El sobreprecio de China que explicó parte del gran resultado de 2022 ya no está y será difícil que vuelva. Hasta nuevo aviso, para venderle a China hay que competir por precio.
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Esa dinámica y el agravamiento de La Niña en su tercer año, sumado al efecto de debilidad del dólar llevaron a un resultado en el ejercicio pasado que fue menos de la mitad de ese año récord. Y además empezó todavía con buenos precios a mitad de 2022 para desbarrancarse en 2023. Como adicional, el panorama lanero no fue menos adverso. Este ejercicio era de gran importancia para revertir malos resultados y empezó lleno de amenazas, hasta que a fines de agosto empezaron a llegar las lluvias, avanzando gradualmente desde el noreste hacia el sudoeste.
El año Niño ayuda, pero se excede
En el ejercicio que cierra a fin de mes las lluvias se hicieron frecuentes, en algunas zonas –especialmente en el norte– se vio un vergel de campo natural como muy pocas veces se había visto, y para el entore las vacas estaban felices, dispuestas a aparearse y con sus terneros al pie.
En el vértice de Artigas, Salto y Rivera, así como en zonas de Tacuarembó, el contraste en el campo natural no podría haber sido mayor. Pero incluso al sur del río Negro, la mejora en la productividad, sumando kilos de bajo costo, ha sido una vez más una prueba de las bondades del campo natural. Y eso tendrá una inercia interesante hacia el ejercicio 2024-2025, con un récord de producción de terneros.
“Mientras que en el año anterior más de 80% de los rodeos que sigo en Fucrea recurrieron al destete precoz, con sus costos en ración asociados, este año menos de 10% tuvo que hacerlo. El productor bajó todos los costos que pudo y obtuvo tasas de preñez con un promedio cercano a 90%”, explicó el coordinador ganadero de Fucrea, Gonzalo Ducós.
Lo que en setiembre causaba una honda preocupación, ahora es un alivio que tampoco da para grandes festejos. El ejercicio “va a cerrar mejor que lo proyectado en setiembre, los ganados valían menos y durante el verano las empresas que ajustaron carga, con un verano llovedor aumentaron la producción entre 20% y 25%, y las que no ajustaron carga mejoraron de 10% a 15%”, detalló.
Ducós augura una generación récord de terneros, de 3,3 a 3,4 millones, que puede ser 10% mayor al actual récord, apenas superior a los 3 millones. Esto es algo que puede darle impulso a los resultados de la cría en 2024-2025, ya que en su mayoría estos animales nacerán en la primavera y se comercializarán en el otoño de 2025.
Además de la alta preñez, Ducós ve un fuerte aumento de los vientres entorados, entre otras razones por una apuesta a la intensificación. “La cría ha evolucionado a un entore de las vaquillonas a los 2 años y menos, 12 meses, 15 meses o 20 meses. Mucha gente en Fucrea quiso preñar a los 15 meses en un escenario del ternero de más valor”, señaló.
El ejercicio que está cerrando tuvo, en forma contrastante con el anterior, problemas por exceso de lluvias. Mucha gente apostó a pasturas que en algunos casos no pudieron sembrarse en fecha, en otros perecieron por el anegamiento y el exceso de humedad o tuvieron un desarrollo muy pobre, y por otra parte no pudieron usarse porque en una pradera con el piso blando, “sin piso”, pastorear equivale a destrozarla.
Así como en el ejercicio anterior, muchos productores compraron terneros a muy alto precio durante el auge de China, y tuvieron que venderlos posteriormente a un precio mucho menor. Su plan era alimentarlos durante el otoño, algo que finalmente no pudieron hacer.
Esta situación fue mermando la demanda, y en las últimas semanas el precio del ternero se ha moderado de US$ 2,75 a US$ 2,40 como una gran referencia para el kilo del ternero mediano. Lo que las lluvias agregaron en los campos naturales lo convirtieron en complicación en las praderas y verdeos sembrados, algo que también está llevando a una fuerte caída de la producción lechera.
Con una posible Niña formándose en la primavera, el ejercicio 2024-2025 estaría marcado, según Ducós. “Iríamos a producciones más normales, hay que ver el efecto de la Niña”, planteó.
También comentó que en Fucrea “estamos con un trabajo de hacer los márgenes por actividad ganadera, según el momento Niño o Niña de los últimos años, tratando de generar argumentos para el manejo de la carga. Sabemos que el escenario Niña, si ocurre, recién va a quedar definido en su magnitud en agosto”. Por otra parte, analizó que el actual precio del ganado gordo “parece poco sostenible”.
Además, la agricultura aportará heterogeneidad a los resultados. Los problemas en el centro y este del país harán que la agricultura reste más de lo que suma, no solamente por un resultado modesto en rendimientos sino porque la demora en cosechar, causada por las lluvias, afectó la siembra de pasturas.
De modo que el comienzo del ejercicio 2024-2025 parece ser de una prolongación de resultados modestos, en los que además el endeudamiento puede empezar a tener incidencia en el resultado de los productores.
La abundancia forrajera y las inundaciones en Río Grande del Sur generaron una firmeza en el precio del ganado gordo que puede no sostenerse mientras la amenaza de La Niña pesa sobre lo productivo, pero también sobre los precios que pueda recibir una oferta de terneros en el otoño próximo.
Si el ingreso se mantiene sobre los US$ 60 por hectárea promedio, aún estando por encima del promedio de la primera década de este siglo, seguirá significando una presión fuerte sobre los productores pequeños y medianos, que en muchos casos quedarán por debajo de la canasta básica, que se considera el ingreso razonable de un núcleo familiar.
Pero por otro lado, el ejercicio cierra con un muy buen panorama forrajero avanzado junio, con un impulso productivo que puede mantenerse y en 2025 empezará un ciclo descendente en la producción brasileña, que puede dar un mejor sostén a los precios ganaderos.
Los ingresos ganaderos pueden estabilizarse entre US$ 60 y US$ 80 por hectárea este año y el próximo. Cuánto rindan esos dólares será un factor clave del resultado real de las empresas.
Y cuánto vaya pesando el endeudamiento, que además de ser creciente con el sistema bancario tiene un componente cada vez más relevante que transita por fuera del sistema financiero, y que puede empezar a pesar como un costo creciente en los próximos ejercicios.