Especializada en Epidemiología, Políticas Públicas, Microbiología y Matemáticas Aplicadas, Grais, de origen estadounidense, reconocida por su trabajo en ensayos de vacunas y cuya área de expertise es la prevención de enfermedades infecciosas en poblaciones vulnerables, aseguró que, así como la del Covid-19, “habrá muchas otras pandemias” y que “no estamos ni remotamente preparados a nivel mundial para hacer frente a la próxima”. La científica —que también es miembro del Grupo Asesor Estratégico de Expertos de la Organización Mundial de la Salud— señaló que el Instituto Pasteur de Montevideo es “un componente clave” de Pasteur Network, ya que es la única institución de habla hispana de la región, y sus modernas instalaciones y formas de trabajar podrían servir de modelo para la creación de más institutos Pasteur en Latinoamérica.
¿Qué rol juega Pasteur Network (red Pasteur) en el mundo de hoy, cuando las emergencias de salud son globales, como Covid-19 y la viruela del mono?
Pasteur Network es totalmente única. No hay nada similar en el mundo. Lo que une a todas estas instituciones alrededor del mundo es el entendimiento y la creencia común de que la ciencia es un mecanismo para mejorar la salud humana y la política pública. Entonces, si todas ellas trabajan juntas en temas comunes, por ejemplo, en respuesta a pandemias, podemos aprovechar el poder y la heterogeneidad de cada una de las instituciones hacia un objetivo común. Durante la pandemia, por ejemplo, uno de los miembros de la red en Hong Kong fue el primero en desarrollar cebadores (utilizado en los test de PCR) para detectar el virus. Su nombre es Leo Poon, debería ser más conocido de lo que es. Él difundió esos cebadores por los diferentes institutos de la red Pasteur, lo que ayudó a cada institución a detectar mejor el virus. Tener este enfoque colaborativo es una manera de ayudar colectivamente a abordar y responder a importantes eventos de salud pública.
Cuantas más científicas haya, cuanta más representación y equidad exista en la ciencia, mayores chances de invertir en problemas que afectan directamente a las mujeres. Cuantas más científicas haya, cuanta más representación y equidad exista en la ciencia, mayores chances de invertir en problemas que afectan directamente a las mujeres.
Usted no está de acuerdo con cómo se entiende hoy el concepto de salud global. ¿Por qué?
Sí, el término salud global es controvertido y poco claro. La mayoría de las veces cuando se usa, a lo que realmente se refieren es a un proyecto financiado por un país rico en un país pobre para estudiar una enfermedad específica. La consecuencia de esto es que dentro de la salud global haya muchos desequilibrios de poder. Siempre que hay una entidad con mucho poder y recursos y otra que no los tiene, hay un desequilibrio en términos de quién decide hacer qué. Para avanzar hacia la salud global como un concepto real, donde global significa realmente “todos”, debemos asegurarnos de que existan mecanismos y principios básicos para garantizar que las asociaciones y el trabajo que se realiza sean justos. Un ejemplo sería que lo que es un problema en un país puede no serlo en otro, por lo que en términos de investigar y qué hacer, la elección debe ser siempre de la población que está padeciendo ese problema.
Otro ejemplo perfecto es la salud de la mujer. La salud de la mujer está muy descuidada en todo el mundo. Ella debería ser un componente de la salud global. Existe mucho menos conocimiento sobre la salud de la mujer que sobre la salud del hombre. Queremos convertir el concepto salud global en algo que cumpla sus objetivos, con principios basados en la justicia, y que quienes padecen enfermedades se aseguren de ser escuchados.
¿Cuáles son las razones por las cuales la salud femenina es menos estudiada que la masculina?
Una de las razones principales es que las personas generalmente se interesan en los problemas que los tocan directamente. Entonces, cuando vives en un mundo donde solo ciertas personas tenían el poder de decidir qué se debería investigar, era raro que alguien planteara estudiar algo que no le afectara directamente. Por eso, cuantas más científicas haya, cuanta más representación y equidad exista en la ciencia, mayores chances de invertir en problemas que afectan directamente a las mujeres. No se trata solo de mujeres, es más complejo que eso. También se trata de observar poblaciones sobre las que tenemos muy poca información porque nadie las ha mirado nunca. Esta es una de las razones por la cual dentro de la red es tan importante que todas las voces sean escuchadas.
¿Entre las instituciones que conforman la red Pasteur, cuántas mujeres directoras hay?
No las suficientes. La ciencia es también un reflejo de la sociedad en su conjunto.
¿Qué desafío enfrentó como mujer en su carrera científica?
Creo que tuve mucha suerte. Nací en un país rico, tengo una buena educación, hablo inglés. Todo eso me sitúa en un lugar muy diferente al de muchas personas en el mundo. Entonces, puedo hablar de las barreras que tuve en mi carrera, pero no sé si eso refleja necesariamente la realidad de los otros 3.500 millones de personas que viven en el mundo. Veo mi propia experiencia y siento la obligación de ayudar y apoyar a otras científicas en el mundo entero.
Todavía tenemos una brecha significativa en término de científicas mujeres. Y, como decía, ese es un factor importante para tomar decisiones sobre qué estudiar y para entender la salud de la mujer en general. Esto no significa que los científicos hombres no puedan investigar sobre la salud femenina, pero garantizar que las mujeres lleguen a la ciencia es una manera de asegurar que se planteen preguntas relacionadas con la mujer en particular. Cuanta mayor diversidad tengamos entre las personas que toman estas decisiones, habrá mejores chances de aumentar el conocimiento y abordar las brechas.
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El Instituto Pasteur de Montevideo integra Pasteur Network, que trabaja por un nuevo concepto de salud global
Mauricio Rodríguez
A su entender, otro camino para reconvertir el término salud global sería que en los países pobres o entre las poblaciones vulnerables haya científicos que estudien sus realidades, y evitar que el científico estudie desde Europa lo que pasa en África.
Exacto. Eso está empezando a ser así, pero necesitamos trabajar más en esto para asegurar que así sea. Pasteur Network es una manera de hacerlo, dentro de ella, las 33 instituciones tienen la misma voz, valen lo mismo. También hay que reconocer que las mejores personas para hacer investigación son aquellas que están lo más cerca posible de la población misma. La población que padece una enfermedad o una afección o un síndrome debe ser la primera a la que se consulte. Cambiar todas estas cosas es un proceso que lleva tiempo. Se han logrado muchos avances, pero tenemos que hacer más.
En esta dicotomía, ¿cuál es la situación de los institutos Pasteur de Latinoamérica?
El 66% de nuestros institutos están localizados en el hemisferio sur, por lo que la red está muy empapada de los problemas que afectan a los países de ingresos bajos y medios. Hay personas que trabajan, por ejemplo, sobre el dengue en Brasil y personas que trabajan sobre el dengue en los institutos de la red en el Sudeste Asiático. Lo más importante es conectarlos. Las relaciones y los enfoques científicos no son necesariamente de norte a sur. Pueden ser de sur a sur, el sur enseñando al norte o viceversa. Muchos de los problemas locales de un instituto miembro de la red son también problemas regionales o globales. Por eso, nuestro trabajo es asegurarnos de que esos investigadores y científicos se pongan en contacto para mejorar el entendimiento mutuo.
Un ejemplo claro es el cambio climático y el surgimiento de enfermedades que antes no existían. Un caso es el de Canadá, donde no existían las enfermedades tropicales, pero están apareciendo como consecuencia del cambio climático. Entonces, los científicos del Instituto Pasteur de Canadá están empezando a estudiarlas y se están poniendo en contacto con sus colegas del sur, dado que estos ya tienen investigaciones sobre el dengue, la malaria y cualquier otra enfermedad tropical. No es que los países de América Latina, de la región sur, dependan de la investigación e información del norte. La información va de sur a norte, de sur a sur, de norte a sur.
Las mejores personas para hacer investigación son aquellas que están lo más cerca posible de la población misma. La población que padece una enfermedad o una afección o un síndrome debe ser la primera a la que se consulte. Las mejores personas para hacer investigación son aquellas que están lo más cerca posible de la población misma. La población que padece una enfermedad o una afección o un síndrome debe ser la primera a la que se consulte.
¿Cuáles son las ventajas de Pasteur Network en el caso de una nueva pandemia y el desarrollo rápido de las vacunas necesarias?
La verdadera forma de responder a las pandemias y epidemias es con base en la confianza y al conocimiento entre las personas. Esa confianza se puede ver en el ejemplo que puse del Covid-19 en la red. Cuando no hay confianza, la gente no quiere compartir su información o investigaciones. Nuestra red es muy importante para compartir información entre los científicos y entre las distintas disciplinas, para mejorar nuestra respuesta general ante un virus nuevo o uno existente. Otro ejemplo es el Mpox (viruela del mono). Los miembros de Pasteur Network que están localizadas en áreas con Mpox ya están trabajando juntos para hallar una respuesta. Eso se debe a que tienen una base subyacente de confianza entre ellos. Entonces, reforzar todas esas relaciones y reforzar la confianza es la mejor forma de prepararse para lo inesperado.
¿Cuáles son las principales lecciones que el Covid-19 dejó a la comunidad científica internacional?
Creo que hay dos grandes lecciones. La primera, que la ciencia y los científicos, en general, salvaron el mundo de un desastre. Habrá muchas otras pandemias. Entonces, esto nos debe llevar a ver la importancia de financiar y apoyar a institutos como Pasteur Montevideo, que son esenciales para responder a esas realidades. La segunda lección es que no estamos ni remotamente preparados a nivel mundial para hacer frente a la próxima. Con la irrupción de la pandemia, nos percatamos de la importancia que tienen la ciencia y el papel fundamental que juegan estas instituciones, pero desafortunadamente, una vez que la pandemia terminó, este interés disminuyó. Así que no estoy segura de que se hayan aprendido estas lecciones. En este momento se está negociando un tratado global sobre pandemias para abordar las desigualdades que surgieron durante la pandemia. Pero es muy difícil lograr que más de un centenar de países se pongan de acuerdo sobre algo como esto.
Pasteur Network continúa el legado de Louis Pasteur, que se interesó mucho en las enfermedades infecciosas en los países pobres. ¿Está mal que 200 años después se sigan combatiendo las mismas enfermedades?
No, solo significa que tenemos más trabajo. Louis Pasteur tuvo mucha visión, reconoció que la ciencia no tenía país y que no debía ser propiedad de uno solo, porque lo que afecta a alguien en un lugar, seguramente pueda afectar a otra persona en el mundo. El rol de la red Pasteur es intentar hacer realidad esta idea. Desafortunadamente, las enfermedades infecciosas siguen siendo la principal enfermedad en muchos lugares del mundo. A su vez, el cambio climático y los flujos de migración harán que estas enfermedades sigan siendo una realidad importante para la mayoría de las personas en el mundo y en algunos lugares pueden incluso aumentar. Por lo tanto, todavía tenemos que trabajar en ese sentido.