Una década atrás los uruguayos usaban la tarjeta de débito, básicamente, para sacar plata del cajero. Muchos descubrieron su función de pago con la llamada “inclusión financiera”, incentivados con un descuento de IVA a quienes la usaran así. En el marco de esa política se expandió la red de POS -los dispositivos empleados para registrar las transacciones electrónicas-, luego surgieron las billeteras digitales y, más recientemente, quedaron habilitadas todos los días y a toda hora las transferencias interbancarias instantáneas, así como las que se hacen a terceros mediante celulares. Desde un lugar de relativo rezago, los instrumentos y las costumbres de pago en Uruguay han tenido un cambio notorio en ese lapso, al que, a partir de junio próximo, se agregará otro: el código QR para abonar en comercios y, según lo previsto, en el sistema de transporte público.
Ese salto tecnológico forma parte de una hoja de ruta definida por el Banco Central (BCU) con la “modernización del sistema de pagos” como uno de sus pilares, aunque lo desarrollará Urutec, una sociedad propiedad de la Bolsa Electrónica de Valores que, a su vez, pertenece a los bancos locales y a la Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias.
Originalmente, el BCU evaluó encargarse del sistema -de manera similar al modelo de Pix en Brasil-, pero luego desistió ante los tiempos que hubiesen insumido los cambios legales requeridos. En paralelo surgió la iniciativa de Urutec que, “en sus características principales y plazos de ejecución satisfacían los objetivos del BCU”, dijo a Búsqueda su vicepresidente, Washington Ribeiro. Se trata, por tanto, de un “proyecto privado promovido y regulado por el Banco Central”, agregó.
Por su lado, el gerente general de Urutec, Carlos Ham, informó a Búsqueda que la inversión en el proyecto será “superior a los US$ 2 millones”, aunque cada entidad que adhiera el sistema deberá hacer las suyas propias, para adaptar sus aplicaciones.
El ejecutivo contó que el desarrollo para los pagos rápidos con QR lo hizo Urutec junto a proveedores locales apoyándose en la empresa Modo, que proveyó el sistema a los bancos en Argentina.
El nombre pensado para este nuevo instrumento es, por ahora, un secreto que saben unos pocos. Como Pix en Brasil, Modo en Argentina o UPI en India, Ham cree importante que sea “corto” y “fácil”, que “lo identifique, para que se entienda que es una experiencia distinta” e “independiente de quién sea su banco emisor”.
Bancarización
Según Ribeiro, al momento de definir el itinerario para la modernización Uruguay tenía un nivel de bancarización “alto”. En 2017 el 64% de la población tenía cuentas bancarias abiertas, frente a un promedio de 55% en América Latina y de 95% en la Unión Europea. Uruguay y la región aumentaron ese porcentaje a cerca de 75%, un guarismo que evaluó como “satisfactorio”. No obstante, en 2017 “solo el 53% había hecho algún pago digital en el año”, cifra que era incluso menor en el caso de los servicios públicos (26%). “Eso da la pauta de un bajo uso de las cuentas bancarias como medio de pago”, señaló.
Eso fue cambiando en los años recientes, de manera fuerte desde que, en junio de 2023, las transferencias interbancarias instantáneas quedaron disponibles a cualquier día y hora. Pasaron de 859.615 en 2022 a 8.353.666 en 2023; aproximadamente la cuarta parte del total del año pasado fueron por montos de no más de $ 1.000, que son gratuitos (para dólares, el umbral es de US$ 50). En diciembre, el 14,5% de las transacciones se hicieron entre las 20 y las 24 horas, y otro 6,5% desde la medianoche hasta las 8 de la mañana. Un mes antes, en noviembre, ya había 340.000 celulares dados de alta con el “alias” para poder transferir a cuentas de terceros, una cifra que viene en aumento.
El paso que viene se dará en junio. “Esperamos que Uruguay disponga de un sistema de pagos instantáneos basados en QR y que el ciudadano pueda ir con su celular y pagar a través de una transferencia bancaria, pero sin necesidad de todos los procesos que tenemos que hacer para hacer una transferencia, haciéndola simplemente leyendo un código en los comercios”, explicó el vicepresidente del BCU.
Para las instituciones financieras, ofrecer este sistema será opcional y al momento de lanzarse participarán (aunque está previsto que, además de entidades emisoras de dinero electrónico, participen todos los bancos salvo uno, que se sumaría más adelante).
Los comercios que adhieran tendrán un código QR que el cliente, con su celular, podrá leer en el POS o en un cartón. El pago será inmediato, y “con los mismos beneficios y características fiscales que con los pagos con tarjetas” de débito o crédito, aclaró Ribeiro.
Estimó que el costo para los usuarios, que definirá cada institución, podría ser “semejante al de una tarjeta de débito”, cercano a 1% del monto en promedio. Alentó a que, en una primera etapa, ofrezcan algunos servicios bonificados como forma de promocionar el sistema. Para el jerarca, “sería espectacular” si, incluso, al inicio fijaran un arancel cero para el pago del boleto de ómnibus, de forma de “masificar” su uso.
Respecto a los costos, Ham indicó que, aunque los bancos son socios en Urutec, “es difícil que compartan cuáles van a ser sus estrategias comerciales. Sí vamos a velar para que este ecosistema sea viable para todos los participantes”.
En el “pelotón”
La adopción del sistema de pagos rápidos por medio de QR “es una etapa, no se agota acá. En busca de mayor interoperabilidad, el paso siguiente sería que, con ese mismo QR que los comercios van a tener, sea el usuario el que elige pagar o con esta modalidad de transferencia instantánea, con débito o con crédito del banco o la institución emisora de dinero electrónico tal o cual, a través de la lectura del código”, explicó Ribeiro. Según dijo, el momento en que se dé este avance depende de los desarrollos que hagan los privados.
“En última instancia, lo que se busca es que la usabilidad y la interoperabilidad del sistema sea la mayor posible y que quien elija cómo pagar, de manera más sencilla, sea el ciudadano”, resumió. Otro objetivo del proyecto es “generar competencia a los mecanismos de pago tradicionales -las tarjetas de débito y crédito- como forma de que eso redunde en menores aranceles y, por tanto, menores costos transaccionales para los comercios y los consumidores, un tema bien actual en Uruguay”, comentó el vicepresidente del BCU.
Según Ribeiro, la experiencia en los países que adoptaron los pagos con QR muestra que estos sustituyen al dinero en efectivo -“con los costos que tiene su uso por la impresión, la logística y la inseguridad que genera”-, pero no a las tarjetas.
“Mi visión personal es que los sistemas de pagos responden a las características y necesidades de cada país. Uruguay tiene un territorio reducido, tiene una población culta y bancarizada, y lo que necesitaba -y es en lo que estamos- es darle más transaccionalidad. Hay economías muy avanzadas en materia de inclusión financiera, como algunas europeas y asiáticas, a las cuales nos acercaremos, pero seguiremos lejos. Y, a nivel regional, Uruguay comienza a entrar en el pelotón. De todas maneras, Uruguay hoy no necesita resolver problemas que otros sí; en Sudamérica hay países en donde no se puede transferir de un banco a otro y hay países donde no hay Internet en todo el territorio”, comparó. Agregó que, en materia de pagos, con estos avances Uruguay “está encaminado hacia las mejores prácticas, quedando etapas por delante, como la banca abierta o más adelante las finanzas abiertas, y todo un capítulo dedicado a la ciberseguridad”.
Para Ham, el nuevo instrumento de pago con QR supone para Uruguay un “gran paso”, “bueno para usuarios, para los comercios y para el sistema de pagos en general”, opinó Ham. Según él, “el gran perdedor será el efectivo”.
Economía
2024-03-19T20:23:00
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