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    sábado 15 de junio de 2024

    Walter Molano, economista jefe de BCP Securities: Uruguay debe “monetizar” su estabilidad

    El analista sostiene que, como han hecho Singapur o Chile, el país debería desarrollar “empresas estrella regionales”

    Son varios los analistas del exterior vinculados a las finanzas que prestan atención a las economías emergentes sudamericanas. Walter Molano lo hace regularmente trabajando para el banco de inversión estadounidense BCP Securities, aunque desde antes se interesó por el contexto histórico y político de la región. Su tesis doctoral en la Universidad de Duke, luego transformada en un libro publicado en 1997, fue sobre la privatización de empresas de telecomunicaciones en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. Luego escribió dos libros más en los que exploró por qué los latinoamericanos sostienen ciertas opiniones.

    Sobre Uruguay, afirma que su deuda pública es poco atractiva —salvo los bonos en pesos— porque “es malo ser malo, pero también es malo ser demasiado bueno”. Piensa que un país que alterna sin dramas entre el Frente Amplio y los partidos hoy en el oficialismo multicolor debe tomar ventaja de esa estabilidad y, como Singapur o Chile, debería desarrollar “empresas estrella regionales”. Y pone a Antel como un ejemplo.

    Lo que sigue es una síntesis de la conversación que el economista jefe de BCP Securities mantuvo con Búsqueda desde su oficina en la ciudad de Greenwich, en Connecticut, a unos 45 minutos de Nueva York, donde está la sede central de la compañía.

    —Los emergentes latinoamericanos son muy dependientes de los precios de los commodities y de las tasas de interés internacionales. ¿Qué cabe esperar en estos dos frentes para lo que queda del año?

    —En cuanto a las tasas, ha estado bastante volátil la situación, un poco menos las europeas.

    Yo no pensaba, pero sí muchos analistas pensaban, que habría entre cinco y siete recortes de la Reserva Federal (Fed), y los mercados emergentes se anticiparon mucho con esto. Pero la inflación está siendo mucho más pegajosa de lo previsto y los bancos centrales empezaron a cambiar su mensaje diciendo que mantendrían las tasas altas por un tiempo más largo. Entonces, con el último dato de inflación el mercado dice que van a haber dos recortes; yo lo dudo, creo que habrá solo uno.

    Sé que estamos a mitad de año, pero el timing se está acabando, porque las elecciones en Estados Unidos son en noviembre y no creo que la Fed pueda mover las tasas en setiembre u octubre, porque puede quedar como una medida muy politizada, que beneficie a (Joe) Biden. (Donald) Trump ahora está politizando bastante el tema de la Fed; él quiere tener una posición permanente en la junta y quiere cambiar a (Jerome) Powell. Sería posible que muevan la tasa en noviembre o diciembre; los pedidos de los analistas y economistas son que lo hagan antes. Los últimos datos económicos no han sido nada buenos y muestran una desaceleración. Eso se ve en la creación de empleos.

    Por otro lado, sí podemos descartar una suba en las tasas; no vamos a ver tasas más altas.

    —¿Y los commodities?

    —Han estado más bien flojos, especialmente algunos relacionados con las nuevas tecnologías, como el níquel y el litio, que han bajado bastante. El cobre sigue bastante firme. El petróleo se ha mantenido en un nivel adecuado.

    No he estado siguiendo mucho los granos, pero deberían estar altos por los cambios climáticos. Hubo sequía, ahora demasiada lluvia en el sur de Brasil y en el norte de Uruguay…

    —¿Uruguay y su deuda está en el radar de los clientes de BCP?

    —No, no. No es que sea intocable —Venezuela es intocable—, pero Uruguay es muy pequeño, más bien ilíquido, y los bonos no rinden nada, porque Uruguay es tan buen crédito… Es malo ser malo, pero también es malo ser demasiado bueno. Como Uruguay tiene muy buenos números, muy buen rating, reputación, el spread por tener bonos uruguayos es casi cero. Es casi lo mismo que tener un bono del Tesoro americano, ¿entonces, para qué si de todos modos Uruguay sigue siendo un mercado emergente, que es muy pequeño y tiene a Argentina a un lado y a Brasil del otro?

    Sí ha habido interés en los bonos en moneda local, que han tenido buen rendimiento. Ahí hay más prima y se puede ganar por el movimiento de la moneda y también de la tasa de interés.

    Algunos analistas internacionales elogian el manejo de la crisis del Covid y la estabilidad. ¿Qué destaca usted de Uruguay?

    —El país manejó muy bien y de manera responsable el Covid. También la forma en que salió del default de 2001 y cómo enfrentó el problema en su sector bancario. Además, transicionó hacia energías renovables. Y es un país que puede tener un gobierno de izquierda o de derecha pero el rumbo sigue siendo el mismo. Uno solo puede hablar cosas buenas de Uruguay.

    Un análisis suyo de hace un par de años señalaba que, “aunque el presidente Luis Lacalle Pou es de centroderecha, el país sigue siendo un bastión de políticas progresistas”. ¿Esa leve pendulación en torno al centro ideológico es positiva o es un freno?

    —Es muy positiva. Es un país progresista que siempre está intentando mejorar su calidad de vida en todos los parámetros —educación, salud, infraestructura—, que sigue siendo pequeño, emergente y medio pobre: no es que tenga abundancia de recursos. No es Singapur o Arabia Saudita. Pero intenta hacer lo más que puede con lo que puede.

    —¿Los números macroeconómicos conforman? En los últimos años la economía uruguaya ha crecido por debajo del potencial, que está estimado en algo menos de 3%…

    —Un crecimiento del 3% o 3,5% está bien para una población que está madura y casi achicándose. Ha atraído bastante inversión extranjera directa con la celulosa. Es una economía diversificada, que tiene agro y tiene turismo. No veo un problema.

    Por otro lado, la inflación ha bajado y la tasa de interés real sigue bastante alta, y eso le está poniendo presión sobre el tipo de cambio. Algo que siempre noto de Uruguay es que, si hacen alguna devaluación grande, ahí planchan el tipo de cambio por un tiempo largo, dejan que se aprecie otra vez por un tiempo y después otra vez una devaluación. Uruguay se ha acostumbrado a eso y creo que es un poco inestable hacer algo así. Pero si le funciona, le funciona.

    —Resalta la continuidad de las políticas aun cuando cambia de partido en el gobierno. ¿La elección de este año hace ruido o descarta giros abruptos? ¿Y el eventual plebiscito por la seguridad social?

    —No he seguido lo del plebiscito, sí estoy al tanto de las elecciones: hay algunos candidatos alineados con (José) Mujica. Como dije antes, Uruguay es un país que muestra que puede ir a la izquierda o a la derecha… ¡Si pudo sobrevivir Mujica! No veo ningún problema con los candidatos.

    —Para usted, ¿qué debería incluir, en materia de reformas estructurales, la agenda de un próximo gobierno?

    —Pensando en voz alta, porque no lo he pensado mucho, creo que en un país que ofrece tanta estabilidad y donde el costo de capital es tan bajo, debería pensarse en hacer empresas estrella regionales. Eso es lo que he visto en otros países del mundo, como Singapur, que es muy pequeño, bastante estable y ha convertido en estrellas sus empresas de logística o de telecomunicaciones. El dinero que recibe a tasas muy bajas Singapur lo usa para invertir en otros países y así monetiza su estabilidad. Aquí estoy inventando algo: Antel, por ejemplo, se podría convertir en una estrella regional.

    Chile también es un país pequeño, estable y con bajo costo de capital, pero tiene empresas que son líderes regionales, como por ejemplo la cadena de tiendas Falabella. Y lo veo en Trinidad (y Tobago), con empresas —aerolíneas, aseguradoras, bancos— que han conquistado el Caribe. Lo veo en parte también con Costa Rica. Esto sería una forma para que Uruguay tome ventaja de lo que tiene bien, que es el buen manejo económico y la estabilidad política.

    —Hace unos años escribió un libro sobre el proceso histórico y económico de Argentina. ¿Cómo ve esa “tierra de plata” ahora en la era de Javier Milei?

    —Tocaron fondo. Los K mostraron todas las implicaciones del populismo… Le ofrecían al pueblo el siguiente contrato social: voten por mí para que pueda hacer lo que quiera y yo te doy planes sociales. Ese plan social no funciona; te da lo mínimo que precisas para sobrevivir, pero no te da esperanza, no da futuro, no te da ahorros. El pueblo estaba minimizado y muriéndose de hambre. Lo que hicieron ahora es algo mucho más promercado, para generar trabajo y tener la oportunidad de monetizar el montón de recursos que tiene el país, con ganadería, litio, petróleo. Soy muy optimista. Milei es lo que Argentina necesitaba: un loco que va para adelante, que no tiene familia, no tiene esposa, no tiene hijos y no está luchando para sí mismo sino para lograr un país mejor.

    Economía
    2024-05-22T17:49:00