Exportar asado a Argentina es como venderles petróleo a los árabes, decían operadores del sector cárnico y algunos políticos uruguayos al advertir una situación casi que inédita ocurrida en 2011 y 2012.
Exportar asado a Argentina es como venderles petróleo a los árabes, decían operadores del sector cárnico y algunos políticos uruguayos al advertir una situación casi que inédita ocurrida en 2011 y 2012.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEste año sucede algo que podría ser considerado similar a eso, específicamente con las exportaciones de soja uruguaya al mercado argentino, aunque en este caso el monto de los negocios es más importante, ya que al cierre del primer semestre la cifra de la oleaginosa exportada a ese país vecino ascendió a unos US$ 200 millones, según datos del Instituto Uruguay XXI.
Mientras, el monto de las ventas de carne bovina de Uruguay a la otra orilla del Río de la Plata en 2011 fue de US$ 4,3 millones y al año siguiente bajó a US$ 1,3 millones, indican los registros del Instituto Nacional de Carnes (Inac).
La soja pasó a ser el principal producto exportado a Argentina en 2022 y relegó así al segundo y tercer lugar a las partidas de vehículos (US$ 44 millones) y energía eléctrica (US$ 42 millones) en los primeros seis meses, y eso que ambos rubros registraron este año un aumento de las exportaciones al mercado argentino de 1.832% y de 120%, respectivamente, conforme con las estadísticas de Uruguay XXI.
Estas muestran que con el impulso de los negocios de colocación de ese grano, llamado el oro verde, el monto de las exportaciones de productos uruguayos a Argentina se incrementaron 165% en la primera parte de este año, en comparación con igual período de 2021, llegando a casi US$ 500 millones.
De las 1.796.000 toneladas embarcadas hasta el domingo 17 de julio, unas 647.000 toneladas fueron al mercado argentino, lo que significa 36% del total.
Esto “no es común”, resulta “bastante inusual” y “este año el protagonismo de Argentina será histórico” como destino de la soja uruguaya, dijo a Búsqueda el director de la empresa granelera Agrosud International, Fernando Villamil.
Este ejecutivo acotó que “no es la primera vez” que se exporta ese grano al país vecino, pero en años anteriores el volumen embarcado fue significativamente menor al representar apenas 4% del total en 2016, luego 2% en 2017, al año siguiente llegó a 8% y en 2021 solamente fue 1% del total.
En esos años las ventas de soja a los argentinos “obedecían a circunstancias puntuales porque el valor era propicio para la industria argentina”, entre otros motivos, señaló Villamil.
Y advirtió: “Hay que recordar que Argentina es el principal exportador mundial de aceite y harina de soja, con el 45% a 46% de las exportaciones totales”.
La oportunidad comercial de venderles soja a los argentinos se explica en el impacto negativo que tuvo el déficit hídrico en la producción del grano en Argentina y en Paraguay, que es el tradicional proveedor de la oleaginosa para las industrias argentinas que elaboran aceites y harinas, señalaron a Búsqueda operadores del sector granelero.
Dichos operadores destacaron además la caída del volumen de la producción sojera en el agro paraguayo, que generó problemas de abastecimiento del grano a sus aceiteras además de las pérdidas productivas y económicas para los empresarios agrícolas de la nación guaraní.
En contraste con la situación de sojeros argentinos y paraguayos, el productor uruguayo logró una cosecha de las máximas históricas cercana a los 3 millones de toneladas (Búsqueda Nº 2.166), debido principalmente a que a mediados de enero se registraron lluvias con una frecuencia y acumulación que favoreció el repunte de los cultivos en las chacras, entre otros factores vinculados al manejo agronómico, la fecha de siembra y la distribución entre las sojas sembradas de primera y segunda.
Otro factor positivo para el sector agrícola local fue el alza que marcó la cotización de los granos y especialmente el de la soja en el mercado de referencia, que es la Bolsa de Chicago, con precios de alrededor de US$ 600 por tonelada, cuando en las zafras anteriores varió en torno a los US$ 300 la tonelada, valoraron los operadores consultados.
Respecto a los negocios puntuales con Argentina, los embarques sojeros se realizaron en barcazas graneleras que generalmente utilizan los operadores argentinos para importar ese producto agrícola desde el campo paraguayo, y en el primer semestre de este año lo hicieron desde los puertos uruguayos.
Un dato significativo es que el monto de la soja exportada uruguaya a Argentina se ubica en un escalón cercano al correspondiente a las ventas del grano a China, que fue de unos US$ 224 millones, como lo muestran los datos de Uruguay XXI. Es importante tener en cuenta que el renglón de las exportaciones de soja uruguaya a la zona franca de Nueva Palmira, que figura como el principal destino con US$ 690 millones, corresponde a embarques que en gran parte tienen el mercado chino como destino final.
En junio “Argentina más que triplicó sus solicitudes (de exportación), principalmente por soja y vehículos, ubicándose en el tercer puesto del ranking y superando a Brasil”, señala el reporte mensual de la Unión de Exportadores del Uruguay. Y revela que el volumen físico de las solicitudes de exportación de soja en los primeros seis meses de 2022 llegó a algo más de 2 millones de toneladas, lo que representa un aumento de 61% respecto a igual período del año pasado.
En alusión a la circunstancia excepcional de las ventas de soja al mercado argentino, algunos empresarios recordaron el rol que jugaron los productores y fondos de inversión procedentes de Argentina en el empuje que tuvo la siembra de ese grano en el campo uruguayo desde 2003 en adelante, que luego derivó en una fuerte expansión de las plantaciones al pasar de 79.000 hectáreas en ese año a 1,3 millones de hectáreas en la zafra 2014-2015, según datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (Diea).
Durante el boom de los granos a mediados de la década pasada el precio de la soja superó los US$ 600 por tonelada y en ese momento el entramado de jugadores dedicados a la producción de la oleaginosa tenía a pesos pesados del negocio regional y mundial, con el respaldo de capitales extranjeros, que concentraron grandes extensiones de tierras. Actualmente, el perfil de los productores agrícolas parece ser más variado en cuanto a la participación de inversores locales de diferentes áreas profesionales que apostaron a esta actividad, así como a una menor presencia de fondos de inversión de origen argentino y otros orígenes que en aquel momento acapararon la mayor área de siembra, según comentaron los operadores.
Sin dejar de reconocer que “la soja uruguaya tuvo una buena calidad” este año, Villamil destacó dos factores relevantes en la situación actual de las exportaciones sojeras a puertos argentinos: “La caída del saldo exportable de la oleaginosa paraguaya” y “el alto precio internacional de los productos derivados de la molienda” del grano, específicamente, de la harina y el aceite.
Paraguay registró un “quiebre productivo” en esta zafra agrícola porque “pasó de cosechar unos 10 millones de toneladas anuales a 4,2 millones de toneladas” en 2022, lo que significó una “fuerte” disminución en las exportaciones, que habitualmente eran “de 6 millones de toneladas y ahora bajaron a 2,9 millones de toneladas”, comparó.
Planteó también que eso “incidió mucho en Argentina, que cada año importa entre 4 y 5 millones de toneladas de soja paraguaya”, debido a que ese grano tiene un “alto contenido de proteína”, favoreciendo con eso “el mantenimiento del estándar de exportación de harina”.
“La soja uruguaya no tiene un contenido de proteína tan alto como la paraguaya, pero es superior al del grano argentino, entonces pasa a suplir en parte esa carencia” de la oleaginosa cosechada en los campos del país vecino, explicó Villamil.
En cuanto al otro factor vinculado a la valorización de los aceites y las harinas de soja, ese operador comentó que entre febrero y junio de este año los precios fueron “muy altos” y “mejoraron muchísimo los márgenes de la industria argentina”, lo cual lo hizo “bastante competitiva” con otros destinos para “competir por la soja uruguaya”.
“Normalmente China representa el 80% de las exportaciones” sojeras de Uruguay, pero “este año bajó al 58% y luego le sigue Argentina”, resaltó.
Consideró que “es de esperar que en los próximos meses no sigan creciendo los embarques” hacia el mercado argentino. “Deben quedar por embarcar 1 millón de toneladas más”, que se suman a los 1,7 millones exportados hasta ahora, y “no creo que Argentina mantenga el protagonismo” adquirido en el primer semestre porque “los valores del aceite y la harina bajaron” y entonces la industria argentina “debería competir con las exportaciones de Brasil y de Estados Unidos” en el mercado internacional, vaticinó. Y acotó que para eso también debe competir con China por el grano que compra de Uruguay.