Siendo la carne un producto tradicional de exportación de Uruguay, todavía existen mercados en los que no se reconoce entre los consumidores el origen uruguayo, como lo admite el propio Instituto Nacional de Carnes (Inac). Entonces es difícil creer que el vino haya alcanzado ese objetivo en ciertos destinos.
Pese a ello, el presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi), José Lez, afirmó a Búsqueda que hoy hay vinos uruguayos que son demandados por clientes de otros países porque lograron una reputación, pero que es necesario “luchar para conquistar más mercados y tener un mayor retorno” económico.
“Cada botella de vino es un embajador de Uruguay y se sienta a hablar con el consumidor que tiene en frente, porque mediante ese producto se muestra el origen, la familia productora, el lugar donde se elaboró y otras informaciones”, dijo.
A diferencia de otros productos, Lez comparó que “el vino llega con la etiqueta que lo identifica”, que es de procedencia uruguaya.
Para destacar el interés que tiene el país en la producción vitivinícola, el titular del Inavi contó que hay grupos de inversores japoneses, peruanos y franceses que realizan estudios sobre la posibilidad de instalarse en Uruguay para exportar vinos.
Por estos días los ojos del mundo viticultor están puestos en tierras uruguayas, ya que desde el lunes 19 hasta el viernes 23 se realiza el 41er Congreso Mundial de la Viña y el Vino en el Centro de Convenciones de Punta del Este. Ese evento convocó a unos 700 participantes, principalmente empresarios, importadores, técnicos, investigadores y expertos del sector de distintos países. En ese marco también se realiza la 16ª Asamblea de la Organización Internacional de la Viña y el Vino.
“Uruguay tiene la oportunidad de mostrar que tuvo avances en su reconversión” y “poner énfasis en su modelo exportador” de vinos, advirtió.
El vino uruguayo debe competir en mercados donde predominan jugadores de reconocida calidad en ese producto, como Francia, Portugal, Chile y Argentina, al igual que ocurre actualmente con la carne uruguaya, que tiene una fuerte competencia de la región, especialmente de Argentina y Brasil en China y de Paraguay en Rusia e Israel.
En relación con ese tema, Lez recordó una anécdota que le tocó vivir en un viaje por una ciudad italiana donde le ofrecieron carne argentina que en realidad era uruguaya. “Fuimos a comer a un restaurante en Italia y pedí un bife y el dueño del restaurante, que era amigo de uno de los que compartía la mesa con nosotros nos invitó a conocer el local. Cuando hice el pedido nos habían dicho que la carne era argentina pero en la recorrida veo que en las cajas de carne decía Uruguay”, relató.
Y planteó que esas “son algunas barreras que a veces hay que romper” y “el vino tiene la particularidad de presentarse con todos sus datos al consumidor”. Por eso, entre otros motivos, ese enólogo consideró que es preciso “trabajar más en la exportación de vinos envasados y no tanto a granel”.
Las exportaciones de vinos uruguayos a granel se realizan mediante operativos con el Centro de Viticultores, lo que implica la fijación de un precio para el productor que tiene un componente de apoyo económico del Inavi. Ese organismo fue creado por ley en 1987 y su carácter jurídico es de un instituto de derecho privado no estatal.
En Uruguay la producción anual de uvas es de 100 millones de kilos, que permiten la elaboración de entre 70 millones y 75 millones de litros de vinos, de los cuales unos 61 millones de litros son consumidos en el mercado local, según registros del Inavi.
Pero este año, dijo Lez, la exportación de vinos, entre envasados y a granel, llegará a unos 17 millones de litros, por lo que menos producción será destinada al consumo interno.
“Hace tres años que no cae el consumo interno de vinos, al igual que la importación de ese producto que se mantiene entre 2,5 millones y 3 millones de litros anuales”, señaló. Reconoció la competencia de precios que implica para los vinos uruguayos la presencia de esa bebida procedente del extranjero, principalmente de Argentina y Chile, que se nota en las góndolas de los supermercados.
En el primer semestre hubo un “impacto grande” en las ventas de vinos por las nuevas normas en cuanto a la tolerancia de la cantidad de alcohol en sangre en los controles del tránsito, pero “luego se entró a estabilizar”, indicó.
“No somos parte del problema”, opinó el titular del Inavi respecto a la situación de consumo excesivo de alcohol en Uruguay, lo que generó una serie de políticas del gobierno para atender ese asunto.
Grandes desafíos.
En cuanto al futuro de la actividad vitivinícola, Lez dijo que “los grandes desafíos son competitivos”, porque “ya no tiene que demostrar calidad”. Algunas bodegas pasaron de una estrategia de acceder a ciertos mercados a otra que implica reponer sus vinos en los destinos en los que están posicionadas, comentó.
Consultado respecto a si se puede esperar una revisión de las políticas oficiales para el sector, considerando el ajuste que registró la producción vitivinícola en cuanto a la concentración en menos bodegas y viñedos, el jerarca declaró: “Hay cosas que desde las políticas institucionales podemos adoptar, pero hay otras que no porque son decisiones empresariales”.
“Algunos productores consideran que con la actual escala no son competitivos y entonces deciden que ya no pueden seguir con tres hectáreas y que deben aumentar a cinco, lo que tiene un impacto en la comercialización al aumentar la producción”, explicó.
Al mismo tiempo, Lez planteó que en el sector “hay de todo”, como “algunos que por su escala decidieron dejar, otros que se reconvirtieron hacia otra actividad que de momento les era más rentable, pero también hubo casos de productores que cambiaron su rubro para volcarse a producir uvas”.
“No es todo para un lado”, acotó en el sentido de que la tendencia no solamente va hacia la pérdida de productores y el cierre de bodegas.
Para el presidente del Inavi, “el mercado es el que define el consumo y no son las políticas”. Valoró, por otra parte, la decisión de algunas bodegas de apostar a una imagen con publicidad y con vinos de calidad destinados a los mercados externos.