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    Adifu plantea que la legislación no ampara a frigoríficos por presencia de residuos de medicamentos en carne

    La presidenta de la asociación advierte que es “inviable” analizar a cada animal antes de la faena y que el costo de una suspensión de China es “invaluable”

    Redactor Agro de Búsqueda

    La industria frigorífica plantea que no existe legislación que ampare a las empresas del sector para tomar medidas frente a un productor cuyo ganado generó un hallazgo de residuos en carne.

    La presidenta de la Asociación de la Industria Frigorífica del Uruguay (Adifu) y directora del frigorífico Las Moras, Elizabeth Misa, dijo a Agro de Búsqueda que en esos casos la única opción es destruir la mercadería, con la particularidad de que el animal ya fue pago al productor, entre cinco y nueve días antes de conocerse el resultado del análisis.

    “No tenemos gran defensa para eso”, resumió, y remarcó que, ante esa limitación la industria intenta compensar reforzando la comunicación con los productores y solicitando la planilla sanitaria como herramienta preventiva, más que punitiva. “No estamos buscando la cabeza de alguien, sino todo lo contrario. De acá tenemos que salir todos juntos”, dijo.

    Suspensión de Tacuarembó

    Según confirmó el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) en un comunicado publicado el viernes 7, las autoridades sanitarias chinas detectaron residuos del medicamento veterinario imidocarb por encima del límite máximo permitido en un embarque de carne bovina sin hueso producido por Frigorífico Tacuarembó.

    Se trata del segundo hallazgo de este compuesto en 2026 en productos de ese establecimiento —el primero fue notificado el 19 de mayo por la Administración General de Aduanas de China (GACC­)—, lo que derivó en la suspensión temporal de la planta a partir del 6 de agosto.

    El imidocarb es un medicamento autorizado en Uruguay para tratar hemoparásitos como babesia y anaplasma, transmitidos por la garrapata. Su tiempo de espera reglamentario es de 213 días entre la aplicación y el envío del animal a faena, plazo necesario para que los residuos en el músculo bajen por debajo del límite permitido.

    El MGAP remarcó que, hasta el momento, no se han registrado incumplimientos de este límite en exportaciones de otros frigoríficos del país, y que se encuentra investigando el origen del incidente para identificar a los establecimientos ganaderos involucrados.

    Muestreos

    Misa explicó que resulta inviable analizar a cada animal antes de la faena, dado el tiempo que demandaría ese proceso. “Sería improductivo y sería inviable hacerlo”, sostuvo, y remarcó que el sistema depende de que cada eslabón de la cadena actúe con responsabilidad y considere el impacto de sus decisiones sobre el siguiente.

    En los corrales de engorde la principal herramienta de control es la planilla sanitaria que entrega el productor. Si esa información es correcta, permite anticipar riesgos; si no lo es, “sería doblemente irresponsable” no haberlo comunicado, afirmó Misa.

    Incertidumbre

    La presidenta de Adifu consideró que el problema central es la falta de certidumbre sobre los tiempos de suspensión de China hasta la reincorporación a un mercado del que depende gran parte del negocio.

    Recordó que el frigorífico Sirsil —suspendido en marzo de 2025— estuvo cerca de 10 u 11 meses fuera de China, que la suspensión de San Jacinto ya acumula cinco meses y que hay establecimientos en Argentina y Brasil que llevan cerca de un año en la misma situación.

    “No es algo que esté sucediendo solamente a nivel de nuestro país”, remarcó, aunque eso no atenúa la gravedad del problema. “Hoy es una incertidumbre, porque sí sabés el momento que te sacan, pero no sabés en el momento que te reintegran”, planteó.

    Esa incertidumbre golpea con especial fuerza, porque China es comprador de productos que no tienen otro destino comercial. “En la integración de la venta del animal, el peor problema que tenés es ese”, afirmó Misa, en referencia a que perder ese mercado deja sin salida a determinados cortes que hoy dependen casi exclusivamente de la demanda china.

    A esto se suma que, con los números de rentabilidad del sector ya ajustados, quedar afuera de China durante un período indefinido complica cualquier posibilidad de planificación financiera para las plantas afectadas, agregó.

    De la faena al hallazgo

    La dirigente también planteó que hay que tener en cuenta el tiempo que puede transcurrir entre la producción de un lote y su llegada a China. Y citó como ejemplo un hallazgo de setiembre del año pasado, que terminó regresando físicamente al país recién en febrero.

    Consultada por los costos que provoca esta situación, dijo que son “invaluables”. Una vez que el producto es exportado pasa a ser de propiedad del cliente en destino, y es este quien debe crear la documentación para rexportarlo al país de origen.

    Misa también planteó que “puede haber producto (carne) desde el momento en que todavía no se tenía conocimiento del tema de los tiempos de espera, o no se tomaba tan en serio”, lo que implica que los hallazgos actuales podrían corresponder a partidas producidas meses atrás, bajo prácticas o controles distintos a los que hoy están vigentes.

    Sobre el protocolo que se aplica cuando aparece un contenedor no conforme, explicó que el MGAP participa directamente en su recepción: se abre con presencia de funcionarios oficiales, se muestrean todas las cajas y, con base en esos informes, se procede a la destrucción de la mercadería.

    Por otra parte, la industrial sostuvo que “la población se tiene que quedar tranquila de que los procesos se cumplen”, y diferenció este tipo de episodios —vinculados al uso de medicamentos previo a la faena— de los desvíos microbiológicos dentro de la planta, que están “sumamente controlados”.

    Controles de China

    Consultada sobre si China aplica controles más estrictos que otros mercados, como la Unión Europea o Estados Unidos, Misa explicó que el país asiático fue, en términos relativos, uno de los últimos en sumarse a este tipo de exigencias, aunque desarrolló su propio sistema de regulación, apoyado en los registros y normas de referencia internacional.

    Señaló que, más allá del riesgo sanitario real, muchos países optan por fijar niveles de tolerancia más bajos “para cubrirse”, estableciendo un margen de protección adicional.

    La presidenta de Adifu pidió no generalizar. Remarcó que, en relación con el volumen total de contenedores exportados a China en lo que va del año, estos hallazgos representan una incidencia menor, aunque reconoció que “no debería ocurrir”.

    Trazabilidad

    Sobre la posibilidad de avanzar hacia una trazabilidad individual de cada corte —identificando el animal y la tropa de origen—, Misa explicó que el estándar internacional vigente y validado en todos los mercados es la trazabilidad por tropa, no por animal individual.

    Señaló que, en la práctica, cuando aparece un residuo, no suele limitarse a un solo animal, sino a la tropa completa de la que proviene, razón por la cual el sistema de muestreo representativo, “como una foto” del lote, es la metodología aceptada globalmente.

    Según indicó, el MGAP incrementó fuertemente el muestreo de residuos en todas las plantas, con inspecciones que las propias industrias no pueden anticipar, y que dejan a los animales segregados hasta conocer el resultado del análisis.

    Medidas del MGAP. En el comunicado oficial el MGAP detalló que viene reforzando sus mecanismos de control durante 2026, entre ellos el Decreto Nº 88/2026 —que amplía las potestades de investigación e intervención de la Dirección General de Servicios Ganaderos, incluyendo restricciones preventivas al movimiento de animales—, la intensificación de controles en los establecimientos ganaderos, el incremento del muestreo oficial en las plantas de faena, la incorporación de octógonos de advertencia en los envases de medicamentos veterinarios y la campaña denominada “Producir bien también es saber esperar”, que se desarrolla con el Instituto Nacional de Carnes (Inac) para que se tome conciencia sobre el uso responsable de estos productos.

    Planta líder

    Frigorífico Tacuarembó fue el principal exportador de carne uruguaya en 2025, con ventas por US$ 457 millones, y volvió a liderar el ranking en los primeros cinco meses de 2026, con negocios por US$ 157 millones, según datos del Inac.

    En el acumulado de faena bovina de 2026, Tacuarembó se mantiene como la planta líder del país, con 159.763 cabezas faenadas entre enero y agosto.

    Inversión de US$ 70 millones. El pasado 23 de abril, en un acto que contó con la presencia del presidente de la República, Yamandú Orsi, y varios ministros, MBRF inauguró la ampliación de Frigorífico Tacuarembó, convirtiéndolo en el mayor complejo de faena integral del país.

    La inversión de US$ 70 millones ejecutados en cuatro años elevó la capacidad de faena diaria de 800 a 1.400 animales —un incremento del 40%—, amplió la producción de hamburguesas de 200 a 900 toneladas mensuales e incorporó 570 nuevos trabajadores, llevando la plantilla directa a 1.700 empleados.

    Cerca del 30% de la facturación de la planta proviene de productos procesados: hamburguesas, tasajo, jerky, grasa comestible y los productos de la planta de termoprocesado.

    El caso de San Jacinto

    En marzo de 2026 China suspendió al frigorífico San Jacinto tras detectar residuos de fluazurón —garrapaticida— en un embarque correspondiente a una faena realizada en setiembre de 2025, según confirmó en su momento el MGAP.

    El director del frigorífico San Jacinto —y presidente de la Cámara de la Industria Frigorífica—, Eduardo Urgal, comentó que “venimos con la pendiente más empinada que el resto”, al ser consultado sobre cómo está operando esa planta industrial tras la suspensión de China.

    En entrevista con Agronegocios Sarandí (radio Sarandí), a fines de mayo, el industrial admitió que “es hipercomplejo estar trabajando sin uno de los principales mercados, y el principal para muchos subproductos, con alternativas que tienen una desvalorización muy importante”.

    Explicó que desde el punto de vista de la programación de la producción, y de todo el ejercicio comercial, es “bien complejo”. Y señaló que “tenemos un ingreso medio por ventas que está erosionado respecto a lo que podría ser el trabajo con el mercado chino”.