Además de presentaciones de películas, instancias de trabajo y networking cinematográfico, a bordo del Alhambra, la música y la gastronomía tuvieron una fuerte presencia. Con recetas locales y algunos ritmos uruguayos, el país expresó su identidad y se mostró a Francia y al mundo con sus costumbres y tradiciones.
Mariana Rubio Pittaluga, directora de Comunicación y socia fundadora de JIIFF, explicó que el Festival de Cannes es el evento que da inicio a la agenda anual del Festival de José Ignacio. Allí comienza a dibujarse la próxima edición. Además, los socios de JIIFF ven al cine latinoamericano como un proyecto colectivo, y en la semana que estuvieron presentes en Cannes recibieron en el Alhambra tres películas regionales seleccionadas por el festival francés. Con esto, JIIFF se posicionó “como un anfitrión con voz propia dentro del evento más importante de la industria cinematográfica mundial”, según Rubio.
“El resultado es que JIIFF se consolida como el puente natural entre el cine uruguayo y latinoamericano y el mundo: un espacio donde se forjan conexiones, se comparten ideas y se abren nuevos caminos”, añadió la directora de Comunicación del festival uruguayo.
La presencia en Cannes es siempre una buena instancia para impulsar la industria audiovisual uruguaya, y en esto el JIIFF tiene su propia área consolidada. Lleva como nombre Working JIIFF y comprende fondos de incentivo económico para proyectos nacionales y coproducciones. Por ejemplo, en esta ocasión se presentaron más de 150.000 dólares de incentivos para proyectos iberoamericanos.
“Poder estar presentes con Uruguay sí o sí nos expande a pensar en Latinoamérica y después en todo el mundo. Esta manera de ir cruzando o fortaleciéndonos con objetivos muy claros, con acciones muy concretas, creemos que es parte del fortalecimiento de Working JIIFF”, dijo a Galería Pablo Mazzola, programador y director de esa área del festival uruguayo.
Alhambra JIIFF en Cannes 2026
La presencia de la delegación del JIIFF en Cannes no solo sirvió para exportar cine uruguayo. “Es una forma de vida, una cultura, una marca país que se construye evento a evento en el corazón de la riviera. El Alhambra busca funcionar como una vidriera, desarrollando un evento cinematográfico que refuerce la identidad cultural de José Ignacio y Uruguay. Esa combinación de industria seria con hospitalidad descontracturada es lo que le da a JIIFF su tono particular”, dijo Rubio.
La gastronomía del parador La Huella de José Ignacio, a cargo de la chef Vanessa González, y la ambientación musical del DJ de La Juanita Fernando Gómez, con sus decenas de vinilos, también sirvieron para mostrar un pedacito de Uruguay al mundo.
Navegar entre discos
Gómez llegó al Alhambra con tres valijas llenas. No de ropa, sino de vinilos. Ese es su método como DJ y su mayor desafío era acompañar con la música el clima de la gente tan diversa que abordaba el barco. Todos los días hubo distintos eventos: almuerzos, cenas, con público latinoamericano, europeo, estadounidense.
“Traté de, con la música, interpretar el humor y los gustos de la gente que estaba en cada evento. Por ejemplo, no es la misma música la que paso si es una presentación de una película de Estados Unidos que si es una película francesa o uruguaya. En cada país se escuchan músicas distintas y yo trato de representar eso”, dijo Gómez a Galería.
JIIFF en Cannes Fernando Gomez DJ 3
La ambientación musical del barco estuvo a cargo del DJ de La Juanita, Fernando Gómez.
Así como el método del DJ de La Juanita no comprende computadoras, tampoco comprende listas de reproducción o sets prearmados. Prefiere dejarse llevar “por el humor y la vibra del momento”, y así lo hizo también durante los seis días en Cannes. “Me gusta navegar adentro de mis discos. Pongo una canción y me doy vuelta y me pongo a revisar los discos que hay. Siempre, mágicamente, uno sobresale y ese es el que tengo que poner. Esa es mi forma de pasar música”, explicó.
Entre su repertorio de anécdotas de estos cuatro años de presencia en el Festival de Cannes con la delegación de JIIFF, Gómez tiene una divertida junto al CEO de la plataforma de streaming Mubi, Efe Çakarel. Se conocieron en el barco, en el primer año de presencia uruguaya en el festival. Fue en una cena que se organizó especialmente para los directivos de la plataforma, en la que el DJ se encargó de la ambientación musical. Çakarel, fascinado con su música y los vinilos, se le acercó y conversaron durante largo rato. Entablaron un vínculo cercano, volvieron a verse al año siguiente y, hace dos años, Gómez pasó música en el casamiento de Çakarel en Italia.
Acompañar a la delegación del JIIFF en Cannes por cuarto año consecutivo fue para el DJ uruguayo “un honor y un placer”. Lo valoró como una nueva instancia para disfrutar, además de la música, de la cultura, el cine, poder conocer gente de todas partes del mundo y poder, también, presentarles a Uruguay.
Sabores nacionales
Entre fuegos, parrillas y dulce de leche, la cocina uruguaya encontró su lugar en medio de la riviera francesa. Desde una pequeña cocina montada dentro del barco que funciona como epicentro de JIIFF en Cannes, la chef del parador La Huella de José Ignacio, Vanessa González, definió la experiencia como algo que se vive “como dentro de una película”. Entre servicios, eventos y mercados franceses, la chef trasladó a Cannes una propuesta gastronómica pensada para contar Uruguay a través de sus sabores más reconocibles.
González contó que, después de varios años participando de las actividades del festival, el grupo había naturalizado esa dinámica de viajar, cocinar y compartir, aunque al detenerse a pensar en lo que significaba llevar la cocina uruguaya al exterior tomaban verdadera dimensión de la experiencia. Desde una cocina compartida con el chef del barco, todo transcurría entre improvisaciones, descubrimientos y desafíos propios del oficio gastronómico.
JIIFF en Cannes Vanessa Gonzalez chef 2
Vanessa González, la chef del parador La Huella de José Ignacio, se encargó de la cocina.
Explicó también que el objetivo nunca fue adaptar la propuesta al gusto europeo, sino trasladar la identidad de La Huella y de Uruguay a través de sus sabores clásicos. “Trajimos nuestro menú, nuestros clásicos”, señaló, aunque destacó que gran parte de los ingredientes fueron adquiridos en los mercados franceses y que el trabajo previo llevó semanas de organización junto con el equipo de JIIFF. La propuesta se construyó observando qué productos frescos ofrecía cada temporada y combinando esos ingredientes locales con una cocina uruguaya basada en el fuego, la parrilla y la simpleza.
Para González, esa tarea implicaba “transportar una identidad”, aunque aclaró que no lo vivieron como una carga, sino “como una alegría que traés en la mochila”. En esa mochila viajaban sabores, ingredientes emblemáticos, como el dulce de leche, y también una forma de entender la hospitalidad y el encuentro. Uno de los momentos más emocionantes, relató, fue reencontrarse en Cannes con clientes y amigos uruguayos que probaban esos platos y “sentían que estaban en Uruguay de nuevo”. También destacó el intercambio con nuevos invitados internacionales, a quienes les explicaron de dónde venían esos sabores y qué representaban dentro del universo cultural que proponía JIIFF.