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    Financiación del Inale no fue considerada en Ley de Presupuesto y su presidente pensó en renunciar

    De Izaguirre tuvo un fuerte respaldo del sector, que lo animó a continuar en el cargo y seguir buscando alternativas

    Redactor Agro de Búsqueda

    El Instituto Nacional de la Leche (Inale) no tendrá el financiamiento genuino que las gremiales lecheras solicitaron a los legisladores durante meses, durante la discusión de la Ley de Presupuesto 2025-2029. En el sector hablan de “una oportunidad perdida” y de “señales políticas contradictorias”.

    El presidente del Inale, Ricardo De Izaguirre, técnico, productor, hombre de larga trayectoria gremial y uno de los fundadores del Frente Amplio, admitió que ante esta situación incluso pensó en renunciar. Pero también aseguró que la respuesta casi unánime de la cadena lechera lo terminó convenciendo de seguir.

    Cuando se creó el Inale, en 2007, la ley establecía que el Instituto se financiaría con una retención del 3 x 1.000 sobre el valor FOB de las exportaciones lácteas, pero ese mismo recurso ya había sido destinado al Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU). En ese momento nadie quiso entrar en un conflicto institucional, así que el mecanismo de financiación previsto quedó sin aplicarse.

    Durante los primeros años, el Ministerio de Economía y Finanzas compensó ese presupuesto con fondos equivalentes desde Rentas Generales, permitiendo que el Inale construyera músculo técnico, participara en foros internacionales y tuviera incidencia real en el desarrollo del sector. Pero con el paso del tiempo los recursos se achicaron, y en el período pasado, la asignación cayó 15%.

    El resultado fue inevitable: hubo que recurrir a los recortes. Inale canceló suscripciones técnicas, estudios y representación internacional, redujo actividades de formación y limitó áreas de investigación estratégica. El ajuste no fue una decisión política, sino consecuencia de un presupuesto que nunca se actualizó.

    “Queríamos arreglar algo que estaba mal desde el origen”, explicó De Izaguirre a Agro de Búsqueda. “No fuimos a pedirle plata al LATU; jamás planteamos eso. Solo queríamos un financiamiento genuino, para un instituto que, en los hechos, está en el centro de la lechería”, argumentó.

    Lo que De Izaguirre define como “estar en el medio” no es una metáfora. Inale es consultado por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social en las negociaciones laborales del sector; actúa como articulador entre la industria láctea, los productores y el Estado; y participa en la resolución de crisis que van desde problemas financieros hasta conflictos comerciales.

    Las industrias que tuvieron dificultades —Coleme, Claldy, Calcar— encontraron allí análisis económicos y acompañamiento técnico. Los productores contaron con modelos de gestión. Y el gobierno pudo tener información estratégica vinculada con los comportamientos de los mercados, posibilidades de diversificación, riesgos y oportunidades en África o el sudeste asiático, y estudios sobre cómo la lechería brasileña podría convertirse en exportadora neta en pocas décadas.

    A eso se suma la trama académica y científica. Las facultades de Agronomía y Veterinaria (de la Universidad de la República), la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC), la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU), el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).

    “La lechería tiene una red técnica que no existe en otros sectores. Y el Instituto articula esa red. Es un ecosistema virtuoso”, resumió el presidente del Inale.

    Un golpe político

    En las últimas semanas, los integrantes del sector razonan y analizan. Si el sector reconoce la utilidad del Instituto, si las gremiales empujaron unánimemente el financiamiento y si en el discurso político todos dicen valorar la lechería, ¿por qué el Parlamento no acompañó?

    Para De Izaguirre, “quizás la lechería no tiene un lobby fuerte dentro del sistema político”. La carne, los granos, o la forestación sí lo tienen, pero la lechería, con productores medianos y chicos, dispersos y menos empoderados políticamente, carece de esa imagen.

    “Quizás nos falta estar donde se toman decisiones”, reflexionó el jerarca, en una posición más cercana a los productores que al gobierno, al que representa en el cargo. “Yo soy técnico, soy productor, tengo otro estilo. A veces me pregunto si debería haber jugado más fuerte”, reflexionó.

    La dimensión personal

    Cuando se confirmó que la iniciativa no prosperaría, De Izaguirre se quebró. En su reflexión también aparece lo generacional. Él se define como “fundador del Frente”, un militante de la época en que el proyecto político estaba cargado de utopías. “Uno se pregunta si hoy somos dignos de esas utopías”, planteó.

    Por eso pensó en renunciar. No por enojo, sino por decepción. Pero la reacción de la cadena lechera lo sorprendió. Las gremiales le manifestaron respaldo explícito; los consejeros del Inale le dijeron que si él se iba, ellos también renunciaban. Incluso recibió apoyo de referentes políticos históricos como Lucía Topolansky.

    La combinación hizo que cambiara de decisión. “Si me voy, dejo la herramienta. Y la herramienta hay que usarla”, aseguró. “No puedo abandonar una causa que defendí toda mi vida”, dijo.

    La ausencia que también se leyó

    Otro punto que tensó la relación sector–gobierno fue la falta de una reunión entre el presidente de la República, Yamandú Orsi, y los productores, solicitada en varias oportunidades.

    Para el sector, era un gesto político necesario: mostraba que la lechería —y especialmente el proyecto María Dolores, del Instituto Nacional de Colonización, que agrupa a productores de distintos tamaños y colores políticos— tenía valor estratégico.

    Para el entorno presidencial, sin embargo, la señal no era prioritaria en este momento. “Es una falta de valorización”, opinó De Izaguirre. “No es solo recibir a una gremial, es reconocer a gente que está tratando de desarrollar un proyecto productivo con los más chicos”.

    Restricciones y lectura de fondo

    El Ministerio de Economía y Finanzas, a través del ministro Gabriel Oddone, transmitió desde el inicio cautela. El espacio fiscal es acotado, las prioridades múltiples y el gobierno no quiere abrir ventanas presupuestales sin un plan de compensación claro.

    De Izaguirre se reunió con él, pero —según recalcó— no fue a pedirle plata. “Fui a decirle que la lechería es socia del crecimiento del país. Si resolvemos las barreras de tierra, renta y financiamiento, el sector vuela”, enfatizó.

    En el Ministerio de Economía recogieron el mensaje, pero no lo tradujeron en acción inmediata. Las urgencias del gobierno van por otro lado: inflación contenida, déficit bajo control, señales de estabilidad para el mercado.

    La lechería —aunque estratégica en empleo, arraigo, exportaciones y distribución territorial— no pesa lo suficiente en la balanza macroeconómica como para mover la aguja sola.

    ¿Y ahora qué?

    La salida que quedó sobre la mesa es revisar el financiamiento en 2026, por una vía administrativa aún no definida. El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, y legisladores del Frente Amplio, sostienen que habrá margen político para reconsiderar la decisión, pero nadie tiene claro cómo ni cuándo.

    En el sector lechero hay escepticismo, pero también una convicción: la discusión no terminó. Las gremiales ya analizan estrategias para mantener el tema vivo en la agenda. La industria, aunque más silenciosa, también es favorable a un Inale fuerte, que le ordene el tablero.

    Y De Izaguirre confirmó que seguirá al frente del Instituto durante un tiempo más. “Había pensado quedarme un año, pero ahora, con todo esto, con este respaldo, se me hace muy difícil dejar el cargo”, explicó.

    La discusión sobre el financiamiento del Inale expuso la fragilidad política del sector lechero y la falta de una visión estratégica de largo plazo sobre su rol en el modelo productivo del país.

    De Izaguirre destacó que la lechería uruguaya genera exportaciones, empleo, arraigo rural, innovación, formación técnica y una trama social que ningún otro sector replica con la misma intensidad. Sin embargo, cuando se discute presupuesto, aparece último en la fila. De todas formas, remarcó que esto no debilitará al sector, sino que seguirán buscando los mecanismos para lograr su fortalecimiento.

    Brasil retoma investigación antidumping

    El gobierno brasileño decidió reiniciar la investigación antidumping vinculadas con las exportaciones de leche en polvo de Uruguay y Argentina a ese país, dando marcha atrás con la decisión tomada en agosto pasado, cuando resolvió dar el tema por terminado.

    Según explicaron a Agro de Búsqueda fuentes de la Cancillería uruguaya, la investigación no estaba concluida y por eso se pudo reabrir.

    El gobierno que encabeza Yamandú Orsi retomó las gestiones a todos los niveles. Desde el Estado y desde las empresas interesadas también hay diálogos para intentar que la situación vuelva a la normalidad. De todos modos, se aclara que una investigación antidumping siempre es técnica, porque hay que seguir las reglas.

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