Las incógnitas que trajo el conflicto en Medio Oriente, tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán de los últimos días, se reflejaron en los mercados de divisas, con efectos que llegaron hasta Uruguay.
Desde el martes 3 el tipo de cambio volvió a niveles por encima de los $ 39 en el circuito “interbancario”; en cuatro días de marzo aumentó 2,4%
Las incógnitas que trajo el conflicto en Medio Oriente, tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán de los últimos días, se reflejaron en los mercados de divisas, con efectos que llegaron hasta Uruguay.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn ese contexto de incertidumbre, el dólar volvió a ser visto por algunos agentes como un activo de refugio y se valorizó a escala mundial. Según el índice DXY, el salto más fuerte se dio al inicio de esta semana, que lo llevó a niveles máximos desde mediados de enero pasado.
Contagiado por eso, en la plaza uruguaya el tipo de cambio registró un incremento relativamente significativo, sobre todo el martes 3, cuando volvió a operarse a valores medios por encima de los $ 39. Ayer, miércoles 4, el dólar se valorizó un 0,25% frente al peso uruguayo, al negociarse a un promedio de $ 39,330; incluso, las ofertas al cierre del mercado en la Bolsa Electrónica de Valores fueron a precios más altos ($ 39,660).
En los primeros cuatro días de marzo, el tipo de cambio aumentó 2,4%. Respecto a fin del 2025, se ubica un 0,74% por encima.
El martes 3, el Banco Central (BCU) resolvió un nuevo recorte —de 6,5% a 5,75%— en la tasa de política monetaria. Esa reducción de 75 puntos básicos, votada por unanimidad de los directores, busca “consolidar la orientación de la política monetaria que permita la convergencia de la inflación a la meta de 4,5% anual y el mantenimiento de las expectativas alineadas a la misma”, señaló en un comunicado.
En teoría, una tasa monetaria más baja señaliza un abaratamiento del costo del crédito y, por esa vía, favorece la demanda agregada. También hace menos atractivas las inversiones en activos en moneda nacional, en contraposición con aquellas en moneda extranjera.
Esta decisión bancocentralista sigue a la baja de 100 puntos básicos aprobada a fines de enero, luego de que la inflación en 2025 cerrase en 3,65% y que la tasa de 12 meses cayese a 3,45% a enero; la tendencia siguió en febrero, cuando bajó a 3,11%, un mínimo en casi 70 años.
El objetivo del BCU es un nivel de 4,5% anual, con una tolerancia en más o en menos 1,5%.
Este proceso de desinflación mayor al previsto ocurrió en un contexto de caída del precio del dólar y de desaceleración de la actividad económica. En ese sentido, analistas privados leyeron el último dato del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE), informado la semana pasada por el BCU, como una confirmación de que se configuró una “recesión técnica”, por la retracción del Producto Interno Bruto en la medición desestacionalizada en el tercer trimestre, que se continuaría con otra baja en el cuarto trimestre del 2025.