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    "El maestro laico"

    Sr. director:

    El jueves pasado, Juan Pedro Mir ofreció su opinión sobre la actividad docente a partir de la conmemoración del Día del Maestro el lunes 21 en una columna títulada “El maestro laico. Si lo estima de interés, quisiera transmitir a sus lectores la que expongo, aprovechando la inminente elección de dos consejeros por parte de los docentes en actividad, para integrar el Codicen de la ANEP.

    La primera idea es que, en la cultura anglosajona, maestro es todo docente que actúa en los niveles de educación obligatoria; en Uruguay, mantenemos la herencia de la Udelar y utilizamos la designación “profesor” desde que, a principios del siglo XX, comenzó a desarrollarse la educación secundaria o preparatorios universitarios. Ahí está el Instituto Alfredo Vázquez Acevedo, el IAVA, como testigo de aquel intento primigenio, cuando se transitaba desde y hacia la actual Facultad de Derecho por un túnel que unía ambos edificios. Entonces, para los anglosajones somos todos teacher. Professor es exclusivamente el docente universitario. Con esta primera idea sugiero que el discurso de Juan Pedro es aplicable a la totalidad de los docentes de la ANEP, o centros habilitados y autorizados, que actuamos en los niveles obligatorios. Algunos también son profesores, en el sentido expresado, porque hay una variada oferta superior a cargo del Consejo de Formación en Educación (CFE) y de la Dirección General de Educación Técnico Profesional (UTU). Igual, casi todos empezamos como teacher.Cuando Juan Pedro propone: “El carisma del maestro no le concede derechos sobre la conciencia del alumno.

    Cada niño está construyendo su relación con sus afectos, sus creencias, sus dudas y su identidad. El maestro acompaña ese proceso, pero no debe invadirlo”, recuerdo la Declaración de los Derechos del Niño, que en Uruguay es ley, y recojo la definición legal que incluye en la categoría niño a todas las personas menores de 18 años. Justo los que deberían estar recorriendo la educación obligatoria. Entonces, la cita aplica al docente que orienta el aprendizaje de las primeras letras, tanto como al que ofrece y discute los más profundos pensamientos filosóficos o los enfoques de los eventos históricos en los últimos años, ahí en el borde de la adultez.Los anglosajones también denominan escuela, school, a los centros de educación obligatoria. Por aquellos lares, los 12 años de primaria y secundaria se dividen en tres niveles de cuatro años, todos nombrados con school al final. Así, creo que es abarcadora en los mismos términos la idea de que: “La escuela pública tiene también una responsabilidad ineludible en la formación ciudadana. Pero formar ciudadanía no significa producir adhesiones.

    Significa enseñar los principios que hacen posible una sociedad de personas libres e iguales, y también aprender a argumentar, escuchar, disentir y convivir con quienes piensan diferente”. Sin embargo, hay evidencia de que esta idea genera discrepancias o, mejor dicho, hay evidencia de lo contrario, especialmente en algunos grupos que identifico más adelante. Son los mismos que podrían adherir a la noción de que “una democracia no necesita que todos pensemos igual. Necesita ciudadanos capaces de vivir juntos cuando piensan diferente”. Pero, con tal de que su entorno permanezca enteramente bajo su control; o sea, sí a todo, pero en otra parte. Precisamente, el personaje idílico, o al que todos aspiramos para educar a nuestros hijos, parece ser ese cuya actitud Juan Pedro define con sencillez y claridad meridiana “El maestro laico sabe que su palabra pesa y aprende a administrarla. Presenta el mundo sin apropiarse de la mirada del niño”.Ahora bien, si un docente de secundaria pregunta cómo hace para afiliarse al sindicato, le explican que cada departamento tiene una Asociación de Docentes de Educación Secundaria. O sea, debe afiliarse a la ADES de su departamento. Para eso, llena una solicitud que debe ser refrendada por un miembro activo, que lo patrocina o recomienda.

    Eso es tratado por la Directiva de ADES, que decidirá si acepta al candidato. Ante la pregunta de cómo se comunica la aceptación, o sea, la afiliación, la respuesta es: porque te aparece el descuento en el recibo de sueldo. O sea, nunca se comunica el rechazo. Muy transparente. El conjunto de las 19 ADES conforma la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria. Es decir, un docente se afilia a ADES, ADES se afilia a FENAPES. Las autoridades de cada ADES deciden quiénes serán las de FENAPES. Del procedimiento de afiliación que he descrito puede deducirse que debe haber criterios de aceptación reservados. Es decir, para FENAPES, los docentes se categorizan, quizás con un modelo diverso de las tristemente célebres A, B y C, pero es evidente que están quienes ni siquiera se postulan a la afiliación, quienes han sido rechazados, sin que conste formalmente, aunque sí de hecho, alcanza con destruir el formulario de postulación, es sin recibo de recepción. Faltaba más, entre colegas. Y, quienes están afiliados.

    Entonces, en los hechos, parece difícil que un colectivo que se comporta como va descrito pueda representar a la totalidad de los docentes; y, sin embargo, presenta una lista que acompaña con un discurso encaminado a convencer de lo contrario.Es evidente que los docentes están descreídos. Se aprecia en el número de votos en blanco. En una ocasión fue mayoría. ¿Debería haberse dejado los cargos vacantes? Es claro que, aunque solo existan como votos válidos los de los propios candidatos, la elección queda firme. Entonces, vale preguntarse por qué, con una oferta de cinco listas diferentes, los docentes son tan escépticos que prefieren votar en blanco. Increíblemente, convirtiendo esa presunta abstención o protesta en apoyo para quien obtenga el mayor número de votos, aunque sea insignificante. Por si fuera poco, hay una campaña para anular el voto con una papeleta que reclama la anulación de una resolución de Codicen sobre la titulación de docente en servicio, como si valiera. Esto también cuestiona la conciencia y aptitud cívica del colectivo docente.

    Cualquiera de los dos comportamientos pone en tela de juicio muchas de las ideas que propone Mir en la columna que comento.El próximo sábado, 3 de octubre, los docentes votamos para elegir dos consejeros para el Codicen. Hay dos lemas que acumulan votos, uno con tres listas de tres sindicatos de docentes; otro, con dos listas independientes, con docentes más o menos afines a partidos de la oposición. Sería absolutamente rupturista que cada uno votara por alguna lista, evitar el voto en blanco o anulado. Haría honor al panegírico que Juan Pedro Mir elaboró para el Día del Maestro, dedicado a quienes tenemos la responsabilidad de promover el aprendizaje de la generación de ciudadanos que nos relevará, tarde o temprano, y procurará alcanzar aspiraciones más atrevidas que las nuestras.

    Alberto Picón Docente