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    Vocación de zapallos III

    Sr. director:

    Bajo este título, el editorial de la edición número 2.396 de Búsqueda establece que a partir de los refranes populares se puede descifrar el ADN de nuestra cultura.

    Toma como ejemplo representativo el que expresa que “los zapallos se acomodan en el carro”, cuando su versión correcta es: "sobre la marcha los zapallos se acomodan en el carro".

    Si bien se explica el origen y la razón que motiva este refrán, el énfasis se pone en mostrar que los uruguayos tenemos “vocación de zapallos”.

    Así se enuncian situaciones caracterizadas por la imprevisión, por la no debida atención a los problemas, al extremo de que “recién nos acordamos de que se podía evitar el incendio cuando está todo prendido fuego”.

    Para sustentar esa “vocación de zapallos que tenemos los uruguayos” se citan los siguientes ejemplos puntuales: el ataque a una estudiante en la Facultad de Medicina, la seguridad social (en especial lo que ocurrió con la Caja de Profesionales), la reforma de la seguridad social, los accidentes de tránsito, el uso de celulares en las aulas y el uso excesivo de las redes sociales.

    Si bien algunas de estas situaciones demuestran conductas que son motivo de crítica, su generalización, llevada al extremo de considerarlas determinantes de nuestro ADN cultural, no hace justicia con situaciones que constituyen logros significativos de buena administración.

    Tales como la ley forestal que transformó incuestionablemente la producción nacional, el grado alcanzado en la producción de energia renovable, la transformación de la gestión del Puerto de Montevideo de fines del siglo pasado, la importancia de los beneficios del Plan Ceibal y, más recientemente, la ejemplar conducción ante la epidemia de Covid.

    También el ejemplo del refrán del carro con los zapallos admite otra interpretación.

    Que no es la de entender que las cosas se arreglarán solas con el mero correr del tiempo. Es una práctica surgida de la experiencia, cuyo resultado es la mayor eficacia en la ejecución de una tarea. Intentar colocar los zapallos en un carro cuando se lo está cargando, para optimizar el espacio, demanda mano de obra y tiempo.

    Mientras que, si se deja que estos se acomoden durante la marcha sobre terrenos de superficie irregular, se ahorran tiempo y jornales, lo que indudablemente aumenta la eficiencia para sacar la producción de las chacras.

    Relativizar el sentido que surge de lo que expresan los refranes nos puede evitar incurrir en extremos sobre los que nos previene aquel que dice: “Ni tan peludo que no se le vean los ojos ni tan pelado que se le vean los sesos”.

    Gral Cr. Guillermo Ramírez