—La polarización del Mercosur es distinta a la que yo me refiero cuando hablo de la relación en el mundo. En ese caso hablo de un movimiento hacia la xenofobia, a cerrarse, al populismo entendido como un “salvémonos nosotros y no importa qué pase con el resto”. Es una realidad cíclica del mundo, ha pasado antes y desgraciadamente está volviendo a pasar. Se está dando no solo con una visión cultural o étnica, sino también con una visión religiosa, y eso es sumamente peligroso. En el Mercosur estamos teniendo otro tipo de problemas pero no es ese exactamente.
—¿Y cuál sería el problema del Mercosur?
—Es evidente que lo que está pasando, desde nuestra lectura, es que hubo lamentablemente un proceso en el cual Uruguay decidió unilateralmente dejar la presidencia pro témpore . Eso ha creado un vacío, un limbo. Nosotros (Argentina) hemos dicho que la presidencia pro témpore tiene un proceso de traspaso que es una formalización de informe que hace el saliente sobre cuál ha sido su trabajo. Eso no ocurrió y para nosotros eso es un problema serio de gobernabilidad del Mercosur. Estamos trabajando para resolverlo. Hay otros miembros del Mercosur que tienen otra lectura distinta sobre esto, una lectura respecto de la presencia de Venezuela en sí mismo. Lo que nosotros decimos aplica en cualquier caso, porque no ha habido una sola transferencia en el Mercosur que no se hiciera en el marco del Consejo del Mercado Común del Mercosur.
—¿Y por qué cree que no se cumplieron estos procesos? ¿Desde Argentina ven a Uruguay como culpable de esta situación?
—La presidencia pro témpore supone un esfuerzo adicional a cualquiera que la tenga que usar y Uruguay se encontró con una situación que se dilataba y no pudo mantenerla más y por eso hizo lo que hizo. Culpar no es la mejor manera de definirlo. Creo que esto evidencia que estamos teniendo una situación compleja dentro del Mercosur y tenemos que resolverla.
—Dice que “culpar no es la mejor manera”, pero, de acuerdo con lo que usted ha hablado con sus pares, ¿qué postura hubieran esperado los países miembros de Uruguay? Y, en ese sentido, ¿cómo es su relación con el canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa?
—Es muy buena. Mi relación con todos los cancilleres del Mercosur es muy buena. Creo firmemente en la construcción de relaciones personales. Eso facilita que cuando uno tiene problemas los puede resolver de una manera más eficiente. Creo que lo mejor hubiese sido, antes de mandar la carta, intentar acordar un formato de salida. Uruguay llegó a un punto donde sintió que no podía sostener más la presidencia y mandó la carta. Siempre que se dan esas situaciones definitivas de “hasta acá llegué”, se genera una situación que ahora tenemos que resolver. Por otro lado, también es cierto que Uruguay estaba en una situación muy compleja porque en teoría tenían la presidencia por seis meses aunque es cierto también que la presidencia no se tiene estrictamente seis meses, ha habido casos de doscientos veintipico días más de presidencia. Pero bueno, para Uruguay se transformó en un peso muy importante y esa fue la decisión que tomó. El problema ahora, es, precisamente, el vacío que hay de llamar a una cumbre de presidentes. Por eso dije que hay un vacío y nos parece importante encontrar una ecuación de salida entre todas las partes. Por eso Argentina propuso distintas opciones, incluyendo un esquema de conducción colegiada durante un período hasta que esto se resolviera, porque de una forma u otra, tenemos que resolver cómo manejar este período. Lo que estamos haciendo por ahora es reunión de coordinadores para que hablen entre ellos y establecer ese mecanismo entre todos nosotros.
—Durante una entrevista a BuzzFeed, Macri dijo que Venezuela no tiene derecho de asumir la presidencia porque no es miembro pleno del Mercosur, ya que no cumple con sus obligaciones. ¿Hay una contradicción en ese sentido con la postura de la Cancillería argentina?
—Parte de la solución de este problema, de este limbo, es evaluar si Venezuela está o no en condiciones de asumir la presidencia pro témpore. Y eso es parte del trabajo que se está haciendo.
—¿Y qué cree Argentina?
—Esto no es un problema de lo que cree o no Argentina. El 12 de agosto se cumplieron los cuatro años de acceso a Venezuela. Eso dispara una evaluación. La evaluación se tiene que hacer dentro de los términos de procedimiento, y se va a llegar a una conclusión que tendrá que ser discutida. Yo lo que intento hacer en todo esto es objetivizar los procesos, porque cuando todo el mundo se pone en posiciones políticas en distintas esquinas, se transforma en una cosa insoluble. Tenemos procedimientos establecidos dentro de la carta de formación del Mercosur, respetémoslos, revisémoslos, hagamos las cosas que hay que hacer, que nosotros mismos nos impusimos hacer.
—Pero hay un problema de fondo ideológico…
—Precisamente, el Mercosur es un mercado común, no es la Unasur, donde se discuten políticas. Por eso estoy tratando de separar las dos cosas. En Unasur, nosotros tenemos el espacio para discutir posicionamientos políticos, para definir lineamientos de las grandes políticas de la región y en donde evidentemente se nota que hay distintas corrientes de opinión, que, por otro lado, tampoco tiene nada de malo. Uno mira la Unión Europea, y en la Unión Europea hay una mezcla de corrientes de opinión política enorme, y la fluidez de la realidad de hoy es enorme. Entonces, eso está perfecto para Unasur. El Mercosur es un mercado común. Entonces, las cosas son mucho más desabridas. Son objetivas, tienen que ver con tratados, tienen que ver con acuerdos, con procedimientos, con implementación. Que detrás de todo esto pueda haber diferencias ideológicas, eso es independiente del armado y el entramado del Mercosur. No soy inocente de no creer que haya influencias de las ideologías. Pero por otro lado, si no hacemos este trabajo en términos de lo que el Mercosur es, estamos penalizando el Mercosur en la naturaleza de lo que ha sido creado.
—¿Tendría entonces el Mercosur herramientas suficientes para resolver esto?
—Hay herramientas para resolverlo y para discutirlo. También es cierto que en todas estas cuestiones, no hay nadie que sea dueño de la verdad, porque las cosas se tienen que consensuar. Entonces, cuando uno tiene que consensuar perspectivas, tiene que encontrar cuáles son los espacios de consenso. Hay una reunión prevista de coordinadores para el 23 de agosto. Supongo que el 23 de agosto los coordinadores estarán en condiciones de hacer una evaluación completa.
—Es probable que Venezuela no cumpla con los requisitos. ¿Qué cree que ocurrirá?
—Las instituciones tienen fechas, cumplimientos, tienen pautas establecidas. No puedo asumir que usted va a incumplir dentro de 48 horas, aunque sea 99,99 probable que usted va a incumplir. Esa es la institucionalidad. Puede ocurrir un milagro. No hablemos del caso de Venezuela, hablemos en general. Supongamos que haya pendiente de ratificación una serie de acuerdos y que el órgano legislativo de un país los ratifique en bloque. Eso podría ocurrir. Este es un entramado muy complejo, mucho de esto tiene que ver con el cumplimiento de acuerdos internacionales, que requieren ratificación y adecuación de leyes. Las dos cosas. En algunos casos puede ser que haya ratificación y no haya adecuación de leyes, en otros casos puede ser que no haya ninguna de las dos cosas. Esa evaluación hay que hacerla. Yo no estoy en condiciones a priori de decirle: “está incumplida la cosa”.
—De hecho, Venezuela puede alegar que muchos de los países miembros no cumplen con todos los requisitos…
—Eso es parte de la evaluación. Por esa razón, lo que les digo es que estamos trabajando sobre esto. Están pretendiendo que les dé una respuesta a algo que está en proceso de evaluación. No lo voy a hacer, porque prejuzgar las cosas atenta contra la institucionalidad del Mercosur.
—¿Cómo recibió el gobierno argentino las palabras del presidente de Venezuela Nicolás Maduro hacia Macri y en general hacia otros países de la región que se muestran críticos con la situación de su país?
—Bueno, nosotros obviamente escuchamos y leemos las declaraciones del presidente o de la canciller. Mi visión es que en estas cuestiones no hay que discutir a través de la prensa sino que hay que tratar de mantener un principio de diálogo más directo, así que no voy a hacer más comentarios.
—Con respecto a la situación de Venezuela la OEA emitió un comunicado firmado por 15 de sus países miembros que piden se agilice el referéndum revocatorio en ese país. Asimismo, con respecto a la cláusula democrática la posición argentina y del actual gobierno se lee desde fuera como poco clara en especial porque se aprecia un discurso diferente entre el que ha tenido Macri durante su campaña y en declaraciones actuales. ¿Qué ocurrió con el posicionamiento de Argentina ante la OEA y la propuesta de su secretario general Luis Almagro?
—Primero que nada, y esto aplica al presidente Macri y aplica a cualquier presidente del mundo, una cosa es el presidente siendo candidato y otra cosa es el presidente o el primer ministro ejerciendo funciones. Uno cuando llega a esa posición asume responsabilidades institucionales distintas. Segundo, una cosa es el rol del presidente en su rol político máximo y otro es el rol de la canciller. Mi rol es administrar las relaciones dentro de los marcos establecidos. Si la canciller fuera quien generara conflictos per se, estaríamos en un problema. En todo caso la canciller tiene que resolver los conflictos y no generarlos. La tercera cuestión es que en la construcción de mi relación con el presidente Macri sobre estas cuestiones, yo le he dado permanentemente la perspectiva de cómo funcionan las instituciones internacionales, cómo funcionan las cláusulas y los reglamentos. En función de eso hemos construido un diálogo continuo sobre cómo avanzar en estas cuestiones a pesar de que la preocupación del presidente por los temas que planteó durante la campaña siguen exactamente igual en su mente. Entonces, dicho esto, qué es lo que ha pasado ahora con la OEA: hemos firmado y Argentina es uno de los países firmantes, un comunicado que hemos venido consistentemente enviando desde hace tiempo instando a Venezuela en que avance en la revisión de las cuestiones que preocupan, lo que incluye el diálogo y el tratamiento del revocatorio. En cuanto a la relación con el secretario general de la OEA, nosotros hemos sido presidentes del Consejo cuando el secretario general presentó su informe respecto a la cláusula democrática, que de nuevo tiene una interpretación equivocada en su forma general (porque) el documento que presentó el secretario general dice todas las cosas que se pueden hacer bajo la cláusula democrática que no quiere decir echemos a Venezuela mañana. La primera cosa que dice la cláusula democrática es que hay que alentar el diálogo, que es lo que Argentina ha venido diciendo sistemáticamente. También dice que todo esto tiene que tener una forma de seguimiento por parte de la OEA. Todo esto está ahora siendo evaluado y siendo seguido por parte de la OEA y este comunicado es una muestra de cómo estamos siguiendo de cerca la cuestión. También es cierto y esto hay que decirlo, el comunicado fue firmado por 15 estados miembros de la OEA, no fue firmado por todos los miembros de la OEA, lo que muestra que todas estas cuestiones son muy complejas de avanzar.
—Desde su posición de candidata a ocupar la Secretaría General de la ONU ha dicho que el gran desafío que enfrenta el mundo es lograr la sustentabilidad, lo que incluye como temas más críticos la carencia de seguridad alimentaria y la falta de agua potable. Uruguay está evaluando la instalación de una segunda pastera en el río Negro, que es afluente del río Uruguay. ¿Argentina pretende que Uruguay le informe sobre ese emprendimiento?
—No tengo una respuesta sobre eso, porque estamos evaluando exactamente cómo es el proyecto.
—Dada la crisis actual del Mercosur, ¿Argentina está planeando avanzar en alianzas comerciales por fuera del bloque?
—Hemos dicho, el presidente ha dicho que él quiere un Mercosur fuerte. También creemos que el Mercosur como tal tiene que proyectarse más allá del Mercosur y que esta cosa de Atlántico versus Pacífico es absurda, pero por todo esto creemos que nos sirve tener un Mercosur fuerte porque un mercado integrado nos posiciona para negociar mucho mejor. Obviamente que estemos pasando por el proceso que estamos pasando no nos ayuda y lo tenemos que resolver.
Información Nacional
2016-08-18T00:00:00
2016-08-18T00:00:00