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    Director de Servicios Ganaderos plantea “discutir” la posibilidad de dejar de vacunar contra la fiebre aftosa

    Marcelo Rodríguez señaló que la epidemia “generó una marca muy grande”, que limita un análisis profundo; sobre la exportación en pie dijo que “hay que tomar alguna decisión”, contemplando a los productores y a los frigoríficos

    Redactor Agro de Búsqueda

    El director general de los Servicios Ganaderos del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP), Marcelo Rodríguez, consideró que se debería discutir la posibilidad de que Uruguay deje de vacunar contra la fiebre aftosa. Señaló que la epidemia “generó una marca muy grande”, que limita un análisis profundo.

    Sobre la exportación de ganado en pie, opinó que “hay que tomar alguna decisión” para contemplar las demandas de los productores y de la industria.

    En esta entrevista con Agro de Búsqueda el jerarca repasó el estado actual de las principales campañas sanitarias del país, los desafíos presupuestales y destacó la necesidad de modernizar los sistemas de información.

    ¿Cómo encontró la Dirección General de Servicios Ganaderos al asumir?

    Soy funcionario de carrera, ingresé en 2006, así que conozco bien la estructura. En líneas generales la Dirección estaba bastante bien. El MGAP, y sobre todo Servicios Ganaderos, tiene la particularidad de que muchas de sus políticas son de Estado.

    Creo que a algunas campañas sanitarias hay que darles otra vuelta de tuerca, porque nos han complicado bastante. Tenemos las restricciones lógicas, que tienen muchos ministerios, que son los recursos humanos, que muchas veces condicionan algunas de las políticas sanitarias.

    Hubo una fuerte inversión en vehículos, que fue una buena política. Y como toda nueva administración, se tiene que ajustar a las situaciones y a las relaciones de los equipos de trabajo. Lo principal de toda administración es generar un buen equipo de trabajo, que fue a lo que apostamos en este período.

    Tratamos de convocar a compañeras y compañeros que reúnan capacidad técnica, formación y experiencia en el trabajo. Y que además puedan consolidarse a futuro, por su edad. Más allá de las definiciones políticas que puedan haber en cada momento, los equipos tienen que consolidarse en las instituciones a largo plazo.

    ¿Dónde faltan recursos humanos?

    Principalmente en dos frentes. Ayudantes en los frigoríficos, y a nivel de campo también faltan ayudantos y veterinarios en algunos lugares. Y también recursos humanos de apoyo administrativo.

    Otro tema que no se resolvió en la administración anterior, y que estamos intentando resolver, son los sistemas de información. Creemos que tienen que ser muy potentes, porque no solo es la base del registro de las enfermedades sino porque es la base de la información que necesitamos cuando vienen las misiones sanitarias de otros países. En eso hay una debilidad importante, que estamos tratando de subsanar.

    ¿A qué debilidad se refiere?

    Tenemos sistemas que hay que mejorarlos, hacerlos más ágiles. Todo sistema de información necesita mantenimiento y desarrollo informático. Por ejemplo: tenemos una enfermedad, que se presenta de una forma, se genera un sistema de reporte de esa información, pero en un momento se necesita otra fuente de datos y hay que hacer otro desarrollo, o agregarle otro módulo.

    No es que esté obsoleto, pero hay que adaptarlo, hay que mejorarlo, sistematizarlo. El desarrollo informático es clave en el mundo, pero muchas veces las instituciones públicas no pueden contratar los recursos humanos capacitados, por un tema de salarios.

    Estamos tratando de subsanar eso, para mejorar nuestro sistema, que básicamente es el Sistema de Información de Salud Animal (SISA).

    ¿Está previsto incorporar nuevas tecnologías para el control sanitario?

    Creemos que el desarrollo informático es fundamental, y hay algo que vamos a tratar de hacer. Queremos que, a nivel de campo, los Servicios Ganaderos tengan un sistema de gestión informatizado. Siempre pongo el ejemplo de cuando tenés un siniestro de tránsito y concurre la aseguradora con una tablet, registra todo y esto ya queda en el sistema, sin tener que utilizar ningún papel. Ese es el esquema que queremos para nuestros servicios de campo, para que también sea más fácil el registro administrativo. Veremos si lo podemos instrumentar en este período.

    ¿Cómo evalúa la situación de la garrapata?

    Con la garrapata se ha generado un problema bastante importante. En todos los lugares donde estamos lo plantean como un problema a resolver. Lo que hemos hecho fue relevar la información, vimos que en el norte es un tema muy complicado, los productores y técnicos están muy preocupados.

    Como concepto general, el ministro Fratti lo dijo en las Jornadas de Buiatría, no vamos a encarar una campaña donde el MGAP tenga absolutamente toda la razón. Le presentamos una propuesta muy general a las instituciones, se formaron cinco grupos de trabajo. Y en estas horas está prevista otra reunión, donde empezaremos a finiquitar los detalles, para hacerlos públicos.

    La idea es salir con una campaña que tiene ser de asesoramiento, de apoyo y de control muy fuerte. Consideramos que el control es básico para encarar la campaña.

    Si bien creemos que no es la única razón de irrupción de estos focos, no fue una buena decisión autorisar los movimientos con cáscara de garrapata. Muchos colegas nos han planteado que es muy difícil poder determinar (cuando la garrapata está viva o muerta) y hay algunos focos que se han generado por esos problemas. No atribuyo responsabilidades, pero en el apuro por sacar algunos animales de algunos campos se produce eso.

    ¿Cómo está funcionando la campaña de brucelosis?

    El problema principal en brucelosis fueron las interferencias en los diagnósticos. No está determinada cuál es la interferencia, si es problema de alguna otra vacuna o enfermedad. Porque al poco tiempo los análisis dan negativo, y aparecen en categorías que no tienen por qué estar afectadas por la enfermedad, como toros o vacas que nunca tuvieron contacto. Es un problema que lo estamos protocolizando.

    Concretamente, ¿qué es lo que está ocurriendo?

    Hay animales que dan positivo y después dan negativo. Esto ya venía de antes, es un problema que hace tiempo está instalado y queremos ver cómo lo podemos resolver, porque da en la base de flotación de la enfermedad.

    Esto se suele dar cuando la prevalencia de la enfermedad es muy baja. Si tenés una prevalencia de 5% o 10% es fácil encontrarlo, pero cuando es menos de 1%, como en Uruguay, es complicado.

    ¿Y la situación en tuberculosis cómo está?

    La situación está bastante controlada. Hay una faena de animales positivos, programada para el 7 de julio en Frigorífico Solís. Creo que no llega a 200 animales.

    Tenemos predios que son complicados, que tienen tuberculosis desde hace mucho tiempo, y estamos viendo cómo podemos resolver. En tuberculosis, a medida que pasa el tiempo, se van generando más animales anérgicos, que no responden a la tuberculina y pasan como negativos, y luego van a faena y se les diagnostica tuberculosis.

    ¿Cómo están los fondos de las campañas sanitarias?

    Están bien. Tenemos que estudiar bien las dos enfermedades, porque dependiendo de las decisiones que tomemos se pueden ver afectados los fondos. Por ejemplo: si resolvemos que todos los animales que se diagnostican positivos a brucelosis deben faenarse, sin llegar a otro análisis, podemos tener algún impacto en el fondo. Lo mismo en tuberculosis. Por ahora se ha cumplido bien con todos los pagos.

    Buena parte de esos fondos, entre US$ 7 millones y US$ 10 millones (anuales) deberían ir al programa de combate a la bichera. Hasta ahora se ha hecho un solo pago, de US$ 7 millones, y se ha gastado menos de US$ 1 millón, porque el programa está frenado.

    Pero es una discusión que está dada a nivel de la administración y de los productores, sobre cómo puede impactar esta transferencia de presupuesto en las campañas de enfermedades prevalentes.

    Un estudio de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) indicaba que podría haber alguna afectación en el fondo en los próximos tres o cuatro años, a medida que se fuera volcando dinero al proyecto de la bichera.

    ¿Cuál es la situación del programa contra la mosca de la bichera?

    Tuvimos una reunión con la comisión de gobernanza de la bichera, donde participan las gremiales. La Asociación Rural del Uruguay (ARU) propuso suspender el programa. En una instancia anterior presentamos la propuesta de realizar pruebas de viabilidad de la mosca del Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen) en esta primavera. Tenemos todo organizado.

    Luego de discutirlo, se decidió por mayoría continuar con el programa hasta realizar las pruebas. Después se decidirá si continúa o no, y de qué forma.

    Las pruebas comenzarían en la primavera, en octubre y noviembre, y durará dos meses. El ensayo se realizará en Facultad de Veterinaria. Se está coordinando todo para dispersar las moscas y hacer los análisis correspondientes.

    En paralelo el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) está trabajando en la edición génica, pero eso llevará más tiempo.

    Mi opinión es que hay que empezar con esta mosca irradiada, y después incorporar progresivamente la de INIA. Pero todo eso está en discusión.

    Y creo que se debería buscar la forma de que este programa tenga una financiación propia.

    Todos estos objetivos requieren de mayores recursos, ¿están contemplados en la Ley de Presupuesto?

    Sí. Tratamos de ser lo más cautos posibles en los gastos en recursos humanos. Pero en las rendiciones de cuentas se pueden hacer actualizaciones en el presupuesto de gasto. En la medida que se avance y haya recursos, tendremos que pensar en algo de eso.

    ¿Qué implicancias tiene que Brasil haya dejado de vacunar contra la fiebre aftosa?

    Lo de Brasil y lo de Bolivia hay que valorarlo de una forma positiva. Esta es la región del mundo que desarrolló un plan de erradicación de una enfermedad, como la fiebre aftosa, y la está completando con éxito. A no ser Venezuela, donde aparentemente hay brotes de aftosa, pero no hay reportes claros, y se está vacunando, pero no a todo el rodeo. El resto de Sudamérica está libre de la enfermedad, con o sin vacunación. Muchos colegas uruguayos le pusieron mucha dedicación a todo esto, que fue muy positivo para toda la región.

    No tenemos la certeza del impacto del nuevo estatus sanitario de Brasil en los mercados. Estamos empezando a tener reuniones con el Instituto Nacional de Carnes (INAC). Hace algunos días INAC participó en la asamblea de la Organización Mundial de Salud Animal (OMSA), como parte de la delegación de Uruguay, y también participó de la Cosalfa (Comisión Sudamericana para la Lucha Contra la Fiebre Aftosa). Están empezando a analizar esta nueva situación, cómo puede repercutir en nuestros mercados. Es algo que me preocupa y lo tenemos que analizar muy bien.

    Y hacia adentro tenemos que analizar la situación de la campaña contra la fiebre aftosa en Uruguay. Tenemos que desarrollar un fuerte programa de capacitación, porque han entrado a nuestro servicio veterinarias y veterinarios con pocos años en el ejercicio de la profesión, que no conocen la fiebre aftosa.

    También tenemos que refrescar a los veterinarios de campo la información sobre la enfermedad, para hacer más sensible a todo el sistema.

    Y además incluimos en el Presupuesto Nacional un simulacro de brote, que ayuda mucho a sensibilizar y a ver en qué situación estamos. Siempre pongo el ejemplo de los bomberos, que cuando suena la sirena tienen que estar prontos, pero para eso tienen que prepararse, en nuestro caso es igual.

    Y el otro tema es tratar de incorporarnos al Banco Regional de Antígenos de Fiebre Aftosa (Banvaco), que lo está promoviendo desde hace mucho tiempo el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa (Panaftosa). Ahora se va a incorporar Bolivia, se incorporó Ecuador y Paraguay.

    El mayor miedo que tengo es el comercio extrarregión. Con el hecho de que Brasil deje de vacunar no tengo mayor problema.

    ¿Qué beneficios tendría para Uruguay incorporarse al Banvaco?

    En Uruguay estamos vacunando contra los virus O y A, porque son los que circulan en la región. Pero con la actual situación probablemente haya muy poca circulación de esos virus. Pero tenemos el problema del comercio internacional, y la posibilidad de que pueda ingresar otro virus extrarregión, que es lo más complicado. Entonces, el Banco de Vacunas te permite cubrirte de esos virus, en la medida que acuerdes la provisión rápida del virus que puedas tener en ese momento.

    Otra cosa que vamos a hacer en el correr de este año, que el Comité Veterinario Permanente (CVP) lo está impulsando, que es un análisis de riesgo de por dónde puede ingresar la fiebre aftosa.

    Por lo tanto, tenemos que definir cuál es el riesgo, y plantear que el Banco de Vacunas debería tener determinado virus para protegernos en tal caso.

    ¿Su idea es que se deje de vacunar en Uruguay?

    Creo que ese es el proceso final de esta discusión. Antes de enfrentar las posiciones sobre seguir vacunando o dejar de vacunar, como muchas veces se plantea, creo que tenemos que poner el tema sobre la mesa y discutirlo. Al final del proceso se concluirá qué es lo mejor, si seguir vacunando o dejar de vacunar.

    Pero tenemos que poner sobre la mesa todos los temas que estamos planteando, como la formación, la capacitación, el simulacro, el análisis de mercado, y hacerlo en conjunto con el sector, con los productores y con los industriales.

    La epidemia de la aftosa generó una marca muy grande tanto en veterinarios como en los productores, que muchas veces limita la posibilidad de discutir abiertamente el tema. Y creo que tenemos que discutirlo abiertamente.

    ¿Existe la posibilidad de habilitar el uso de hormonas para el engorde de ganado?

    Eso está prohibido y creo que debería seguir así. Es uno de los méritos de Uruguay desde hace mucho tiempo.

    ¿Cómo ve la exportación de ganado en pie?

    Hay varias lecturas. Por un lado, los ganados que se van no participan de la faena en los frigoríficos, y eso genera falta de animales y limita la mano de obra. Y por otro lado, el precio de los terneros mejora, porque hay una salida importante. Creo que la exportación se tendría que mantener, con algún criterio que hay que analizar, para tratar de contemplar las dos cosas.

    ¿Cómo sería eso? ¿Poner una cuota?

    Hoy no te puedo decir algo con certeza, pero deberíamos buscar alternativas para que la situación no genere tantos problemas. Creo que hay que analizarlo bien y tomar alguna decisión. Pero esas son decisiones más políticas, nosotros desde la parte técnica podemos complementar y discutir, pero siempre termina siendo una decisión política.

    ¿Qué mejoras plantea para la trazabilidad para evitar los problemas que hubo con los fondos ganaderos?

    Más controles. Servicios Ganaderos tiene que trabajar mucho con el Sistema Nacional de Información Ganadera (SNIG), que ha estado debilitado. Por eso digo que la necesidad de recursos humanos no son solamente para los controles de las enfermedades clásicas, como garrapata o brucelosis, sino para tener sistemas de información mucho más inteligentes, que es lo que queremos.

    Los sistemas de información son claves. Que desde una computadora se puedan determinar los lugares complicados y salir a inspeccionar. El SNIG no tiene un cuerpo inspectivo potente, tiene que complementarse con nosotros, a eso apostamos.

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