• Cotizaciones
    miércoles 19 de junio de 2024

    Subsecretario del Ministerio de Ambiente ve al "agua subterránea" entre los principales desafíos del país

    En su libro El Uruguay Ambiental, Gerardo Amarilla ubica al hidrógeno verde como otro tema central y dice que el avance en saneamiento bajará la contaminación

    El cuidado del agua, el desarrollo del hidrógeno verde, la valorización de los residuos y la certificación de la sustentabilidad ambiental serán los principales desafíos ambientales que deberá enfrentar el país en los próximos años. Al menos así lo considera el subsecretario del Ministerio de Ambiente, Gerardo Amarilla, en su libro El Uruguay ambiental, una publicación que se presentó oficialmente ayer miércoles 5 en la sala Bauzá de la Universidad Católica del Uruguay, coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente.

    El libro, de poco más de 120 páginas, buscó recopilar parte de la historia ambiental del país, con el fin de “ordenar y sistematizar” hitos institucionales en materia de normativa ambiental nacional, así como también aquellos aspectos sobre los que aún es necesario avanzar, comentó Amarilla a Búsqueda. La publicación, que nació como una herramienta académica, reúne información sobre las discusiones que llevaron a la creación de la cartera de Ambiente y su importancia para la jerarquización de la institucionalidad ambiental, los pilares de la gestión iniciada en 2020 y la necesidad de avanzar en el derecho penal ambiental.

    En el capítulo dedicado a “Los desafíos que presenta el futuro”, Amarilla señala al agua como el primer aspecto estratégico sobre el que Uruguay deberá enfocarse. En esa línea, menciona que el proyecto de universalización del saneamiento, que prevé comenzar este año, será clave para mejorar el tratamiento de aguas domésticas urbanas en el interior del país, al pasar de una cobertura actual del 50% del interior urbano a más del 72%.

    “Esto supondrá una reducción de las aguas sin tratar que se filtran tanto al subsuelo como a desagües pluviales y constituyen un aporte de contaminación difusa”, señala el libro.

    Otro desafío planteado por el subsecretario en materia de agua apunta a la cantidad y la disponibilidad del recurso. Uno de los mayores retos, sostiene, es "mejorar el conocimiento" sobre las aguas subterráneas y también su uso “como recurso de reserva a las precipitaciones”. También cree necesario apuntar a estrategias de reutilización de aguas, tanto de uso industrial como doméstico, para la producción agropecuaria e incorporar tecnología que permita un uso más eficiente del recurso en el sector productivo.

    Para poder “profundizar el conocimiento de las aguas subterráneas del país", señaló que se requerirá una mayor inversión en estudios e investigación. Si bien afirma que “ha habido avances” tanto desde el sector académico como público en acuíferos puntuales, “aún queda mucho por investigar y hay que hacerlo en una forma más integral" que abarque "todo" el territorio y los acuíferos.

    En cuanto a la reutilización de aguas, Amarilla plantea que a pesar de que “hay temas logísticos y de inversión por resolver”, todo debería ser parte de una visión de inclusión del concepto de economía circular al uso del agua para darle una segunda y tercera utilización antes de tratarla y volverla al ambiente. Esto implicaría un importante “cambio cultural”.

    “Con la aplicación de sensores que nos permitan, por ejemplo, medir la necesidad de humedad en el suelo con la correspondiente respuesta automática de riego, seguramente podremos reducir el uso de agua y aumentar exponencialmente su eficiencia”, sugiere en el texto.

    El hidrógeno verde, en tanto, es otro de los grandes temas que deberá afrontar el Estado. Si bien la capacidad energética del país “abre la posibilidad de la producción a escala de hidrógeno verde y sus derivados”, el proceso de incluir este componente en la cadena productiva y de transporte, además de la creación de una industria nacional de fertilizantes verdes, va a requerir diversos estudios de impacto ambiental y territorial. También un análisis de los recursos naturales a utilizar y la repercusión de la infraestructura en cada ecosistema, con el fin de evaluar y encauzar los posibles riesgos, señala el autor.

    “Esto constituye un desafío como país y la institucionalidad deberá prepararse y capacitarse para evaluar la construcción, instalación y operación de cada emprendimiento”, agrega.

    Residuos y valorización

    La valorización de residuos fue uno de los fundamentos principales para la creación del Ministerio de Ambiente, pero a cuatro años de su creación sigue siendo un área con varios puntos pendientes. Uno de ellos, plantea Amarilla, es crear un circuito de economía circular en el que los residuos tengan una nueva vida, ya sea por su retorno al material de origen o por su transformación en otros materiales o energía. Si bien hay varios ejemplos en el país que persiguen ese objetivo, son casos que alcanzan una porción “bastante reducida” de los materiales que se colocan en el mercado.

    “Debemos impulsar estrategias de rediseño y reducción de envases de un solo uso tanto en su peso como en formas de comercialización, con un apoyo particular a las micro, pequeñas y medianas empresas”, bajo la idea de que los residuos de una sean el insumo de otras, explica. Además, sostiene que se debería apuntar a procesos de valorización de nichos con “productos de diseño a una escala semiindustrial” e implementar normas “más audaces” de compras públicas que favorezcan emprendimientos que utilicen residuos locales. Esas estrategias, con el debido marco regulatorio y con los estímulos para que comiencen a funcionar en escala, permitirán alcanzar una gestión más sustentable, agrega el texto.

    Por último, Amarilla señala que Uruguay deberá continuar con el camino de certificación de la sustentabilidad ambiental de diferentes sectores productivos, de manera de replicar los resultados alcanzados, por ejemplo, con la Huella Ambiental Ganadera.

    “La idea es analizar la evolución ambiental en el país, ya que antes del siglo XXI el ambiente era un tema residual que en pocos años terminó siendo un asunto central en la agenda pública”, dijo el subsecretario sobre el espíritu de su libro.