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    martes 04 de junio de 2024

    Naciones Unidas confirmó la salida del Congo y Uruguay busca destino para casi 1.000 soldados

    Cascos azules de todo el mundo comenzarán a retirarse a partir del año que viene

    Tras 24 años, los soldados de las Naciones Unidas (ONU) que apoyan a la población civil y al gobierno de la República Democrática del Congo abandonarán el país por un pedido del propio gobierno, que considera que su permanencia para evitar conflictos armados internos ya fue suficiente y ha perdido eficacia con el paso del tiempo.

    El cambio, acordado entre ambas partes, comenzará a efectuarse gradualmente a partir de 2024 y supondrá una transformación completa a las misiones de paz de Uruguay dentro de la ONU. La misión del Congo (definida oficialmente como Monusco) es la más importante de las Fuerzas Armadas uruguayas, con un despliegue aproximado de 828 efectivos. Este contingente, que comenzó a operar en el país en 2001, es de fundamental relevancia para Uruguay: económicamente permite a los soldados obtener de Naciones Unidas un sueldo mensual que casi duplica al que reciben del Estado uruguayo y militarmente es un destino que asegura verdadera experiencia de combate y un alto grado de entrenamiento y capacitación. Además, habilitó al país forjar relaciones diplomáticas y de defensa con distintas naciones.

    “Naciones Unidas está planteando hacer una salida transitoria, o mejor dicho, una transición ordenada de la misión, pero notoriamente esto va a tener una consecuencia directa en el caso nuestro”, afirmó Javier García, ministro de Defensa, el miércoles 6 ante la Comisión de Defensa de la Cámara de Senadores.

    Ante el inminente retiro del Congo, Uruguay ya mira posibles nuevos destinos para sus casi 1.000 efectivos, la mayoría pertenecientes al Ejército. En setiembre, Malasia invitó a 30 militares a ejercicios de operaciones de paz que incluyeron la ejecución de puestos de control de ruta, seguridad de instalaciones y escolta VIP. Entre febrero y marzo, otro grupo de militares uruguayos viajará a Nepal para actuar en procedimientos similares.

    “El hecho de ser elegidos para participar vinculados con otros países que están en misiones de paz en África u otros lugares nos permite seguir en contacto y tener siempre la posibilidad a la vista de la eventualidad de otras misiones si existiera la invitación. Por eso, participar en esta misión ahora toma más importancia que la que pudiera tener el año pasado”, argumentó García en el Parlamento para lograr la autorización al ejercicio en Nepal.

    Con la mira en próximos despliegues que solicite la ONU, el gobierno uruguayo prepara una unidad militar de vanguardia (denominada QRF), con equipamiento nuevo y entrenamiento internacional, capaz de operar de inmediato en países en conflicto donde sea necesaria la protección de población civil y de infraestructura crítica o evitar que se agudicen los enfrentamientos armados entre distintos bandos.

    Jean Pierre Lacroix, secretario general adjunto de operaciones de paz de Naciones Unidas, aseguró el año pasado que el organismo analiza nuevos destinos para Uruguay, entre ellos, la República Centroafricana y Malí. “Son operaciones, pero hay otras en que posiblemente haya oportunidades”, afirmó en Montevideo. La ONU actúa en la República Centroafricana desde 2014 con 18.486 personas, casi 1.000 más que en el Congo, con la protección de la población civil como su máxima prioridad. La misión en Malí fue establecida en 2013 para apoyar los procesos políticos en ese país y llevar a cabo una serie de tareas relacionadas con la seguridad. Allí hay 15.779 soldados.

    Otras tres alternativas en África son la misión en la región de Abyei de Sudán, en la República de Sudán del Sur y en el Sahara Occidental. Fuera de ese continente los cascos azules de las Naciones Unidas operan en Líbano, Oriente Medio, Chipre, India, Pakistán y Kosovo.

    Actualmente, además del Congo, Uruguay está presente con dotaciones mucho más reducidas en el Golán —para mantener el alto el fuego entre las fuerzas de Israel y Siria— y por fuera de la ONU en el Sinaí, donde mediante los acuerdos de Camp David asegura la neutralidad de la zona fronteriza entre Egipto e Israel.

    Vacío de seguridad

    La misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo tiene como objetivo apoyar al gobierno en sus iniciativas de estabilización y consolidación de la paz. Está autorizada a utilizar todos los medios necesarios para cumplir su mandato relativo a la protección de los civiles, el personal humanitario y los defensores de los derechos humanos que se encuentren en peligro inminente de sufrir violencia física.

    Los cascos azules han intentado detener los avances de grupos rebeldes como el Movimiento 23 de Marzo (M23), que opera en el este del país y es acusado de tener el respaldo de Ruanda. En esa región del Congo están activos otros grupos militares y tanto el gobierno como parte de la población civil han criticado a la ONU por su falta de resultados para controlarlos. Desde el año pasado han ocurrido manifestaciones en la ciudad de Goma —sede de la misión de Naciones Unidas— que culminaron con fallecidos y detenidos.

    En setiembre, el presidente del Congo, Felix Tshisekedi, solicitó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que se acelere el retiro de los cascos azules. El 20 de diciembre el Congo tendrá elecciones generales y Tshisekedi es uno de los candidatos.

    Tras el pedido del presidente, el 21 de noviembre el ministro de Relaciones Exteriores congoleño, Christophe Lutundula, y la jefa de la Monusco, Bintou Keita, firmaron un plan de tres fases para la retirada “acelerada, gradual, ordenada y responsable” de la misión.

    “Este plan ha sido desarrollado por equipos técnicos conjuntos. Se aplicará en tres fases con el apoyo de los socios internacionales y nacionales del Congo. Prevemos un mecanismo de evaluación trimestral que permita hacer un balance regular de la situación y minimizar cualquier perturbación repentina que pudiera provocar un vacío de seguridad. Queremos que esta retirada sea un modelo que nos dé mayor respetabilidad internacional y nos ayude a mejorar la imagen de nuestro país”, declaró Lutundula.

    Mientras tanto, las Fuerzas Armadas uruguayas preparan el relevo anual y normal de su contingente en el Congo: entre enero y febrero se prevé la rotación de 740 efectivos del Ejército. “Lo que dure la misión depende de lo que resuelva Naciones Unidas con el gobierno del Congo”, indicó García. La dotación militar uruguaya está entre las 10 más numerosas de Monusco, por debajo de India, Pakistán, Bangladesh, Nepal, Sudáfrica, Indonesia, Marruecos y Tanzania. Forman el Batallón Uruguay, también conocido como Urubatt, compuesto entre otras por unidades de fusileros, de infantería, de ingenieros, de médicos y de trasbordo fluvial.

    Información Nacional
    2023-12-13T17:58:00