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    Técnicos de Colonización consideraron “razonable” el precio al que ofreció su campo el exdirector de ese ente estatal

    En el INC tasaron el predio en US$ 6.350 la hectárea; un senador nacionalista realizó pedido de informes y el vendedor del padrón rural defiende la valorización hecha en su ofrecimiento

    Un campo agrícola con índice de productividad Coneat de 157, ubicado en Colonia, fue rematado días pasados a un precio de US$ 6.250 la hectárea.

    El Departamento de Avalúos y Rentas del Instituto de Colonización (INC) tasó un campo del exdirector de ese ente estatal Álvaro Ferreira a un precio de US$ 6.350 por hectárea, unos US$ 50 más que el valor al que lo ofrecieron sus propietarios y que aceptó pagar ese ente estatal, según el expediente del caso al que accedió Búsqueda.

    El documento indica que ese predio tiene un índice Coneat de 116, con 40% de aptitud agrícola, otro 40% de uso pastoril con “fertilidad media o algo baja” y 20% de “planicie inundable”.

    La tasación de los técnicos fue elevada al directorio el 29 de mayo, un día antes de la reunión en la que el grupo de directores resolvió adquirir ese campo de 531 hectáreas por US$ 3.345.967.

    En los registros no figura ninguna contraoferta de parte del INC o algún comentario que advierta el interés en abonar un valor inferior al propuesto.

    Como lo indica la normativa legal en cuestión, Colonización comunicó la compra del campo al Poder Ejecutivo, mediante una nota fechada el 8 de junio dirigida al ministro de Ganadería, Enzo Benech. El Ministerio de Ganadería tenía un plazo de 20 días para responder a esa misiva, que venció el 11 de julio, pero en el expediente del caso no hay respuesta de esa cartera de Estado.

    El INC resolvió pagar US$ 6.300 por hectárea a los sucesores de Balter Ferreira, que son Álvaro y sus hermanos, para quedarse con el padrón rural en cuestión, lo que generó cuestionamientos por parte de operadores del mercado de tierras y de la oposición (Búsqueda Nº 1.979).

    Máxima prudencia

    La decisión de adquirir ese establecimiento dedicado a la producción de leche, con salas de ordeñe, entre otras características de infraestructura, fue cuestionada por el operador del mercado de campos y senador del Partido Nacional Sebastián da Silva, quien consideró que ese predio “está sobrevalorado” y que por eso es una “pésima inversión”.

    Ese legislador presentó el viernes 3 en el Senado un pedido de informes a Colonización para conocer “los fundamentos técnicos, agronómicos y económicos que justifiquen esa adquisición” por parte del directorio del organismo, la autoridad responsable de los informes técnicos, y si entre esos argumentos fue tomado en cuenta que el establecimiento adquirido está comprendido dentro de las limitantes establecidas por la Ley 11.029. Solicitó además información acerca de “todas las adquisiciones del Instituto Nacional de Colonización realizadas en el transcurso del corriente año y sus respectivos fundamentos técnicos, agronómicos y económicos”.

    En el pedido de informes dirigido a la presidenta de la Cámara de Senadores y vicepresidenta de la República, Lucía Topolansky, el senador blanco planteó un escenario en el que hay un “deterioro financiero del sector agropecuario” y que en el transcurso de este año “sufrió una de las sequías más duras” de los últimos tiempos. “Uruguay tuvo la peor cosecha de soja de su historia”, enfatizó Da Silva. Eso dijo en alusión a la caída de casi 60% en el rendimiento de ese cultivo en kilos por hectárea, al bajar de unos 3.000 en 2017 a 1.200 en 2018, y a la disminución de 40% en el volumen total cosechado de ese grano entre un año y otro, por el impacto negativo del déficit hídrico.

    Esa situación “afecta el mercado de tierras, debido fundamentalmente al incremento de ofertas de campos a la venta para hacer frente a los pasivos surgidos de estas inclemencias climáticas”, argumentó.

    Y planteó la “falta de competitividad” en el agro, lo que “incrementa el desánimo” de los productores y “retrae la demanda de campos”.

    “El mercado de tierras en el primer semestre de este año ha tenido menos operaciones y por la elemental ley de oferta y demanda, con precios por hectárea lamentablemente hacia la baja”, aseguró.

    Considerando esa situación, el senador señaló que le “resulta sorprendente el criterio usado” por Colonización para realizar esta adquisición, “lo que obliga a poner en tela de juicio la política de inversión, en resguardo de dineros que son públicos y por lo tanto, deben de manejarse con la máxima prudencia”.

    El establecimiento adquirido por el INC está comprendido en lo establecido por el artículo 70 de la Ley 11.029, que lo denomina afectado por los fines de interés colectivo establecidos por esa norma.

    Da Silva advirtió que esa “particularidad afecta sensiblemente el valor de mercado de la tierra por tener por lo menos tres limitantes: para la venta del inmueble se debe tener aprobación de Colonización, no se puede vender a sociedades anónimas y el comprador en ningún caso puede ser extranjero”.

    Por tanto, sostuvo, en el mercado de campos “esas propiedades tienen una cotización cerca del 30% menor al mercado tradicional y normal de inmuebles rurales, debido fundamentalmente a que le disminuye el universo de posibles compradores”.

    Propuestas

    El Área de Desarrollo de Colonias del INC consideró que “el precio de la oferta del campo estaría dentro de lo razonable para un predio de esas características”, según consta en el expediente.

    “Sería conveniente reincorporar el predio en ofrecimiento a la cartera de tierras del ente y realizar un proceso de adjudicación particular del mismo, proponiendo utilizar los llamados y estudios de adjudicación realizados en los departamentos de Colonia y San José en el rubro lechero en 2017”, sugirió al directorio. Justificó que eso estaría evitando “la detención de actividades del tambo, ya que podría realizarse la adjudicación en un plazo breve y anterior a la estructuración”.

    Hay que realizar el llamado a los postulantes que se ubicaron en los primeros lugares de los concursos y en caso de que los colonos seleccionados no cuenten con la cantidad de vacas suficientes, se podría otorgar un crédito para que compren las vacas actualmente en producción en el predio, de forma de mantener las 250 vacas que hoy ordeñan en la fracción, planteó.

    Mientras, Ferreira, exdirector del INC entre 2005 y 2010, remitió una carta a Búsqueda  en la que defendió la tasación realizada por su campo y señaló que él y su familia son colonos desde hace unos 50 años.

    Presentó datos para respaldar “el alto valor de un establecimiento bien desarrollado”, y planteó el interés de “continuar con el sistema productivo lechero sin interrupción” y que esa explotación la pueda seguir “un grupo de cuatro familias de jóvenes productores familiares e hijos de productores familiares, lo que cuenta con el aval de la Mesa de Desarrollo Rural de Río Negro”; en cuanto a que eso implica “el respaldo de organizaciones productivas y sociales del departamento”.

    Ese establecimiento se encuentra en una cuenca lechera, a 32 kilómetros de la ciudad de Young, a siete kilómetros de la ruta nacional Nº 3, a cinco kilómetros del centro de la colonia El Ombú, donde se encuentra la Cooperativa Las Flores y hay diferentes servicios para la producción, como insumos veterinarios y agrícolas, raciones, supermercado, estación de servicio, taller, entre otros, detalló Ferreira.

    Mencionó también que hay servicios sociales como policlínica, transporte para liceales y dos escuelas rurales a tres y ocho kilométros de distancia. A su parecer, “la comunicación vial y los servicios califican el valor de cualquier propiedad inmobiliaria”.

    Al contar con los informes técnicos del INC y del vendedor,

    consultó a varios operadores del mercado de campos sobre ese asunto. “Nunca en mi experiencia en el sector de la venta de tierras se venden los campos priorizando o dándole tanta relevancia a lo que producen, porque lo primero a tener en cuenta es su ubicación, el tipo de suelos y los valores de comercialización”, dijo el director de Caldeyro Victorica Bienes Raíces, Rodolfo Victorica.

    “Los campos vendidos en 2017 y 2018 con índice Coneat 115 en ningún caso llegaron a valores de 6.300 la hectárea y menos aun siendo de un colono, eso sí que es un disparate”, opinó.

    Consideró que las tierras de colonos se venden únicamente entre colonos o al INC, por lo que tienen un precio de 30% a 40% inferior al valor de mercado, ya que los extranjeros y otros inversores no acceden a esos campos. Otro operador calculó que “como mucho” ese predio “puede llegar a valer US$ 5.000 la hectárea”.

    Revisar

    La determinación del Directorio del INC contó con el voto a favor de cuatro de sus cinco miembros, entre los que figuró el del representante del Partido Nacional, Rodrigo Herrero.

    Las críticas formuladas por Da Silva en contra de esa medida al compararla incluso con “cualquiera de las inversiones realizadas por Ancap” generaron una serie de cuestionamientos de otros integrantes de esa agrupación política hacia Herrero, quien defendió su voto amparándose en los informes técnicos del INC y a lo que observó del campo durante una recorrida que él realizó.

    Más allá de las discrepancias internas y del caso en cuestión, ese representante de la oposición en el ente estatal solicitará al Departamento de Avalúos que le presente una explicación detallada del proceso de tasación de los campos. El objetivo es hacer un análisis para ver si hay aspectos a corregir y si se cometió algún error que amerite revisar la tarea, según supo Búsqueda.

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