En la última semana de noviembre, y casi terminando la aprobación de la Ley de Presupuesto quinquenal, la agencia S&P (Standard & Poor’s) Global mantuvo la calificación “BBB+” de la deuda pública uruguaya y su perspectiva “estable”.
La calificadora de riesgo, que acaba de ratificar la nota de la deuda pública uruguaya, entiende que si el crecimiento económico es más lento de lo previsto el gobierno deberá “buscar medidas compensatorias de ingresos o gastos para poder cumplir con las metas fiscales”
En la última semana de noviembre, y casi terminando la aprobación de la Ley de Presupuesto quinquenal, la agencia S&P (Standard & Poor’s) Global mantuvo la calificación “BBB+” de la deuda pública uruguaya y su perspectiva “estable”.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCarolina Caballero, directora asociada de esa calificadora de riesgo, celebra la “continuidad” de la regla fiscal tras el cambio de gobierno como una “estabilidad de las políticas económicas” en Uruguay, y también una nueva “ancla” asociada al concepto de deuda “prudente” como tolerancia al riesgo fiscal.
Sobre el plan para abatir en los siguientes años el déficit en las cuentas públicas incluido en el proyecto presupuestal, entiende que un “crecimiento gradual” de la recaudación puede ser “alcanzable” si se logran implementar los “impuestos nuevos de manera efectiva y dentro de los tiempos esperados”. Caballero también marca que un aumento del Producto Interno Bruto (PIB) “sostenido se vuelve relevante, dado que la consolidación depende en gran parte del incremento de los ingresos. Si el crecimiento económico es más lento, probablemente la recaudación también lo sea y se deban buscar medidas compensatorias de ingresos o gastos para poder cumplir con las metas fiscales de corto y mediano plazo”.
Para profundizar en la visión de S&P Global sobre la coyuntura y las perspectivas de Uruguay y su calificación crediticia, la analista contestó por escrito a Búsqueda el siguiente cuestionario.
—La ratificación de la calificación y su perspectiva se produjo en momentos en que el Parlamento está terminando de aprobar el Presupuesto quinquenal. ¿Qué análisis general hace sobre el contenido del proyecto en cuanto al gasto y a los ingresos previstos, así como de los ajustes a la regla fiscal?
—En nuestra visión la continuidad de la regla fiscal refleja la estabilidad de las políticas económicas a través de los diferentes gobiernos. La primera regla fue creada bajo un gobierno de otro color político y se está afirmando la continuidad de esta, a pesar de que es una administración y un equipo económico diferente.
La incorporación del ancla de la deuda dentro de la regla es positiva porque se integra un parámetro de mediano plazo, lo que da más visibilidad sobre la trayectoria fiscal esperada más allá de un Presupuesto y de las rendiciones de cuentas anuales.
—¿Son realistas o alcanzables las estimaciones de recaudación presentadas por las autoridades respecto de las modificaciones tributarias incluidas en el Presupuesto?
—El Presupuesto mantiene constante el gasto en términos del PIB y prevé una consolidación basada en aumento de la recaudación a través de algunos incrementos de impuestos y mejoras en la administración tributaria. En nuestro escenario base esperamos que los ingresos del gobierno crezcan un punto del PIB durante todo el mandato, llegando a 30% en 2028. Es un crecimiento gradual, que puede ser alcanzable si se aprueban las medidas propuestas y se logran implementar los impuestos nuevos de manera efectiva y dentro de los tiempos esperados.
—S&P estima que la economía uruguaya crecerá alrededor de 2,2% en 2025, y que debido a la “escasa inversión” la tasa se reducirá a cerca de 1,9% anual en 2026 y 2027. ¿Qué implicancias podría tener para la calificación un escenario de crecimiento como ese, inferior al proyectado por las autoridades? Un crecimiento modesto como el proyectado, ¿reduce el margen para ampliar el gasto en las futuras rendiciones de cuentas?
—El crecimiento promedio de 1,9% entre 2026 y 2027 implica un crecimiento real per cápita que está en línea con el de países con un nivel de desarrollo similar al de Uruguay, es decir, un PIB per cápita de alrededor de US$ 26.000. Si bien las proyecciones de S&P Global son un poco más moderadas que las previstas en el Presupuesto, un nivel de crecimiento de esa magnitud es compatible con este nivel de calificación.
Un crecimiento más lento que lo esperado en el escenario base podría hacer que la consolidación fiscal y la estabilización de la deuda sean un poco más desafiantes. El crecimiento sostenido se vuelve relevante, dado que la consolidación depende en gran parte del incremento de los ingresos. Si el crecimiento económico es más lento, probablemente la recaudación también lo sea y se deban buscar medidas compensatorias de ingresos o gastos para poder cumplir con las metas fiscales de corto y mediano plazo.
—La agencia estima que, a partir de las medidas tributarias previstas en el Presupuesto, el peso de la deuda se estabilizaría en los próximos dos años. ¿No poner rápidamente en tendencia descendente ese ratio es un problema para la calificación o para su perspectiva?
—Esperamos que el crecimiento de la deuda se desacelere a partir de 2027 y que se estabilice entre 2028 y 2029. Un escenario en el que Uruguay no logra contener su déficit fiscal y genera un aumento sostenido de la deuda neta del gobierno en los próximos años implicaría menos margen fiscal y podría llevar a una baja en la calificación si no hay otros factores de calificación que compensen este potencial deterioro.