En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Aire europeo y raíces uruguayas en la renovación de una clásica casa de Punta del Este
Una pareja uruguaya-británica, que vive entre Ginebra y Barcelona, creó su refugio de verano en una casa de Montoya, en Punta del Este, buscando funcionalidad e imprimiendo identidad
En la zona exterior se añadió una nueva área para el disfrute de la familia, donde se ubica la piscina y
el renovado parrillero de líneas orgánicas, estilo que se repite en toda la casa.
Tatiana Triver y su esposo, Dan Dash, instalaron su casa de veraneo en Punta del Esteen una propiedad clásica de Montoya que reformaron y ambientaron combinando sus estilos de vida europea y las raíces uruguayas. Gracias al trabajo de la interiorista y amiga Jimena Sequeira, quien se encargó de supervisar la obra mientras su amiga estaba en el Viejo Continente, lograron cumplir su sueño de disfrutar de una casa funcional para recibir a amigos y que reflejara la personalidad de la pareja.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Para la uruguaya Tatiana Triver y su familia, regresar al sur para pasar los veranos en una casa propia tiene un significado muy profundo. “Es regresar al lugar donde nací, a mis raíces, a mi historia. Pero hoy no lo vivo solo desde lo personal, sino también desde lo familiar: saber que mis hijos van a crecer conectados con el país que me formó, con mis costumbres, mi cultura y mi manera de ver la vida me emociona profundamente. Es un legado invisible pero muy poderoso”, explica Tatiana.
La cocina experimentó un cambio radical, reubicándose y adoptando un estilo retro y funcional. Los muebles en color gotas de mar combinan con los electrodomésticos sobre la mesada y en el “rincón de café”, que se creó especialmente. Se destacan una pileta de campo de línea antigua con grifería de bronce opaco y las ventanas abatibles tipo toldo que permiten ver el jardín y a los niños jugando.
Adrián Echevarriaga
casa tatiana triver la barra 8
La escalera de madera que conduce a las habitaciones del piso superior se pintó de blanco con listones rojos, cambiando drásticamente su apariencia y alineándose con la nueva paleta de colores.
Adrián Echevarriaga
casa tatiana triver la barra 9
La integración cultural de la familia se traspasa a la decoración para combinar el estilo de vida y elementos decorativos de España y Reino Unido, de donde es originario Dan, con la personalidad uruguaya de Tatiana. Muchas piezas clave, telas, lámparas, griferías, pomos o almohadones, son europeos y nacionales.
Adrián Echevarriaga
Desde que Tatiana y Dan se conocieron en Europa hace seis años, nunca más se separaron. Se casaron en Lloret de Mar, en la Costa Brava española en 2023, y su vida transcurre entre Ginebra y Barcelona. A pesar de que una vez por año vuelven a Uruguay, esta casa, Santa María del Este, será el refugio de la familia Dash-Triver, donde comenzarán a coleccionar recuerdos de su pequeño Jack y del bebé que nacerá en unos meses. Volver es “una forma de transmitirles identidad, pertenencia y memoria”.
Su vida en Uruguay, al menos en enero, está repleta de experiencias que atesoran en el corazón. La naturaleza de la zona de La Barra invita a bajar el ritmo, admirar el entorno y disfrutar de lo simple: el mar, los atardeceres, las charlas largas, los tiempos sin apuro. “Hay algo muy genuino en esa forma de vivir, donde lo cotidiano alcanza y sobra. No hace falta llenar los días de estímulos ni de planes constantes, los días transcurren con una sencillez especial. Para mí, esa simpleza es un valor enorme, y más aún pensando en mis hijos. Crecer entendiendo que no siempre se necesita más, sino a veces menos, es un aprendizaje profundo. Uruguay enseña eso casi sin proponérselo: a estar presentes, a conectar con lo esencial, a encontrar belleza en lo básico. Es una manera de vivir que ordena, que calma y que deja huella”, cuenta.
Esa filosofía slow life fue lo que también conquistó al inglés, Dan, quien, con el mismo entusiasmo que Tatiana, quiso construir ese sueño del chalet de veraneo. “Mi marido fue el primero que llegó con la idea de buscar un lugarcito aquí y hacerlo nuestro rincón especial en el paisito”.
casa tatiana triver la barra
La inspiración mediterránea con líneas curvas y tonos claros primó en la estética de la casa. Sin embargo, Tatiana es una amante del color, por lo tanto, al recorrer los ambientes sorprenden toques vibrantes que potencian el estilo.
Adrián Echevarriaga
casa tatiana triver la barra 1
El comedor, presidido por dos lámparas cónicas tejidas en fibras naturales, se transformó en un área cómoda y acogedora para recibir a los invitados.
Adrián Echevarriaga
casa tatiana triver la barra 2
La sala de estar se convirtió totalmente. Se eliminaron elementos oscuros e industriales que predominaban en el piso y la escalera, buscando un ambiente en el que primara la luminosidad y calidez. El sofá curvo, elegido por su comodidad, continúa con la armonía de las líneas de todo el chalet.
Adrián Echevarriaga
casa tatiana triver la barra 12
Los baños fueron renovados completamente y se escogieron materiales como mármol y grifería en tono bronce mate, manteniendo las líneas curvas y la coherencia estética de la casa.
Adrián Echevarriaga
A todo eso se suma algo “profundamente valioso y emocional: la posibilidad de que mi hijo crezca cerca de sus abuelos, de sus tíos y de las personas que forman parte de mi historia desde siempre. Que pueda compartir tiempo con mis amigos de la infancia y con sus hijos, que serán como primos para él, es un regalo enorme. Son vínculos que dan contención, que construyen recuerdos y que forman una red afectiva que acompaña para toda la vida. Saber que va a crecer rodeado de amor, de historias compartidas y de personas que me conocen desde siempre le da a esta decisión un sentido aún más profundo”.
Remodelación a distancia
Trabajar en esta casa tuvo, además, un componente muy especial. Tatiana se encargó de todo a distancia, pero tuvo la ayuda de su decoradora y amiga de toda la vida, Jimena Sequeira. Se conocen desde los seis años, por lo que el proceso transcurrió de una forma fluida. Desde el primer momento, Jimena comprendió lo que soñaba su amiga. Más que un trabajo, fue un diálogo entre recuerdos, gustos y una sensibilidad en común. “Confiar en alguien que me conoce desde la infancia, que conoce mis raíces y mi manera de vivir, fue clave para que la casa reflejara no solo un estilo, sino una historia. De alguna manera, esa amistad también quedó impresa en rincones de este hogar”.
Además de su historia y de sus raíces, Tati, como la llaman, quería que la casa hablara de su “presente”. Su vida familiar transcurre en Europa; “eso inevitablemente nos fue moldeando la forma de habitar los espacios, la luz, los materiales, los colores. Por eso, el diseño de la casa incorpora un estilo mediterráneo, que representa esa etapa que estamos viviendo como familia”.
casa tatiana triver la barra 10
Tatiana y Dan encontraron la propiedad en la zona de Montoya y la convirtieron en su refugio de verano. El jardín con barbacoa y piscina es uno de los lugares preferidos del pequeño Jack.
Adrián Echevarriaga
casa tatiana triver la barra 11
La propiedad, con siete habitaciones, fue pensada para albergar un matrimonio con dos hijos que recibe amigos y familia. En cada dormitorio, diseñados con personalidad propia, los empapelados y textiles son protagonistas. Se utilizó papel pintado y combinaciones de estampados y géneros. Numerosos detalles decorativos (tiradores con animalitos, lámparas, almohadones y obras de arte) fueron seleccionados con sumo cuidado para cada espacio.
Adrián Echevarriaga
casa tatiana triver la barra 13
Adrián Echevarriaga
casa tatiana triver la barra 6
Adrián Echevarriaga
“La casa termina siendo un punto de encuentro entre distintos mundos: Uruguay como origen, Europa como presente y mis hijos como puente entre ambos. Es un hogar que no responde a un solo lugar, sino a una historia en movimiento, donde cada etapa deja su huella”. Esos mundos se reflejan en colores pasteles y en líneas curvas. Cada espacio tiene su propia identidad con tonos distintivos y detalles particularmente escogidos. “La base de todo el diseño debía reflejar la vida por el mundo de Tati. Jugué con las tonalidades y los materiales. Incluso todas las habitaciones tienen un empapelado distinto y se mandaron a hacer los respaldos de las camas para darle un mayor protagonismo al espacio”, destaca Jimena. El ojo experto de su amiga contó también con un gran aliado, Ricardo Souto, talentoso carpintero que supo interpretar los gustos de la dueña de casa para crear muebles a medida y transformar piezas antiguas. Además, los materiales naturales en las telas de sillones, almohadones y lámparas, los detalles minuciosamente elegidos, imprimen un toque innovador a una casa clásica de La Barra.
casa tatiana triver la barra 5
En el piso superior, la habitación del niño incluye un espacio para juegos con canastos para mantener el orden, una costumbre adquirida en Europa, lo que crea un ambiente siempre fresco y organizado.
Adrián Echevarriaga
casa tatiana triver la barra 14
Jimena Sequeira, diseñadora de interiores y amiga de Tatiana desde los seis años, se encargó de la transformación de la casa de estilo mediterráneo, integrando elementos de diseño europeos a la personalidad de la familia.
Adrián Echevarriaga
“Llegar a Uruguay siempre es volver a los abrazos, reencuentros, recuerdos y a la identidad. Es reencontrarse con lo propio. Incluso en los gestos más simples: la calidez, la sonrisa y la amabilidad de quienes ni siquiera te conocen. Por eso, llegar al aeropuerto de Uruguay es tan especial: es sentir, desde el primer momento, que estás en casa”.