalmente verificado y demostrado en las estadísticas de seguimiento del precio de la carne en el abasto.

    Puntualmente pueden suceder distorsiones, pero la tendencia es que el precio de la carne al consumo interno depende del valor de la hacienda, de la exportación y del dólar.

    En una planta de faena que solo trabaja para el abasto local, casi 80% de sus costos son en dólares, como el precio del ganado. Si no traslada la suba del dólar al precio que vende en pesos, tiene que cerrar.

    El reciente incremento del precio de la carne se debió a la repentina suba del valor de la hacienda que coincidió con el aumento del dólar.

    —¿Está a favor de los acuerdos de precios? ¿Se decidió que el Ministerio de Economía maneje ese tema y el Inac no fue convocado para eso?

    —No hemos sido convocados para esa instancia.

    El Inac es una institución de servicio al sector. No podemos meternos en el negocio de los privados. No podemos fijarles o exigirles condiciones de precio. Si nos metemos en el negocio de los privados, seguramente no estaremos haciendo bien nuestro trabajo.

    —¿El Inac terminó de instalar las cámaras de video en los frigoríficos para el control de la faena? ¿Qué resultado dio ese tarea?

    —Eso está en suspenso. Porque no está clara la calidad de las imágenes que registran y, por lo tanto, la utilidad de las mismas. La instalación de las cámaras implica un esfuerzo y un costo y por eso tiene que tener un resultado. Estamos revisando ese tema.

    El entorno (donde se instalaron) no es el ideal desde el punto de vista del movimiento y de la humedad.

    Es una decisión mía, el área tecnica planteó la interrogante y está en suspenso verificar que efectivamente esté bien.

    Ojo de gerente

    “Una diferencia relevante es que yo no soy político, por más que sea un cargo político, tengo formación gerencial, vengo del sector privado, no ocupé nunca un cargo político electivo, ni dentro de la estructura de un gobierno”, dijo a Campo el presidente del Inac, Federico Stanham, sin hacer una alusión directa a la administración anterior de Alfredo Fratti (2005-2015).

    Consideró que “eso marca una diferencia de estilo y de gestión”. “Estoy acá más como un presidente gerente, que como un presidente político, tengo que cumplir mis funciones políticas, pero además miro la organización con ojos de gerente”, comparó.

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